"¿De dónde reduzco el déficit?"

Los ajustes que le quedan por hacer a Mariano Rajoy

El Gobierno tiene aún mucho margen en privatizaciones y gasto público para cerrar el agujero presupuestario.

"Usted sabe que tenemos que reducir el déficit público y además está de acuerdo. Pero, claro, viene a esta tribuna a criticar que yo lo haga. Si no bajo los gastos ni subo los ingresos ¿Me puede explicar usted cómo reducir el déficit público?". Con estas palabras, Mariano Rajoy respondía a Alfredo Pérez Rubalcaba, este miércoles en el Congreso, durante la sesión de control al Ejecutivo.

El presidente del Gobierno ha hecho del equilibrio presupuestario su principal objetivo. Es rara una intervención ante la prensa en la que no recuerde que "no se puede gastar más de lo que se ingresa" o en la que no reafirme su convicción en que unas cuentas públicas saneadas son el mejor trampolín desde el que impulsarse para superar la actual crisis. Este miércoles, a esa defensa de su política, Mariano Rajoy ha añadido una interpelación directa a Alfredo Pérez Rubalcaba: "¿Cómo reducir el déficit público?".

El socialista no le ha respondido, entre otras cosas porque hacer apelaciones genéricas a acabar con el déficit es más sencillo que ofrecer sitios concretos en los que meter la tijera. Aunque tanto este Gobierno como el anterior han presentado numerosos planes de estabilidad presupuestaria con cientos de medidas, en realidad, sólo hay cuatro formas de cerrar un agujero en las cuentas. Todos estos proyectos pueden incluirse en uno u otro grupo:

  • Reducir el gasto: en este apartado hay varias posibilidades. El Gobierno podría recortar en inversiones, en transferencias directas (subvenciones, subsidios, pensiones...), en gasto corriente (sueldos, edificios, mantenimiento...) o en gastos financieros.
  • Aumentar los ingresos vía subidas de impuestos: aunque esto tiene la contrapartida de que la caída de la actividad económica asociada a una subida de impuestos puede hacer que se recaude incluso menos que antes.
  • Aumentar los ingresos vía aumento de la actividad: si no tocas los tributos, pero la economía crece, recaudas más. La herramienta para conseguir este resultado es un buen plan de reformas que haga la economía más competitiva.
  • Aumentar los ingresos vía ventas: con privatizaciones (de empresas o bienes públicos) o concesiones a un determinado plazo.

Los tres planes de Rajoy

El Gobierno ha presentado tres grandes planes de ajuste desde que llegó al poder a finales de 2011. El primero fue anunciado el 30 de diciembre, tras el primer Consejo de Ministros. Ante la sorpresa de encontrarse con un déficit un 2,5 puntos porcentuales superior al esperado (que luego se convirtió en 2,9 puntos mas), el nuevo Ejecutivo tuvo que improvisar una serie de medidas de contención del gasto e incremento de los ingresos. Aquel paquete de medidas será recordado como el que impuso la mayor subida del IRPF de la historia. Los cálculos que presentó Moncloa en aquel momento decían que el ajuste sería de 15.000 millones de euros, de los que 9.000 millones vendrían por el lado de los gastos y 6.000 por el de los ingresos.

La segunda gran cita del equipo de Mariano Rajoy llegó con los Presupuestos Generales del Estado, que se presentaron a finales de marzo. En esta ocasión, había nuevas subidas de impuestos y nuevos recortes de gasto. El Estado Central tenía que hacer un ajuste del 1,6% del PIB en 2012, para pasar de un déficit del 5,1% al 3,5%, y, además, se enfrentaba a un aumento de los gastos comprometidos (pensiones, transferencias a las autonomías y los ayuntamientos, intereses...) del 0,9%.

En total, la cifra a la que debía hacer frente el Gobierno era el 2,5% del PIB, unos 27.000 millones de euros ¿Cómo conseguirlo? Según Hacienda, recortando el gasto un 1,7% y aumentando ingresos en un 0,8% del PIB. A la subida del IRPF se unía una serie de cambios en el Impuesto de Sociedades para recaudar 5.350 millones más y algunos otros incrementos en tributos menores.

El último paso en este camino llegó el pasado miércoles, cuando Rajoy presentó las medidas pactadas con la UE para acceder al rescate bancario. De nuevo, se anuncian recortes de gasto y subidas de impuestos. En el primer apartado, destaca la eliminación de la paga extra para los funcionarios. En el segundo, la subida del IVA y en el Impuesto de Sociedades. En total, se habla de un ajuste de 56.400 millones, de los que unos 13.530 millones son para este año (el cálculo de Hacienda es de unos 6.000 millones en impuestos y unos 7.500 millones de recortes de gasto). De esta cantidad, unos 9.000 millones son el ajuste que corresponde al Gobierno central.

¿De dónde recortar?

Hasta aquí, los planes de Rajoy. Si se cumplieran, el Estado debería ahorrar en 2012, entre lo incluido en los PGE y las últimas medidas, unos 36.000 millones de euros. Y hablamos sólo del Gobierno central. Sería más que suficiente para cumplir con el objetivo de déficit de Bruselas. El problema es que esta catarata de anuncios no es una casualidad. Si han llegado, ha sido precisamente porque los cálculos del Gobierno se han ido cayendo una semana tras otra.

