Dimitió por divergencias con el Gobierno

Rato responsabiliza a MAFO de la fusión de Bancaja y Caja Madrid

El ex vicepresidente afirma en el Congreso: "Trabajé con todo esfuerzo por Bankia, en el peor escenario económico imaginable. Esta es mi verdad".

Rodrigo Rato, compareciendo | Efe
D.Soriano

"Actuamos correctamente, en colaboración y sintonía con los organismos públicos y bajo la supervisión del Banco de España". Con estas palabras ha iniciado Rodrigo Rato, este jueves por la mañana, su intervención ante la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados. El ex vicepresidente del Gobierno ha asegurado que todo lo que se hizo en el proceso de fusión de las siete cajas que dieron lugar a Bankia se realizó en pleno acuerdo con el organismo supervisor, con el control de diferentes empresas de auditorías y ateniéndose plenamente a la ley. Es más, ha asegurado que fue el propio Gobernador del Banco de España, en aquel momento Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el que le citó en su despacho para animarle a la unión entre Caja Madrid y Bancaja.

El ex vicepresidente ha sacado lo mejor de su capacidad oratoria en un largo y prolijo discurso, en el que ha ido desgranando, con detalle y mucha claridad, la historia de la creación, salida a bolsa y nacionalización de Bankia. Seguramente, cuando a comienzos de 2010 se hizo cargo de Caja Madrid, el que había sido la cabeza más visible del milagro económico de los ocho años de Gobierno de José María Aznar no se imaginaba que acabaría como un apestado, teniendo que acudir al Congreso a dar explicaciones y con una demanda en la Audiencia Nacional.

La intervención de Rato ha girado en torno a tres ejes: el deterioro de la situación macroeconómica ha generado nuevos escenarios imposibles de prever hace apenas unos meses; su equipo actuó desde que se hicieron cargo de la entidad en 2010 de la mejor manera posible para evitar que se hundiera un barco con numerosas vías de agua; y siempre hizo lo que hizo con pleno conocimiento del Gobierno y del Banco de España.

De hecho, según ha explicado, fue precisamente el "desacuerdo con las autoridades" sobre la manera de salvar a la entidad lo que le llevó a su dimisión el pasado 7 de mayo. No ha explicado quiénes son estas "autoridades", pero todo el mundo en la sala ha pensado en Luis de Guindos, el que fuera su número dos como secretario de Estado.

Según sus cuentas, el plan que ultimaba con Deloitte preveía un saneamiento extraordinario para el que era necesario un préstamo público de 7.000 millones, que se sumaría a la ayuda recibida en el pasado, aunque ésta se devolvería íntegramente este año. De ese modo, según ese plan, el grupo Bankia tendría a finales de año una ayuda de 6.000 millones, asumibles con una previsión de que el grupo ganaría 2.000 millones en 2015. Hay que recordar que el plan presentado por el nuevo equipo gestor ha consistido en una petición de 23.465 millones al Gobierno.

Ésta ha sido la película de los dos últimos años de Bankia en palabras del propio Rodrigo Rato. Por cierto, que el final no ha podido ser más cinematográfico. Exigido por los diputados a que pidiese perdón o demostrase su responsabilidad y compromiso con la situación de la entidad que presidió durante más de dos años, el ex vicepresidente del Gobierno ha dejado para las últimas frases de su comparecencia una contundente declaración de intenciones: "Yo sigo siendo accionista de Bankia".

La creación de Bankia: "A principios de 2010 asumo la presidencia de Caja Madrid. La situación estaba marcada por nuevos requisitos de capitalización. El 2 de junio de 2010, el gobernador del Banco de España me citó con urgencia a su despacho, donde también estaba José Luis Oliva y nos invitó a que Bancaja se uniera a Caja Madrid. El 10 de junio, se produjo el acuerdo de intenciones y el anuncio del inicio de conversaciones. El Banco de España deseaba que la integración de negociara antes de fin de año. La Due Dilligence (sobre el estado de los balances de las siete cajas) la realizó Deloitte y el Banco de España nos tranquilizó [sobre las cuentas de todas las entidades involucradas]".

La fusión: "Todo el proceso estuvo controlado por el regulador y validado por consultores. Hicimos un proceso transparente y riguroso. Teníamos todas las certezas de cuál era la situación patrimonial en el verano del 2010. Estaban auditadas, corroboradas por otro auditor y posteriormente por el propio banco de España. Esas cuentas eran reales. Y los deterioros posteriores tienen que ver con decisiones tomadas hace mucho tiempo. Estamos hablando de cambios de criterios contables, no de operaciones falsas."

