57.000 dólares per cápita

Singapur: el milagro de pasar de país pobre al más rico del mundo en pocas décadas

En apenas cincuenta años el país asiático ha pasado de una renta de 428$ en 1960 a 56.532$ en 2012.

LIBRE MERCADO
Sorprende ver cómo un pequeño país de apenas 700 kilometros cuadrados, con pocos recursos naturales y que hace no muchos años era prácticamente pobre se ha convertido en el país más rico del mundo en apenas cinco décadas.

Singapur ocupa actualmente el primer puesto de las naciones más ricas por PIB per cápita, con 56.532 dólares (45.778 euros) en 2010, por delante de Noruega, Estados Unidos, Hong Kong o Suiza, según un informe de Wealth Report elaborado por Knight Frank y Citi Private Wealth. En 1960, el ingreso per cápita era de 428 dólares. El informe prevé que en 2050 Singapur seguirá encabezando la lista de los países con mayor renta.
 
La ciudad-estado, situada en el archipiélago malasio, lidera este ranking y otros muchos relacionados con la competitividad, la investigación y la eficiencia en el trabajo. El éxito y desarrollo de Singapur pasa por un mercado libre conseguido a base de años de políticas muy hábiles para atraer la inversión extranjera.

La historia del país es relativamente moderna. En 1819 el británico Stamford Raffles fundó un asentamiento en el sitio donde actualmente se encuentra Singapur. Durante la Segunda Guerra Mundial la isla cae bajo dominio del Imperio Japonés. Se unió a la Federación de Malasia en 1963, pero se separó 2 años más tarde y se convirtió en independiente el 9 de agosto de 1965. Ésta última fecha es considerada actualmente como el día nacional de su independencia. Es a partir de ese momento cuando comienza la historia del modelo Singapur, alabado y envidiado por muchos otros países.
 

¿Cómo lo han hecho?

Singapur tiene un sistema democrático algo peculiar ya que, de facto, sólo opera un partido y, pese a ser considerada una de las economías más libres y competitivas del mundo, su férrea política se asemeja más a una dictadura que a una democracia. Sin embargo, la ciudad de los leones (es como se traduce Singapur) ha pasado, en apenas unas décadas, de ser un pequeño núcleo poblacional poco industrializado al país con la mayor riqueza per cápita del mundo.
 
En 1961 se creó la Junta de Desarrollo Económico de Singapur para formular y aplicar las estrategias económicas nacionales, centrándose sobre todo en el sector de la industria secundaria. Se construyeron multitud de polígonos industriales con el fin de acelerar el proceso de industrialización del país. El tigre asiático también atrajo grandes compañías petroleras, como Shell, que establecieron refinerías en el país. En los 70 ya era uno de los tres mayores centros de refinado del mundo. Durante las décadas de los setenta y ochenta, el pragmatismo y estabilidad de su gobierno permitió consolidar el turismo, las infraestructuras de comunicación y los sectores petroquímico y naval.

Es considerado por muchos el paradigma del libre mercado. Siendo la fuerte protección de los derechos de propiedad, la seguridad jurídica, el efectivo cumplimiento de las leyes contra la corrupción, entre otros, los fundamentos que han llevado al país asiático a liderar todos los ranking. Singapur es el segundo en la lista de libertad económica elaborada por Heritage Foundation, por detrás de Hong Kong. El Producto Interior Bruto de Singapur es de 291.900 millones de dólares, de los que el Estado ta sólo gasta, aproximadamente, un 15%.

Otro de los factores que hace que su economía sea envidiable son las fuertes medidas que impone su Gobierno contra la corrupción, generando un clima de seguridad jurídica, tanto para el inversor extranjero como para el nacional, lo cual ha revitalizado en gran medida su economía. Singapur es líder en esta materia, haciendo muy atractivo y seguro hacer negocios en el país. De hecho, saca la máxima puntuación del índice internacional Doing Bussines, que elabora el Banco Mundial, en grado de transparencia. Con estas garantías, la protección a los inversores es total y clave para poder generar un crecimiento sostenido. Por ejemplo, la corrupción entre funcionarios está fuertemente penada con cárcel y confiscación del salario.
 

