Montoro

Todos a la cárcel

Pese a no tratarse de un primerizo, el ministro Montoro, de Hacienda, ha llegado con ese hambre atrasada de titulares y portadas propia de los que se estrenan en la bancada azul. Como tantos otros que le precedieron, sueña Montoro con cortarle las dos orejas y el rabo a la opinión pública, y atravesar a hombros la puerta grande de la Carrera de San Jerónimo entre vítores de la afición. Igual que El Guerra (Rafael, no Alfonso). De ahí que nos haya salido con esa vena tan castiza, la del españolito que se engalla en la barra del bar, amenazando con la cárcel a diestro y siniestro (sobre todo a diestro, repásense si no las cuentas de la Comunidad Valenciana).

Una fuerza que, como manda la tradición, se perderá por la boca para luego pasar al olvido entre la indiferencia general. Lo de siempre, el tremendismo patrio y sus estériles alardes de saliva. Al respecto, si el lapidario Montoro no perorara a humo de pajas, los presidentes de las tres Diputaciones forales vascas ya estarían cumpliendo cadena perpetua en el penal de El Dueso o en Nanclares de Oca. Que por algo el cálculo del famoso cupo constituye la mayor burla al Estado desde la jura de Santa Gadea. Mas nada ha de temer el testaferro ése de la perilla, Garitano creo que le dicen. Ni él ni ningún otro perito en disparar con pólvora del rey desde las Administraciones periféricas.

Recuérdese, inapelable, el discurso del señor de UPyD en el Congreso cuando el decreto de ajuste. Quienes se han desviado del objetivo de déficit, cavilaba el hombre, son las Comunidades. Ergo, la que va a tener que apretarse –por enésima vez– el cinturón es... la Administración central, concluía. Razón última de que esos quince mil millones de la discordia, los del recorte de Rajoy, coincidan exactamente con los quince mil millones en que las regiones se apartaron del tope marcado para 2011. Por lo demás, la única vez que aquí se intervino una autonomía lo hizo don Alejandro Lerroux García, que, con muy buen criterio, metió entre rejas al Consejo Ejecutivo de la Generalidad en pleno. Otro gran aficionado al teatro aunque con más tablas. Y lo que no son tablas, claro.

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