La salida a Bolsa: "El precio de colocación refleja un descuento del 60-70% del valor en libros tras la ampliación. Es un descuento muy grande, que reflejaba los riesgos en la entidad y en la evolución de la economía española. El tramo institucional cubre el 40% (primera vez que se exige esta cifra en una salida a bolsa) y fija el precio. Los minoristas se aprovecharon de esto. Sólo hay una participación institucional extranjera, que se dobló en seis meses. La situación macro ha sufrido cambios gravísimos que no eran previsibles cuando se produjo la fusión. Recuerdo mis propias palabras en la salida a Bolsa, en las que mencioné que salíamos en una tormenta perfecta. Claramente me quedé corto

¿Fue el momento más oportuno? Depende. Si hubiéramos dejado el verano de 2011, no nos hubiéramos capitalizado nunca. Eso nos advirtieron nuestros asesores. Salimos con un descuento muy considerable, que pagaron los accionistas anteriores [las cajas] Y hasta el 7 de mayo [cuando él dejó la entidad] la evolución de Bankia era como la del resto del sector".

Su plan: "Este grupo ha provisionado 24.300 millones en los últimos años. El plan que no se aprobó [el de la anterior dirección de Bankia] contenía medidas adicionales e iba más allá del segundo real decreto. ¿Por qué estas exigencias? Por el deterior de la situación macroeconomía, no por la gestión del grupo. La práctica totalidad de los créditos se originó antes de 2010. Tengo la conciencia de haber hecho bien las cosas y destaco el esfuerzo de todos los equipos de la entidad".

Su salida: "¿Por qué me he ido? En el fin de semana del 5 y 6 de mayo, llego a la conclusión de que las autoridades no comparten mis conclusiones de saneamiento. En ese sentido, no quise plantear ningún enfrentamiento, comunico mi dimisión y renuncia a cualquier indemnización. Consideré que debía ser otro equipo el que mantuviera la negociación con las autoridades y continuar la gestión. Creo que hice lo correcto. Trabajé con todo esfuerzo por Bankia, en el peor escenario económico imaginable. Ésta es mi convicción y mi verdad".

El ‘agujero’ en las cuentas: "Las cuentas de 2011 que se presentan en marzo de 2012 al Consejo de Bankia ofrecen un resultado neto 306 millones de euros [una cifra que cambiaría poco después]. En la reformulación de cuentas se produce una reclasificación de los créditos al corriente de pago (los llamados subestandard). ¿Por qué se revisan? Porque la situación, tras los dos reales decretos, afecta a las estimaciones de valor de estos activos; pero estas nuevas estimaciones están basadas en la información posterior al año de 2011. No estamos hablando de pérdidas o agujeros. El resultado operativo es el mismo. Lo que cambia son las estimaciones de futuros deterioros. No hablamos de pérdidas, sino de hablar de posibles deterioros futuros con criterios posteriores al cierre del ejercicio. No ha habido agujeros en Bankia.

En BFA no se modifica el resultado operativo, sino la valoración de unas partidas en el balance. ¿Cómo se valoran las acciones en su poder: a precio histórico, de mercado, contable...? Las compañías españolas que son propietarias de otras compañías no suelen valorarlas a precio de mercado, salvo que las tengan listas para la venta".

¿Enfrentamientos con el Gobierno?: "No he tenido enfrentamientos con nadie en estos dos años, con nadie. He resuelto problemas y he colaborado con quien tenía que colaborar. Nunca manejé razones políticas para las fusiones y nunca nadie me lo dijo. Cuando el Banco de España me lo propuso, estudiamos los números y vimos que eran suficientes. No he tenido problemas con ningún partido ni gobierno. Trabajé con siete comunidades autónomas, con tres partidos políticos diferentes y con dos gobiernos del Estado de dos partidos políticos. No fui forzado a ninguna fusión con nadie. Simplemente, el regulador me propuso cambiar los parámetros".

Preferentes: "Yo no he dado ninguna preferente. Yo he pagado preferentes. Empezamos por las de Bancaja porque eran las que estaban en peor situación. Mejoramos la situación de 70.000 personas".

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