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Cómo utilizar el móvil para disparar los beneficios de la empresa

Las nuevas tecnologías proporcionan nuevas posibilidades a empresas y a empleados. Pero, ¿saben usarlas bien?

Juan_Pal dijo el día 3 de Mayo de 2012 a las 22:06:

Publireportaje de SAP

clastos dijo el día 30 de Abril de 2012 a las 13:02:

" Acudía a la oficina alrededor de las 9:00 de la mañana, comía entre 14:00 y 16:00, volvía al despacho y a eso de las 19:00, de vuelta a casa "

mientras en el resto del mundo civilizado, a las 19:00 la gente ya estaba en su casa, o haciendo lo que quisiera, desde 2 ó 3 horas como minimo, en lugar de estar trabajando.

y que no digan que es por el horario de la posguerra, porque toda europa tuvo una guerra muchisimo peor que la civil y no tienen esos horarios demenciales.

¿ 2 horas para comer ? ¿ que se comen, una vaca o el equivalente ?

asi nos va aqui, que no hay tiempo para hacer nada.

por cierto, en otros paises hay universidades que empiezan las clases cuando termina la jornada laboral, para la gente que trabaja, no tienen algo tan cutre y CARO como la UNED, a la que se va 1 dia por semana y sus precios son mucho mas caros que el resto de universidades publicas para las mismas titulaciones, con la salvedad de que no dan clase presencial apenas.

yanoexis dijo el día 30 de Abril de 2012 a las 09:47:

Si cada vez que suena el móvil ganas dinero, mucho dinero, pues es bueno, pero si trabajas por una nómina lo mejor es tener el móvil apagado fuera de las 8 horas de contrato, horas que deben ser estipuladas claramente en el contrato de trabajo.

Obviamente, con el paro que hay, tu contrato te pondrá que la jornada es flexible y que apechugues.

Una muestra más de que ya puede haber la ley que quieras, que los derechos y la dignidad en el trabajo sólo la puede dar una cosa: el pleno empleo.

Por eso los partidos políticos de izquierdas son lo más nefasto para los ciudadanos a largo plazo, pues sus subvenciones vitalicias y la creación de empleo público e improductivo sin límite conducen a repartir el pastel hasta que secan la teta, como ocurrió ya en España.