Empleo

Algunas verdades sobre la reforma laboral

La izquierda de este país, con los sindicatos a la cabeza, se ha lanzando en tromba contra la reforma laboral que acaba de aprobar el Gobierno a la que acusan no sólo de que no va a servir para crear puestos de trabajo sino que, incluso, va a provocar una mayor destrucción de empleo a corto plazo. Por lo visto, tal y como contemplan ellos las cosas, lo de la flexibilización del mercado de trabajo no es nada más que la típica política de la derechona de perjudicar sin razón a los trabajadores porque la derechona es así y solo una izquierda tan humanitaria y con tan buen corazón como la española es la que se preocupa por el bienestar de la sociedad. Pues bien, pongamos algunos puntos sobre las íes para desmontar semejante falacia.

En primer lugar, es verdad que, de momento, la reforma laboral no va a crear puestos de trabajo. Para ello, tal y como están las cosas, habrá que esperar, en efecto, a que la crisis toque suelo y la economía empiece a remontar. Pero, incluso, en esta etapa de recesión, la reforma laboral va a tener efectos positivos. ¿De qué forma? Pues muy sencillo. En plena recesión, como estamos de nuevo, va a continuar el proceso de destrucción de puestos de trabajo. Sin embargo, como ahora las empresas tienen más
flexibilidad para ajustar sus plantillas a esta realidad y el coste del despido es más barato, eso va a permitir, por irónico que parezca, que se salven más puestos de trabajo y se destruyan menos. La explicación es sencilla. Este es un país de pequeñas y medianas empresas.

El 97,5 por ciento de ellas tiene menos de 50 trabajadores y el tamaño medio de su plantilla es de 7,5 empleados. Como es lógico, los beneficios anuales de muchas de ellas, si es que todavía los tienen, no superan los 30.000 euros. En estosmomentos, para estas empresas, el poder despedir a una o dos personas puede ser su salvación, siempre y cuando puedan afrontar el coste del despido. En caso contrario, no desaparecerían uno o dos empleos, sino todos. Esa era la situación anterior que la reforma laboral acaba de corregir. Es decir, los cambios aprobados por el Gobierno van a suponer, a medio plazo, la desaceleración del ritmo de destrucción de empleo, con
independencia de que, a corto plazo, este pueda aumentar porque las empresas quieran aprovechar la oportunidad para ajustar ya sus plantillas.

Pero, como digo, la nueva normativa va a permitir que sobrevivan muchas de ellas y los empleos que mantienen. En segundo término, es verdad que habrá que esperar a que llegue la recuperación económica para que se empiecen a generar puestos de trabajo. Pero recuperación y creación de empleo no son sinónimos. Ya hemos visto en el pasado que la economía española necesitaba crecer por encima del 3% anual para generar empleo. Después, con la política del Gobierno de Aznar, ese nivel bajó hasta el entorno del 1,5-2 por ciento. Ahora, con los cambios introducidos en la contratación y el coste del despido, es probable que se empiece a crear puestos de trabajo con tasas inferiores de crecimiento.

Además, como con la reforma laboral se salvan muchas empresas, después de que la recesión toque suelo habrá también más empresas para crear empleo y, por tanto, éste podrá crecer a un ritmo superior al que lo haría de no haberse aprobado la reforma.

Estos son los méritos que tienen los cambios introducidos por el Gobierno en la regulación del mercado de trabajo. Por supuesto, se podría haber ido mucho más lejos, pero lo que ha hecho el Ejecutivo es positivo, va en la buena dirección y, sobre todo, va a evitar que desaparezcan muchos puestos de trabajo y, posteriormente, va a ayudar a que se creen más y más pronto de los que se generarían sin la reforma.

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