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La prima de riesgo y el Ibex llevan a España al límite

La CNMV prohíbe las operaciones a corto y el índice madrileño recupera a última hora parte de las pérdidas del inicio de la sesión.

D.Soriano
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Nuevo máximo de la prima de riesgo

España ya está al borde del precipicio y amenaza con arrastrar a más de uno en su caída. La Bolsa y la prima de riesgo han dado este lunes otra jornada de infarto a los inversores y gobiernos de todo el mundo que, a primera hora de la mañana, miraban ansiosos a Madrid y Roma, con fundadas razones para temer lo peor. Al final, el Ibex ha caído un 1,10% y la prima se mantenía a la hora del cierre de los mercados en los 632 puntos. Con estas cifras, está claro que el día no ha sido positivo, pero podríamos decir que se han salvado los muebles.

Quizás el mejor ejemplo de la tensión que se ha vivido en los mercados haya estado en la decisión de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de prohibir durante tres meses las ventas a corto, con el objetivo de detener la sangría en el parqué madrileño. Antes y después de esta decisión, se sucedían las reacciones en toda Europa, con los políticos españoles e italianos suplicando una intervención del fondo de rescate o del Banco Central Europeo (BCE), mientras desde Berlín se pedía que se respetase la independencia de este organismo.

Lo cierto es que este lunes arranca una semana decisiva para España, con el Ejecutivo en plena ofensiva europea para acelerar las reformas pactadas por el Consejo Europeo. Desde el Gobierno temen un agosto dominado por el pesimismo y esperan que "nos resuciten" desde Europa. Fuentes cercanas a Moncloa ya admiten que el país se acerca al colapso.

El Ibex mantiene el tipo

Ya el final de la semana pasada fue muy negativo, con el Ibex perdiendo casi un 5,82% en la sesión del viernes y la prima disparándose por encima de los 600 puntos por primera vez desde la creación del euro. Pues bien, este lunes las cosas no han comenzado mejor: a poco más de dos horas del comienzo de la sesión, el selectivo madrileño perdía más de un 5% (lo que suponía un acumulado del 11% en dos jornadas) y la prima de riesgo proseguía su imparable escalada y tocaba los 640 puntos (hay que recordar que el jueves cerraba por debajo de los 580).

Con esta apertura, el Ibex 35 perdía este lunes a las 10:45 horas los 6.000 puntos básicos, lo que no ocurría desde el 1 de abril de 2003. A esa hora, el selectivo español acumulaba un descenso del 30,37% desde comienzos de año. Luego, las cosas se relajaban un poco y el indicador madrileño comenzaba a recuperar posiciones, hasta cerrar con una caída de sólo el 1,1%, en los 6.167 puntos. Mientras, la prima de riesgo se rehacía mínimamente y, desde los 640 puntos, bajaba al entorno de los 630. En cualquier caso, son 100 puntos más que hace apenas diez días.

En la Bolsa, los principales recortes los sufrían IAG (-4,08%), Gamesa (-3,77%) y  ACS (3,67%); mientras que en el lado de las ganancias destacaban Bankia (7,61%) y Mediaset (6,92%). Entre los grandes valores, Inditex se dejaba el 0,54%; Telefónica, el 2,03%; Repsol, el 3,63%, e Iberdrola, el 2,85%. Los principales bancos del país conseguían recuperarse al final de la sesión, con el Santander ganando un 0,95% y BBVA un 0,26%.

En el resto de plazas importantes del Viejo Continente la jornada dejó caídas mayores que en el Ibex 35. Así, Frankfurt cedió un 3,18%, París cayó un 2,89% y Londres perdió un 2,09%.

Grecia, autonomías y BCE

A lo largo de todo el día, la atención de los inversores ha estado fluctuando entre Atenas, Madrid y Fráncfort (sede del BCE), con algunas miradas furtivas a Berlín y Bruselas.

Por el lado de Grecia, este fin de semana se ha conocido que el FMI está planteándose retirar las ayudas al Gobierno heleno por los repetidos incumplimientos de éste en las condiciones que se le impusieron con el rescate. Es decir, que cobró el dinero pero no ha hecho todo lo que se le pedía para cuadrar las cuentas públicas. Con este panorama, cada vez parece más claro que la puerta de salida del euro está abierta. Incluso el Gobierno alemán lo admite. Y si se rompe con este tabú, que parecía intocable, se podrían desatar los miedos sobre el futuro del resto de las economías débiles del sur de Europa.

