La peor jornada desde 2010

El Ibex se desploma un 5,82% con la prima en los 610 puntos

El mecanismo de financiación de las autonomías y la crisis de la banca, tras el desplome.

España ha vivido este viernes su peor jornada en los mercados en los dos últimos años. La Bolsa se desplomaba a la misma velocidad a la que la prima de riesgo comenzaba a destrozar récords. Los inversores miraban atónitos unas pantallas en las que se acumulaban las órdenes de venta y escaseaban las de compra, especialmente a partir de la media jornada, con el anuncio del acuerdo final sobre el rescate a la banca y la petición de ayuda de Valencia al Gobierno central.

De esta manera, el Ibex 35 se hundía un 5,82% al cierre de mercado, protagonizando el mayor desplome desde mayo de 2010, cuando José Luis Rodríguez Zapatero anunció el primero de los tijeretazos en el gasto público, a la vuelta de un fin de semana de infarto en Bruselas. Entonces, según supimos algo después, España estuvo durante unos minutos en quiebra técnica, sin mercado para colocar su deuda. En aquel día, el desplome fue del 6,64%. Dos años después, y tras un ajuste de más de 60.000 millones, el selectivo ha despedido los 6.300 enteros tras una semana negra, en la que ha acumulado una pérdida del 6,28%. En lo que va de año, todo el año, el Ibex se ha dejado un 27,08% de su valor, más de una cuarta parte. Es, con diferencia, la peor de las grandes bolsas mundiales en este 2012.

Pero si preocupante era lo que sucedía en el mercado de renta variable, casi peor, dramático podríamos decir, era lo que pasada con la deuda pública. En los últimos diez días se han aprobado las medidas que, en teoría, iban a calmar el pánico en los mercados. Por un lado, el Gobierno presentó su último ajuste, destinado a cerrar el agujero presupuestario de una vez por todas y que incluía la subida del IVA o el recorte a los funcionarios. Además, se aseguraba el apoyo definitivo de la UE al programa de rescate bancario. Alemania, Holanda y Finlandia daban su visto bueno y el Eurogrupo aprobaba definitivamente la entrega de esos 100.000 millones a España, con los que sanear su sistema financiero.

Pues bien, ni una cosa ni otra han calmado a los inversores, que huyen en estampida de la deuda pública española. Este viernes, la prima de riesgo ha cerrado en los 610 puntos (desde los 579 con los que abría), con el bono a diez años en el 7,26%. Son niveles que prácticamente abocan al país a la intervención y al rescate completo por parte de la UE. Por ahora, el Gobierno aguanta y dice que no se contempla el escenario, pero la soga aprieta y cada día falta un poco más de aire.

¿Qué está pasando?

Precisamente, la coincidencia en el tiempo entre el último plan de ajuste de Mariano Rajoy, la aprobación del rescate bancario y el desplome en los mercados es lo que ha causado más extrañeza en un Gobierno desbordado, que ya pide la intervención de la UE y critica con saña al BCE. Todos los analistas coinciden en destacar dos factores como desencadenantes de esta jornada negra.

El primero tiene que ver directamente con la deuda pública española y el respaldo otorgado por el Gobierno a las finanzas autonómicas, que este viernes ha tenido su primer acto con la petición de ayuda de Valencia. Desde Hacienda se asegura que el dinero que se entregue a las comunidades en problemas tendrá la contrapartida de un mayor control. Pero los inversores temen que esto se convierta en un proceso que termine con una deuda mancomunada entre las 17 regiones, que fomente el comportamiento irresponsable de los derrochadores, que saben que siempre está el Estado para pagar (y que no se atreverá a intervenir en una comunidad en caso de incumplimiento).

Por otro lado, la banca tampoco ha vivido unos días tranquilos, puesto que cada vez parece más claro que serán los accionistas, los inversores e incluso los bonistas de las entidades en problemas los que harán frente a las pérdidas que éstas sufran durante el proceso de saneamiento. La letra pequeña del rescate bancario español pone unas duras condiciones en las entidades y eso se ha visto reflejado en los mercados que, además, temen una fuga de inversores de España y una mayor contracción del crédito.

Las cifras del Ibex

La suma de todos estos factores ha llevado a la Bolsa española a cerrar este viernes en los 6.246,30 puntos, tras un desplome del 5,82%. Los grandes mercados europeos han sufrido fuertes pérdidas, pero en ningún caso han sido tan importantes como las del selectivo madrileño. De esta manera, Milán ha perdido el 4,38%; Fráncfort, el 1,90%; París, el 2,14% y Londres, el 1,09%.

En España, era la banca la responsable de buena parte de la caída, con pérdidas superiores al 7% (BBVA -7,8% y Santander -7,32%). Por su parte, Telefónica se dejaba un 7,44%, en tanto que Bankia cumplía su primer aniversario en Bolsa con un retroceso del 10,43%, hasta los 0,618 euros, liderando los recortes. Ningún valor del principal índice hispano esquivó las pérdidas. Grifols ha sido el que menos ha caído, el 0,94%.

¿Intervención?

El sobrecoste que los inversores exigen por la compra de deuda soberana española en el mercado secundario se disparó hasta los 612 puntos, después de que el rendimiento del bono alemán a diez años cayera con fuerza hasta el 1.164%. Al cierre de la sesión, el alemán acabo en el 1,167%.

Esto es muy relevante, porque la prima de riesgo no sólo depende de la evolución del bono hispano (que no está siendo nada buena), sino también de la marcha del bund alemán que, en estos momentos de máxima incertidumbre, está actuando como valor refugio. De esta manera, se unen la subida de uno y la caída del otro para mandar el indicador de riesgo país a la estratosfera. Lo verdaderamente preocupante para la Hacienda española es que el nivel del bono a diez años está, en el mercado secundario, en el 7,26%, cada vez más cerca del que tenían Grecia, Portugal o Irlanda en el momento de su intervención.

El nivel máximo intradía de la prima de riesgo estaba hasta este viernes en los 588 puntos básicos que alcanzó el pasado 18 de junio. Al término de la sesión del jueves el riesgo país de España cerró en su cota más alta al cierre, 579 puntos básicos; y en determinados momentos del viernes ha llegado a tocar los 612 puntos.

En cuanto al resto de primas de riesgo de los países periféricos, la de Italia se situaba a mediodía en 497 puntos básicos. Así, la diferencia del riesgo país español e italiano alcanza ya los 104 puntos básicos. Por su parte, la prima de riesgo de Grecia se situaba en 2.438 puntos básicos; la de Portugal en 934 y la de Irlanda en 704 puntos básicos.

La intervención de Grecia, en mayo de 2010, se produjo cuando la rentabilidad del bono a diez años superaba el 12% y la prima de riesgo se aproximaba a los 1.000 puntos básicos, en tanto que la de Irlanda, con el bono por encima del 9% y su prima de riesgo en 544 puntos básicos. En mayo de 2011, la prima de riesgo portuguesa alcanzaba 627 puntos básicos, el rendimiento del bono a diez años superaba el 10% y el país pedía el rescate.

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