Crece la fuga de cerebros

España vuelve a ser un país de emigrantes

España registra saldo migratorio negativo en 2011, se van más personas de las que llegan. Este fenómeno aumentará en los próximos años.

La población empadronada en España se situó en 47.212.990 personas a 1 de enero de 2012, apenas un aumento del 0,05% interanual, el más bajo de la serie, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Sin embargo, este leve incremento poblacional esconde un fenómeno mucho más relevante: España vuelve a ser un país de emigrantes. Es decir, se van más personas (emigrantes) de las que llegan (inmigrantes), lo cual se traduce en lo que se conoce técnicamente como "saldo migratorio negativo".

De hecho, este proceso comenzó a principios del pasado año, y con el paso de los meses se ha ido acentuando. El número de españoles que residía en el extranjero alcanzó la cifra de 1.816.835 en 2011, un aumento del 6,7% interanual (114.057 más), según el INE.

Además, tras trece años de intensa llegada de inmigrantes, la población extranjera empadronada en España acaba de registrar su primer descenso interanual. El número de extranjeros cayó un 0,7% en 2011 (40.447 personas menos), hasta situarse en 5.711.040 habitantes, el 12,1% de la población total. Los inmigrantes pertenecientes a la UE-27 se incrementan en 45.494 (hasta un total de 2.440.852 personas), mientras que los no comunitarios se reducen en 85.941 personas (situándose en 3.270.188).

Dentro de los no comunitarios, los rumanos experimentan el mayor aumento en términos absolutos (30.263 más), seguidos de los procedentes de Pakistán (9.461), Marruecos (9.142) y China (8.681). Por el contrario, los mayores descensos se producen entre los ciudadanos de Ecuador (-54.330), Colombia (-28.506) y Bolivia (-14.374). Esto refleja que la salida de extranjeros de España se concentra en el colectivo de inmigrantes sudamericanos.

Pero la crisis que vive España no sólo se traduce en el regreso de inmigrantes a sus respectivos lugares de origen sino que se manifiesta también de forma singular en un aumento de la fuga de cerebros españoles en busca de un futuro mejor. Así, el saldo migratorio negativo se acentuó en el primer trimestre de 2012, hasta alcanzar las 31.351 personas: la salida neta de extranjeros fue de 13.098, un 6,3% más que en el primer trimestre de 2011, y la de españoles de 18.253, lo cual supone cuatro veces más que hace un año.

"En el perfil de la población española emigrante destaca el grupo de edad de entre 28 y 45 años y los niños de dos a ocho años, lo que estaría señalando el desplazamiento al extranjero de hogares en su conjunto. Europa es el principal destino de los españoles emigrantes preferentemente Reino Unido, Francia y Alemania", tal y como explica el profesor del Instituto de Empresa (IE) Rafael Pampillón.

"Esta tendencia emigratoria acaba de empezar, ya que en los próximos años continuará y aumentará. Miles de españoles, en especial jóvenes, se están yendo y se seguirán yendo al extranjero en busca de las oportunidades de trabajo que no pueden encontrar en España", dado que el paro juvenil supera ya el 50% y nada indica que vaya a mejorar a corto plazo. Pampillón añade que la emigración hacia el exterior va a ser una "válvula de escape que permitirá disminuir las tensiones en el mercado de trabajo español, ahorrar en subsidios y prestaciones por desempleo y evitar que la tasa de paro se sitúe en niveles astronómicos".

Remesas de españoles

Por el momento, esta salida de españoles al extranjero en busca de trabajo ya se está manifestando en un aumento de las remesas. Los españoles que trabajan fuera del país envían parte de lo que ganan a sus familias en España. En concreto, según los últimos datos del Banco de España, las remesas de los emigrantes españoles se situaron en 5.702 millones de euros en 2011, un 6% más que en 2010, un nuevo máximo histórico en términos absolutos. La tendencia de los últimos cinco años -exceptuando el 2009- es creciente.


Fuente: Rafael Pampillón

Una historia de emigrantes

Así pues, España vuelve a convertirse en un país de emigrantes, un fenómeno, por otro lado, muy común a lo largo del siglo XX. En los años 50 y 60 muchos españoles se fueron al extranjero buscando un puesto de trabajo, sobre todo, a Alemania, Francia y Suiza. Durante esos años, los emigrantes enviaban remesas en francos y marcos que se gastaban o invertían en España. Junto al turismo, dichas remesas fueron la principal fuente de divisas para España durante esa época, ayudando así al país a invertir, crear empresas y, por tanto, crecer.

De 1960 a 1974, la salida neta de personas (emigrantes menos inmigrantes) alcanzó las 853.431. Por el contrario, de 1974 a 1980, coincidiendo con la crisis europea (crisis del petróleo), el flujo se invirtió, produciéndose una entrada neta de 253.480 personas. Sin embargo, a partir de 1980 y hasta 1990, coincidiendo, una vez más, con el fuerte aumento del paro en España y la incipiente recuperación europea, se vuelve a producir otra salida neta de 226.771 personas.

Por último, a partir de 1990 el flujo migratorio se volvió a invertir, sobre todo a partir de 1997, coincidiendo con el inicio del último boom económico español. La fuerte y prolongada crisis que sufre ahora España, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, hace que el saldo migratorio vuelva a ser negativo en España (salen más de los que entran).

Migración a nivel interno

Este proceso, sin embargo, es diferente a nivel interno. Los "migrantes" son aquellas personas que cambian de municipio o de zona geográfica dentro de España de un año para otro. Según el INE, el número de personas que migraron en 2010 -últimos datos disponibles- no llegó a superar el medio millón de personas (471.600), un 10,1% menos que en 2009.

De los que migraron, el 48,9% tenían un empleo, el 14% eran estudiantes, el 9,3% se dedicaban a las labores del hogar y el 19% estaban en paro, según un informe de la Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal (Agett). Lo más relevante es que, respecto a los migrantes en paro (76.000 personas), el 42,1% encontró un empleo un año después del desplazamiento. Es decir, el traslado a otros municipios o comunidades autónomas permitió encontrar un empleo a 32.000 desempleados en 2010, según el informe.

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