Junto a la preocupación por el futuro en Grecia, los inversores siguen con interés el problema con las cuentas públicas en España, especialmente en lo que tiene que ver con las autonomías y el nuevo fondo de ayuda. El Ejecutivo defendió desde el principio que era un mecanismo excepcional y que sólo tendría un coste máximo de 18.000 millones de euros, de los que Loterías aportaría unos 6.000 millones. Desde su aprobación, la Bolsa comenzó a caer, una tendencia que se agudizó el viernes, después de que Valencia anunciase que pediría la ayuda del Gobierno central. Este fin de semana, Murcia dejaba caer que también podría acudir al fondo y casi todas las regiones (todas excepto cuatro) dejaron abierta esta puerta.

Con este panorama, los inversores se preguntan si será suficiente con la cantidad prevista por el Gobierno. También se cuestionan qué ha ocurrido en diez días para que un mecanismo que el propio Cristóbal Montoro calificó en su día como "excepcional" pueda acabar convertido en un medio de financiación recurrente para las autonomías en dificultades. Y, por último, queda la pregunta clave, ¿no será éste un nuevo balón de oxígeno para los ejecutivos regionales más derrochadores, que podrán seguir gastando sabiendo que el Gobierno estará detrás para respaldarles? ¿Se atreverá Moncloa a intervenir a las regiones que mantengan el descontrol en sus cuentas?

El BCE

Ante esta situación, la atención se centraba en el BCE, a quien los gobiernos del sur de Europa presionan sin disimulo para que actúe en el mercado de deuda pública. El problema es que Alemania ya ha dejado claro que no tolerará una intromisión en el papel del BCE como garante de la estabilidad monetaria y que no es necesario que el organismo realice nuevas compras de deuda pública.

En opinión del Gobierno germano, no sería justo que todos los europeos, a través del fondo de rescate o del BCE, asuman las deudas que los países periféricos no son capaces de enfrentar. Por eso, lo que se exige desde Bruselas y Berlín es que se continúe con el programa de reformas. El temor en el norte de Europa es que una inyección de dinero desde el BCE pueda hacer que los ánimos se calmen en Roma y Madrid y se detengan o se suavicen los ajustes.

El terremoto

Con este panorama, los analistas comienzan a pensar que el rescate total de España está cada vez más cerca. Ni las reformas del Gobierno funcionan como se preveía, ni los aumentos de impuestos tienen efectos en la recaudación, ni el control de las regiones es tan estricto como se anunciaba. Lo curioso es que este terremoto con dos centros, Atenas y Madrid, amenaza con acabar con la débil economía mundial.

Mientras, el euro sigue recibiendo un duro castigo y este lunes caía por debajo del 1,21 dólar por primera vez en dos años y tocaba mínimos de 12 años respecto al yen. También el petróleo y las materias primas se desplomaban en los mercados internacionales, por el miedo de los inversores en una nueva recesión a escala mundial. Y una vez que comienza una dinámica de este tipo, detenerla es cada vez más complicado.

Prima de riesgo

El mejor ejemplo de toda está incertidumbre se encuentra en el mercado de deuda, especialmente en lo que respecta a los bonos españoles.

Este lunes, en la apertura del mercado de renta fija, el bono español a 10 años se disparaba por encima del 7,56% y la prima de riesgo alcanzaba los 641 puntos básicos de diferencial con el bund alemán que cotizaba a un nivel también históricamente reducido del 1,15%. Mientras, el bono a cinco años escalaba al 7,27% y el de dos años llegaba al 6,39%.

Al final de la sesión, estos niveles se relajaban y la prima caía a 632 puntos, con el bono a diez años en el 7,50%. El resto de los países periféricos sufrían la misma suerte. Italia, que llegó a tener el diferencial con la deuda alemana en los 525 puntos, cerró el día en 516 (un nivel lejos del español, pero muy alto en cualquier caso).

Desde Hacienda, se pide tranquilidad y se recuerda que el 69% de la deuda española para este año ya está colocada y que el interés medio de las subastas en 2012 (6,41%) seguía un poco por debajo del nivel del año pasado. La prima de riesgo es un indicador del mercado secundario (entre inversores que ya tienen los bonos) pero que no afecta directamente al Tesoro español. Su importancia viene dada porque es un indicador que adelanta en cierto sentido lo que ocurrirá en las subastas. Y la tendencia marca que será muy complicado para el Gobierno endeudarse en los próximos meses. Lo ocurrido la semana pasada (cuando se tuvo que pagar un 38% más para colocar letras a 7 años) puede ser un buen adelanto de lo que queda de aquí a final de año.

Una semana decisiva

En este contexto, la semana se presenta crucial, porque más de la mitad de las empresas del Ibex 35 publican sus cifras; el Tesoro subasta deuda mañana martes; y el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, viaja a Alemania para reunirse con su homólogo germano, Wolfgang Schäuble, en medio de un clamor general para que el Banco Central Europeo (BCE) intervenga para estabilizar el mercado de deuda.

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