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Diez maneras rápidas de lograr el despido

En muchas ocasiones, los trabajadores no saben los motivos por los que la empresa prescinde de ellos.

La teoría dice que nadie quiere ser despedido. De hecho, la mayoría de la gente sabe las cosas que tiene que evitar para quedarse sin su puesto de trabajo: trabajar duro, cumplir con las obligaciones del cargo o ser amable con los jefes. El problema es que hay muchas cosas que pueden hacer que cualquiera se quede sin trabajo más allá de lo obvio, es decir, sin tener que quemar la oficina o pegar al jefe.

España lidera la tasa de paro de la UE con más de un 20% de desempleados y cada vez es más complicado no perder el puesto de trabajo. Por eso, desde Libre Mercado queremos ofrecer esta guía con las 10 maneras más sencillas de acercarse al despido sin darse cuenta.

En muchas ocasiones, los despedidos desconocen las razones por las que la empresa ha decidido prescindir de sus servicios. Esto lo sabe muy bien, Roy Cohen, experto en recursos humanos y autor del libro The Wall Street Professional's Survival Guide, que ha participado en el artículo que The Wall Street Journal publicó esta semana, con una lista elaborada por profesionales del sector en la que puede encontrar diez pautas a evitar si quiere que no le despidan. Eso sí, si quiere dejar su trabajo y no quiere ser usted el que dé el primer paso, siga esta guía:

1. Póngase enfermo todos los lunes

Es humano ponerse enfermo en alguna ocasión pero no se debe abusar y mucho menos hacerlo en el momento equivocado, es decir, en lunes o en un día festivo en el que le tocó trabajar.

Según las cifras de la CEOE, en España, cerca de un millón de personas no acuden cada día a su puesto de trabajo. En el arte de faltar al trabajo, hay verdaderos profesionales: se estima que unos 400.000 trabajadores al día son unos grandes actores y se inventan enfermedades. Este problema de las faltas sistemáticas al empleo es realmente preocupante en el caso de las Administraciones Públicas, en las que el absentismo llega hasta a un 20 %.

En el caso español, el problema del absentismo laboral ha llegado a tal extremo de pérdidas para las empresas que éstas mismas controlan a los trabajadores con bajas laborales por medio de detectives que han sacado a relucir las tácticas ilícitas de los profesionales en el absentismo español.

2. ¿Inglés?: Nivel alto

Una vez que ya le han contratado no siga mintiendo sobre su currículum vítae. Si su rendimiento en el trabajo es bueno y el CV veraz, no volverán a ojearlo; pero cuidado, si mintió en temas clave en el currículum vítae para que le admitiesen le puede salir caro. Por eso, es mucho más práctico no "adornarlo" con cosas demasiado obvias. Es común entre los españoles retocar sobre todo los datos relacionados con el nivel de inglés. Según un estudio de la Editorial Oceano Idiomas, sólo el 7 por ciento de los encuestados cree que tiene un nivel adecuado para mantener una conversación fluida en este idioma.

Además en un estudio de Nielsen titulado El nivel de conocimiento del inglés en España 2011, y realizado en base a 1.021 entrevistas a personas de entre 16 y 64 años de toda España (excepto Canarias, Ceuta y Melilla), se concluye que sólo el 20% sigue algún tipo de formación aunque el 88 % considera clave el conocimiento de la lengua inglesa hoy en día.

Tenga en cuenta que este tipo de conocimientos son difícilmente demostrables si ha mentido en el CV. Reforzar los datos ante una entrevista es importante pero tenga en cuenta que una inconsistencia o un retoque a destiempo podría ser utilizado para deshacerse de usted.

3. La ducha, una vez a la semana

Los expertos en recursos humanos inciden en la importancia de la higiene personal tanto en la primera impresión en una entrevista de trabajo, como cuando ya se ha conseguido el empleo. El aspecto y la vestimenta son factores esenciales y a veces influyen incluso en la decisión de admitir a una persona u a otra en una entrevista.

Para algunos encargados de recursos humanos el aspecto y la vestimenta reflejan la actitud que tiene el trabajador hacia la empresa. La vestimenta debe reflejar su conocimiento sobre el tipo de trabajo para el que se presenta. La forma de vestir dependerá del tipo de trabajo, pero, ni qué decir tiene, el aseo personal es un tema esencial para no tener problemas en el trabajo, sobre todo con sus compañeros.

