LA UE QUIERE TOMAR EL CONTROL

Grecia entra en estado de pánico

La fuga de depósitos se acelera al tiempo que la UE estudia sustituir, directamente, al Gobierno. Bruselas quiere recaudar sus impuestos.

Tras certificar el fracaso del plan de rescate heleno. aprobado por la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) el pasado año, las autoridades internacionales llevan varias semanas discutiendo la aplicación de un segundo programa de créditos para evitar la quiebra de Grecia, pero sin descartar una reestructuración "suave" de su deuda pública.

Hasta ahora, las condiciones exigidas a Atenas consistían en poner en marcha nuevas medidas de austeridad, con el objetivo de aportar a las arcas estatales 76.000 millones de euros hasta 2015. De esta cuantía, casi 50.000 millones se obtendrían mediante la venta de activos públicos. Sin embargo, todo indica que estos requisitos ya han caducado. Bruselas y el FMI estudian endurecer las condiciones para seguir sosteniendo en pie al Gobierno griego, en un momento en el que Atenas admite abiertamente que se le agotará el dinero el próximo julio.

Así, según informa este lunes el Financial Times, los líderes europeos están negociando un nuevo plan que supondría convertir a Grecia en un protectorado puro de la UE, una intervención externa sin precedentes. En concreto, las autoridades comunitarias serían las encargadas de recaudar los impuestos y privatizar los activos estatales a cambio de conceder nuevos créditos. Es decir, Bruselas sustituiría, directamente, a Atenas en la gestión del país, que perdería por completo su soberanía nacional.

Asimismo, el programa también incluye una serie de incentivos para que los tenedores privados de la deuda helena acepten retrasar de forma voluntaria los plazos de pago, tal y como se viene barajando en los últimos tiempos. Es decir, el nuevo rescate implicaría una suspensión de pagos parcial de Grecia, ya que se ampliaría el vencimiento de los bonos.

Aparte de la intervención directa del país, el plan contempla igualmente nuevas medidas de austeridad y ahorro para tratar de reducir al máximo las necesidades financieras de Atenas hasta 2013. Se prevé que este segundo plan sea discutido en la próxima reunión de ministros de Finanzas de la zona euro el próximo 20 de junio.

Según fuentes oficiales, Bruselas espera que cerca de la mitad de los 70.000 millones de euros que precisa recaudar el Gobierno griego hasta 2013 se puedan obtener sin necesidad de nuevos préstamos internacionales. ¿Cómo? Básicamente, incrementando la venta de activos públicos y retrasando los plazos de pago a los tenedores privados. De este modo, la UE y el FMI sólo tendrían que aportar entre 30.000 y 35.000 millones de euros adicionales para este segundo plan rescate.

Grecia se vende

En este sentido, el BCE advirtió este fin de semana que Grecia debe colgar el cartel de "Se vende". Atenas podría recaudar hasta 300.000 millones de euros si intensifica sus esfuerzos por vender activos estatales, según el consejero del Banco Central Europeo (BCE) Juergen Stark. Es casi la misma cuantía de su deuda pública (330.000 millones de euros, el 142,8% del PIB en 2010).

"El Gobierno griego tiene acciones en compañías en la bolsa y tiene bienes raíces. Los expertos estiman que el potencial de recaudación por ventas llegaría a un máximo de 300.000 millones de euros", indicó Stark. "Una parte de estos activos debe ser movilizada para reducir el nivel de deuda. Además, las privatizaciones podrían generar una mayor eficiencia en toda la economía", indicó. Según el consejero, estas ventas evitarían la reestructuración de la deuda helena. El BCE rechaza frontalmente esta opción, ya que la propia institución sufriría importantes pérdidas en el caso de que Atenas suspenda pagos.

Pero es evidente que el acuerdo no será sencillo. De hecho, las fuerzas políticas griegas ni siquiera han alcanzado un consenso para aprobar los requisitos iniciales exigidos por la UE y el FMI, consistentes en ahorrar 76.000 millones mediante nuevos recortes y la venta de empresas públicas. Así pues, el endurecimiento de estas condiciones dificultará aún más la aceptación de este plan por parte de la oposición y los propios griegos.

Se intensifica la fuga de depósitos

Toda esta incertidumbre está causando un estado de pánico en el país. Y es que, tampoco se descarta la posibilidad de que Grecia abandone la zona euro, con todo lo que ello implicaría. La fuga de depósitos se acelera por momentos. En los últimos días, los griegos están acudiendo de forma masiva a los bancos para retirar sus fondos. Según fuentes financieras, sólo entre el miércoles y el viernes de la pasada semana los griegos retiraron 1.500 millones de euros en efectivo del sistema financiero nacional. En mayo, esta cuantía ascendió a un total de 4.000 millones mientras que en abril se situó en 2.000 millones.

Tras la huida de las grandes fortunas a plazas más seguras como Suiza, ahora son los pequeños ahorradores los que no se fían de sus bancos: pensionistas y depositantes están retirando pequeñas cuantías que van desde los 2.000 hasta los 15.000 euros. Es una señal inequívoca del pánico que sufre Grecia ante la quiebra del país e, incluso, su salida de la zona euro -con el consiguiente corralito financiero que ello causaría-.

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