





Luis de Guindos ha utilizado este miércoles una interpelación en el Congreso de Izquierda Plural para hacer uno de los anuncios más llamativos desde que llegó al cargo: el Gobierno promoverá con las entidades financieras la dación en pago para aquellas familias de ingresos bajos que no puedan pagar su hipoteca. Desde ese momento, se han sucedido los comentarios en las redes sociales y las reacciones de los expertos, los interesados y el sector financiero.
Pese a todo el ruido generado, quedan aún muchas dudas por resolver. De Guindos sólo ha presentado las líneas generales de lo que será un conjunto de medidas normativas. La clave de la cuestión, como casi siempre, estará en los detalles, que especificarán quién puede acogerse a esta opción, en qué condiciones y con qué compensaciones para la entidad bancaria. Por otro lado, el anuncio del ministro de Economía sí puede servir para empezar a perfilar cuál es el objetivo y las herramientas que utilizará el Gobierno para limitar en lo posible el número de desahucios.
- ¿Qué es la dación en pago?: es la posibilidad de saldar una hipoteca entregando las llaves de la casa. En EEUU es habitual: cuando uno no puede pagar, simplemente le da la casa al banco y el crédito se cancela. En España, cuando uno deja de pagar, sigue teniendo una deuda con el banco, que se salda vendiendo la casa. Y si se vende por menos de lo que queda por pagar, queda pendiente una deuda.
Por ejemplo: una hipoteca es de 1 millón de euros y ya se han pagado 200.000 euros. El propietario deja de pagar y hay que vender la casa para saldar la deuda, los 800.000 euros más los intereses de demora y los gastos. Ahora mismo lo normal es acabar en una subasta (lo que el Gobierno llama procedimientos de ejecución). Pero si en la subasta el piso se adjudica en 500.000 euros, el propietario aún tendrá una deuda de al menos 300.000 euros con el banco. Es decir, ha perdido la casa y tiene que seguir pagando.
- ¿Todos los bancos tendrán que aplicar lo anunciado este miércoles?: el Gobierno no quiere que se le acuse de promover la inseguridad jurídica. Por eso, no forzará a ninguna entidad a aceptar la dación en pago en las nuevas condiciones. Lo que hará es impulsar un Código de Buenas Conductas y la intención de De Guindos es que todas las grandes entidades se comprometan. De hecho, ya ha debatido con ellos la cuestión. Si, como parece, se ciñe a unos casos muy concretos y se limitan los daños en los balances de las entidades, lo normal es que todas firmen. Entre otras cosas, porque no hacerlo daría muy mala imagen en un momento especialmente delicado.
- ¿Qué ventajas tendrán los bancos?: para superar los obstáculos que a buen seguro pondrán las entidades, el Gobierno quiere incluir la posibilidad de que las pérdidas en que incurran (por la pérdida de valor del piso) sean "fiscalmente deducibles". Entre esto y que sólo se aplicará a familias sin ingresos, la medida podría tener un impacto muy leve en sus resultados.
- ¿Quiénes se podrán acoger?: el texto colgado en la web del Ministerio habla de "unidades familiares con todos sus miembros en paro y cuya vivienda objeto de ejecución sea primera y única residencia".
- Desahucio: además de admitir la dación en pago, se prevé un período de carencia de "dos años, prorrogable en determinadas circunstancias", en los que el deudor satisfaría una renta a la entidad. Esto quiere decir que incluso tras admitir la dación, el propietario se quedará en la casa durante dos años, para ver si es capaz de reanudar los pagos. También existe la posibilidad de que se quede en la vivienda abonando una renta a la entidad.
- ¿Qué otras medidas tiene previstas De Guindos?: lo anunciado este miércoles en el Congreso también afectará al resto de cuestiones relacionadas con un desahucio.
Los problemas
Desde el punto de vista de la opinión pública, un desahucio es tremendamente peligroso para cualquier gobernante. Por eso, las palabras de De Guindos han sido un fuerte golpe de efecto. Casi cualquiera puede recordar alguna escena vista en televisión de la Policía echando de su casa a una familia (normalmente con bajos ingresos), por culpa de una entidad bancaria. Es habitual que las simpatías se inclinen por los desahuciados. Sin embargo, este tipo de normas no son neutras y su aprobación traerá consecuencias. De hecho, los expertos ya han avisado de lo que podría ocurrir:
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