Mariano Rajoy preguntaba este miércoles a Rubalcaba de dónde podía recortar para reducir el déficit. Aunque el presidente del Gobierno no lo crea, tiene muchísimo margen por delante.

Gasto: a pesar de las repetidas declaraciones de los políticos españoles sobre los durísimos ajustes a los que están sometiendo a la Administración, lo cierto es que las cifras son muy parecidas a las de años anteriores.

  • El déficit de mayo del Gobierno central alcanzó el 3,4% en mayo, apenas a una décima del objetivo para todo el año. Montoro aseguró que no era cierto y que era un problema contable (por las transferencias a las comunidades autónomas), pero las cifras de Contabilidad Nacional son las que son.
  • Cuando se presentó la ejecución presupuestaria del primer trimestre, el Gobierno celebró que las CCAA estaban cumpliendo con todos los objetivos. Lo que no dijo tan claramente es que en parte era porque el Estado había adelantado las transferencias. De hecho, el déficit de enero a marzo de todas las administraciones públicas fue de 14.486 millones en 2011 y de 14.311 millones en 2012 (una diferencia mínima).
  • En realidad, los PGE para 2012 mantenían prácticamente el mismo nivel de gasto que los del año anterior. Si a la cifra total de los PGE le quitamos lo que se lleva la Seguridad Social y la deuda pública, nos queda lo que podríamos denominar como "gasto real" (no porque los otros 200.000 millones no sean de verdad, sino porque eso son deudas que el Estado tiene y que no puede evitar pagar). En este capítulo está todo lo demás: gasto de los ministerios, transferencias a comunidades y ayuntamientos, a la UE, gasto de instituciones, fondos de contingencia y de compensación, etc. Es casi calcada a la de 2011. Entonces, este agregado era de 164.519 millones; para 2012 la previsión es de 162.662 millones (una rebaja apenas superior al 1%).
  • Por eso, cuando Rajoy pregunta a Rubalcaba de dónde recortar, éste podría señalarle numerosas partidas presupuestarias. De hecho, hasta ahora la mayor parte han venido en inversión y casi nada (excepto lo que tiene que ver con los funcionarios) en gasto corriente o en la estructura de la Administración del Estado. Aquí y aquí, tiene algunas ideas. En lo que respecta a los trabajadores públicos, los expertos piden una administración más pequeña y mejor pagada. Incluso, podría probar con medidas imaginativas, como conceder excedencias voluntarias a cinco, ocho o diez años a los funcionarios, con un 20 o 30% de su sueldo. El Estado se ahorraría un dineral, el servicio público no bajaría de calidad y el malestar entre los trabajadores sería mucho menor.

Ingresos: si en la parte de gastos el Gobierno todavía tiene margen, lo mismo puede decirse en lo que tiene que ver con los ingresos. De todas las reformas que ha anunciado el Gobierno en estos seis meses, lo que más rápido se ha puesto en marcha han sido las subidas de impuestos, lo que no quiere decir que hayan tenido el efecto buscado.

  • Impuestos: la recaudación está siendo más baja de lo esperado. Se cumple lo que muchos analistas defienden: subir impuestos reduce la recaudación y, además, distorsiona la actividad económica. Quizás una reforma fiscal bien diseñada debería ser el camino a seguir. Los expertos recomiendan subir los impuestos indirectos (IVA), reducir los directos y el coste del trabajo (IRPF y cotizaciones sociales) y simplificar la estructura de todos los tributos (menos deducciones y bonificaciones a cambio de tipos generales más bajos).
  • Reformas estructurales para fomentar el crecimiento: la reforma laboral se ha quedado a medio camino, la financiera no está acabada y la de la estructura administrativa aún es sólo un proyecto. Soraya Sáenz de Santamaría anunció el viernes que se aprobarán 20 nuevas leyes de ahora a final de año. En teoría, esta avalancha legislativa debería servir para mejorar la competitividad de nuestras empresas y ayudarlas a crear riqueza y empleo. Pero para eso hay que aprobarlas y que sean de verdad eficaces. Hasta ahora, ha habido muchos más anuncios que realidades. El segundo semestre se presente cargado de novedades. Habrá que ver hasta dónde llegan.
  • Ventas: lo más desconcertante de la política económica del Gobierno quizás haya sido su política respecto al sector público empresarial. Llegó a La Moncloa haciendo bandera de su rechazo al maremágnum de entes dependientes de la Administración. Pero a renglón seguido paralizó las privatizaciones pendientes (Aena, Renfe o Loterías) y tampoco ha hecho una gran limpia de fundaciones, organismos autónomos y otros entes. Ahora, a impulso de Bruselas, anuncia la venta o la concesión de Renfe, Aena o Feve. Una concesión sobre Loterías podría aportar anualmente cerca de 10.000 millones. Quedan Paradores, TVE, Adif... Y la venta de participadas estaría cerca de 5.000 millones. Es una manera rapidísima de hacer caja y tiene dos efectos positivos inmediatos: dejas de acumular deuda y tienes empresas grandes en manos privadas que pueden generar riqueza y pagar impuestos desde ya.
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