Rato

Un político ejemplar

 

Fue un gran político para España y ha demostrado también ser un gran profesional al servicio de una entidad financiera. La actitud de Rodrigo Rato al frente de Bankia revela que todavía hay cierta dignidad en la profesión del político que, por encima de todo, tiene que generar confianza. Si no lo consigue, y así son las reglas de la política, que nada tienen que ver con las buenas intenciones, dimite. Esta dimisión, pues, lejos de crear incertidumbre, es la prueba evidente del inicio de la regeneración de la confianza en nuestras instituciones financieras.

Sí, amigos, la dimisión de Rato, en Bankia, es una de las pocas cosas buenas que uno puede hallar en una circunstancia dramática de España, llena de oportunistas y "vertebrada" por especialistas en crear desconfianza, miedo y tensión. Largo y duro es el itinerario de la desconfianza en las instituciones políticas, judiciales y financieras en España. Muchos son los responsables y culpables de ese tortuoso mapa de la desconfianza, pero, sin duda alguna, hay uno que se lleva la palma y que responde al nombre de Rodríguez Zapatero; especialmente en su último mandato, casi desde el inicio de la campaña electoral de 2008, que negó no sólo la crisis económica en general sino también la crisis de nuestro sistema financiero en particular.

Además, y para añadirle más fuego al fuego, la negación de la crisis financiera fue llevada a cabo con informes partidistas y falsos de quien tendría que haber sido el "supervisor neutral y objetivo" del sistema, a saber, el señor gobernador del Banco de España. Este personaje, después de Rodríguez Zapatero, ocupa el segundo puesto en ese itinerario trágico de la desconfianza en las instituciones financieras; pues Fernández Ordóñez no sólo ha destrozado en poco tiempo el prestigio de una institución que se suponía neutral, sino que ha contribuido de modo decisivo a crear desconfianza en instituciones que tienen por primera y casi única misión vender un solo "producto" que llamamos confianza.

El tercer puesto en el itinerario de la desconfianza, que se ha encontrado Rajoy al llegar a la presidencia del Consejo de Gobierno, tengo que dárselo a una "camarilla", no hallo un nombre mejor, en el seno del gobierno socialista y sus alrededores que han decidido de modo arbitrario cuáles eran y cuáles no eran las entidades que necesitaban su rescate; el sistema de decisión para intervenir, las pocas veces que se hicieron, fue tan irracional que, en más de un momento, he llegado a pensar que estábamos ante un "trabajo de diseño revolucionario" para quitarle toda la credibilidad a las instituciones financieras. Pareciera que el trabajo de esta camarilla no tenía otro objetivo, dicho irónicamente, que hacer avanzar el fin del capitalismo. En este caso, por fortuna, un cierto marxismo ha tenido razón: "las leyes dialécticas están por encima de la intención humana" y, por supuesto, de la camarilla del PSOE. Puede alguien explicarme, por poner un ejemplo, por qué se actuó en AFINSA, donde miles y miles de ciudadanos se han quedado sin los ahorros de toda su vida, y no se hizo en la Caja de Castilla-La Mancha...

En fin, en este contexto de absoluta desconfianza creado por el PSOE, me parece que la medida del Gobierno de nacionalizar Bankia en general, y la dimisión de Rato en particular, son formas de crear confianza en las instituciones financieras. Lo de Rato, en efecto, es uno los pocos gestos, motivos y argumentos serios que uno puede hallar en la crisis de nuestro sistema financiero: llegó para crear confianza, desgraciadamente, no lo ha conseguido y dimite. ¡Chapeau!

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