4. No hable con nadie

No hace falta dar la nota en el trabajo, pero si siempre mantiene la cabeza baja cuando pasa su jefe, es posible que él no recuerde sus logros y en épocas como ésta, de recortes en las empresas, los rostros que no son familiares para los de arriba corren peligro. Es necesario además, ser proactivo en las reuniones, compartir tus ideas, ser imaginativo proponiendo nuevas técnicas en el trabajo. Eso sí, no se exceda, pues puede ser considerado un pedante o, mucho peor, un trepa.

5. A por todas, pese a quien pese

El ego es sin duda una necesidad en el mundo de los negocios. Sin embargo, una gran cabeza que es constante en el camino de la eficiencia y el trabajo en equipo es la propia de una persona proactiva. Si su jefe es autoritario, sus ideas puede que no le importen demasiado, pero si usted cree que sus ideas son buenas confíe en ellas y aflorarán en algún momento. Eso sí, nunca haga que su jefe se sienta inferior, pues eso puede herir su ego y a usted mandarle a las litas del INEM.

6. "El jefe... no es muy listo"

España tiene una tasa de desempleo del 20,9%. Además, según el último informe de Eurostat establece que la tasa de paro de larga duración en España es la tercera más alta de Europa, un 4,6%. Por tanto, trate de ser agradecido por lo que tiene, hoy día es usted muy afortunado. La falta de humildad y de agradecimiento puede ganarle una carta de despido.

Ser agradecido no puede confundirse con ser pesado y pelota. Si estas actitudes tan humanas no son sutiles el efecto conseguido puede ser el contrario al que quería.

En el otro lado de la balanza, no importa lo mucho que odie a su jefe o lo tonto que crea que es: por lo general es un suicidio profesional revelar esos sentimientos a un superior, aunque crea que está de acuerdo con usted.

7. A los superiores, ni caso

Es probable que la actual cadena de mando en la oficina lo haya sido durante mucho tiempo y por buenas razones. Está claro y demostrado que las relaciones informales en el trabajo a veces consiguen más provechos que las formales. Pero nunca debe saltarse la cadena de mando dentro de la jerarquía laboral, aprovechándose de una relación informal. Cuando uno es inteligente, conoce su entorno, sabe quiénes son los jugadores, los capitanes y los árbitros y ha de saber cómo jugar el partido.

8. Chismorree en el trabajo

Como hemos dicho antes, las relaciones impersonales son fundamentales dentro del trabajo. Enterarse de los cotilleos del trabajo te dará la posibilidad de estar integrado, pero cuidado con qué tipo de chismes divulgues, pueden traerte demasiadas complicaciones.

Hay trabajadores con poco futuro dentro de una empresa porque filtran información a la competencia, al resto de trabajadores, etcétera. Como en todos los grupos de personas, se puede diferenciar a los chismosos, que siempre suelen ser reincidentes. Si usted está relacionado con este grupo sospechoso, será considerado como ellos y su puesto puede correr peligro.

9. "¡Yo no he sido!"

Hay verdaderos especialistas en rehuir responsabilidades. Cuando han hecho algo mal o demasiado estúpido, mienten al respecto, incluso culpando a un compañero. Ese tipo de cosas acaban descubriéndose y cuando sus jefes sepan que ha mentido dejarán de confiar en usted. Si este tipo de errores se repiten, recuerde, es prescindible.

Otro error común de este tipo es culpar a las tecnologías, frases como: "el ordenador ha borrado el informe" o "el sistema operativo ha fallado y se han perdido todos los datos" pueden servirle en alguna ocasión, pero abusar es sospechoso.

10. "Soy el number 1"

A nadie le amarga un dulce, pero un gorrón no gusta a nadie. Hay trabajadores que se suman los logros del resto de sus compañeros. Por ejemplo, las comisiones son una de esas cosas que en algunas ocasiones reciben personas sin merecerlo. Lo digno, por supuesto, sería rechazarlas, aunque en ocasiones lo digno queda fuera de la estructura empresarial y de la mente del trabajador. La verdad, como en los puntos anteriores, acaba por descubrirse con la consiguiente mala fama entre los compañeros y desconfianza por parte de los superiores que provocarán un despido en poco tiempo. No presuma de los logros que no haya alcanzado usted mismo.

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