Energía para el día a día

Haga el favor, señor ministro

Hace unas pocas horas tuvo lugar la XIX subasta eléctrica en la que se determinó el coste de la energía que pagaremos en nuestras casas los consumidores de último recurso, es decir, casi todos los hogares de España. Esta subasta arrojó una subida superior al 5% con respecto a la última subasta celebrada tres meses antes. Esto quiere decir que el recibo de la luz ha de subir para que todo siga igual. El problema es que ese "para que todo siga igual" implica no solucionar ningún problema y seguir acumulando miles de millones de euros en déficit tarifario. Por tanto, en realidad el Gobierno debería subir la luz mucho más de ese 5% para atajar el problema del déficit. Pero no se preocupen, de momento no se atreven.

Tras la subasta varios periodistas le preguntaron al ministro Soria cuáles eran los planes de su gabinete ante esta subida del precio del kWh y éste declaró que el Gobierno "no podía hacer nada para reducir la subida de la luz". Conocedores somos del dudoso arte de la clase política para mirar hacia otro lado, así que desde estas líneas le daremos al Ministro dos bosquejos de actuación para reducir la cuantía de la luz entre un 15% y un 20% de manera inmediata.

Les animo a que tomen un recibo de la luz que tengan a mano en sus casas. Mírenlo detenidamente y observarán un concepto con el curioso nombre de "Impuesto sobre electricidad". Este impuesto asciende al 5,11% sobre el total de la energía consumida y la potencia contratada. ¿Qué es ese impuesto? ¿Para qué sirve? Pues para lo que sirven todos los impuestos, para que el Estado recaude. Originalmente se introdujo en la factura de la luz con el propósito de subvencionar la minería del carbón. No se crean que el problema de competitividad de esta industria es algo nuevo.

Sin embargo, la cosa cambió en el año 2001. El día anterior al de los Santos Inocentes, se aprobaba la Ley 21 cuyo artículo 34 dice lo siguiente: "se cede a la Comunidad Autónoma el rendimiento del Impuesto Especial sobre la Electricidad producido en su territorio". Es decir, las Comunidades Autónomas se financian (en parte) a través del recibo de la luz. Esto, como ustedes comprenderán, no tiene absolutamente nada que ver con los costes del sistema eléctrico y no es más que una medida impuesta para sacarnos los ahorros. Ya puede usted bajar la luz un 5,11% si quiere, señor ministro.

Me gustaría hacerles la siguiente pregunta: ¿es la electricidad un artículo de lujo o es un bien básico? Creo que todos estaremos de acuerdo en que sin electricidad nuestra sociedad no tiene sentido. No es que sea un bien básico, es que es un bien fundamental sin el cual nuestra vida actual no existiría como tal. Por tanto, ¿por qué la electricidad tiene un IVA del 18% en lugar de tener el IVA superreducido del 4% que se aplica al pan, leche, verduras, huevos, frutas o medicamentos? Efectivamente, otra medida impuesta para sacarnos los ahorros. Pero en este caso es doblemente sangrante, porque se aplica el 18% también al impuesto de la electricidad del 5,11% anteriormente mencionado. Es decir, que lo pagamos dos veces.

Tome nota, señor ministro. Bajar el IVA del 18% al 4%, quitar el impuesto sobre la electricidad del 5,11% y dejar de cobrar el IVA de este impuesto reduciría la factura eléctrica en más de un 15%. Pero el ministro dice que "no hay nada que el Gobierno pueda hacer". Hombre, más bien no hay nada que el Gobierno quiera hacer, porque estas medidas añadirían miles de millones de euros al déficit del Estado. Pero debe quedar muy claro que los ciudadanos estamos pagando en el recibo de la luz los desvaríos de las Comunidades Autónomas y el despilfarro generalizado del Estado Central mientras nos hacen creer que no hay manera de reducir importes en el sistema energético. Que no nos cuenten historias, que hace tiempo que no cuelan.

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