Facilidad para hacer negocios

Pese a todo lo dicho anteriormente, el plato fuerte que ha hecho que Singapur en apenas cincuenta años se haya convertido en líder en prosperidad económica y libre mercado son las facilidades para crear una empresa. Establecer una empresa lleva sólo tres días y los procedimientos son extremadamente ágiles, lo que ha atraído durante estos años la localización de filiales de grandes multinacionales en su territorio. El número total de procedimientos para incribir una sociedad se limita a tres. No existe un salario mínimo establecido por ley, aunque los ajustes salariales se guían por el Consejo Nacional de Salarios. Según el índice que Doing Bussines, Singapur es el primer país en cuanto a las facilidades para hacer y desarrollar empresas.
 
Posee una cualificada mano de obra fruto de muchos años de obsesión e inversión en una educación de calidad (que es considerada de las mejores del mundo), que hace que la tasa de desempleo sea de apenas el 2%. No obstante, la Comisión de Empleo determina las condiciones laborales mínimas para los empleados que ganan hasta 1.600 $ mensuales (máximo de 44 horas laborales semanales, las vacaciones mínimas anuales para el primer año de servicio de hasta 7 días). Estas facilidades han convertido a la isla asiática en uno de los mercados más abiertos al exterior, lo que ha facilitado que más de 7.000 multinacionales hayan instalado allí sus sedes.
 
Por sectores, el de servicios representa un 64% del PIB y proporciona el 71% del total del empleo, mientras que el industrial representa el 22% y está dominado por los productos electrónicos, seguido de la industria petrolera, química y biomédica. De hecho , se ha convertido en líder mundial en industria biomédica.
 

Baja presión fiscal

El impuesto sobre la renta es de los más bajos del mundo. Se trata de un tributo progresivo que oscila entre el 0% (para rentas de hasta 20.000 $) y el 20% (para más de 320.000$). Además, no hay imposición sobre las ganancias del capital o sobre las herencias. Los objetivos de la tributación son diferentes para residentes y no residentes.

En cuanto al Impuesto de Sociedades, el tipo normal es del 18%, pero es posible adherirse a grandes exenciones que van desde el 50% al 100% en empresas nuevas, ya que es primordial para el gobierno de Singapur fomentar al máximo el emprendimiento y resultar atractivos al exterior. En cuanto a la imposición indirecta, el tipo general de los impuestos apenas es del 7%. En total, la presión fiscal se aproxima a tan sólo el 14% del PIB.
 

La educación, la base

Uno de los principales logros del país asiático, base de su próspera economía, es la educación, de hecho es referente mundial de calidad educativa gracias, entre otras cosas, a Lee Kuan Yew, quien desde 1959 (antes de la independencia de la Federación Malaya) y hasta 1990 amasó todo el poder singapurense y fue modelando el sistema tal cual es en la actualidad.

Yew estableció el inglés como la lengua oficial (aunque hay cuatro lenguas oficiales coexistiendo simultáneamente) y es, por tanto, la lengua utilizada en la enseñanza. Todos los ciudadanos están obligados a asistir a escuelas estatales hasta el sexto nivel de la educación primaria (12 años).

El Gobierno-partido político People’s Action Party es el principal proveedor de educación infantil y los niveles académicos son establecidos por el Ministerio de Educación. Los alumnos están en constante evaluación y el profesor desarrolla un papel principal en la sociedad. De hecho, la remuneración de los profesores es similar a la de científicos e investigadores. El estado destina el 3,1% del PIB a la educación de sus ciudadanos.
 

Intervención pública limitada

Pero Singapur no está exenta de contradicciones. Pese a ser una de las economías más libres del planeta, la intervención del Estado es férrea en ciertos ámbitos, aunque ésta se limita a la gestión de infraesructuras, transporte y vivienda. Aunque, eso sí, el Gobierno no suele gastar más de lo que ingresa, ya que el país cuenta con exigentes leyes para limitar el endeudamiento público.

 

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