Frank Schäffler, diputado liberal alemán

"Debería ser posible que los bancos quiebren, como cualquier otra empresa"

Schäffler, miembro del FDP -socio de Merkel-, rechaza la unión bancaria y el rescate de países y bancos. "No queremos ser otro Japón".

Frank Schäffler es miembro del Parlamento Alemán por parte del FDP.
Libre Mercado

Frank Schäffler es miembro del Parlamento Alemán por parte del FDP, el Partido Liberal teutón que gobierna en coalición con el partido de Angela Merkel. Como miembro del Comité de Finanzas del legislativo germano, Schäffler está en una posición de fuerza para hablar sobre el futuro del euro y la salida de la crisis.

Pregunta (P): Recientemente, usted tomó parte activa en denunciar las actuales políticas de rescate al sistema bancario. En ese contexto, ¿qué opinión le merece el paquete de rescate aprobado para España?

Respuesta (R): No hay un paquete de rescate para España sino para los bancos españoles, que es una cosa distinta. Pero incluso así, lo considero un grave error ya que no nos encontramos ante una situación de riesgo sistémico. Supuestamente, los bancos españoles están bien capitalizados y el sector en su conjunto tiene un volumen de aproximadamente 250.000 millones de euros.

En teoría, la banca española podría asumir las posibles pérdidas sin necesidad de ayuda del exterior; esto en el caso de que sea verdaderamente cierto que, en el peor de los casos, sólo se necesiten 62.000 millones de euros para sanear las cuentas. Porque, al menos oficialmente, ésa es la cifra de la que se ha informado a Europa.

P: ¿Cuál es el riesgo moral que estas medidas de rescate pueden generar a corto y medio plazo, tanto en España como en el resto del continente?

R: Si uno subsidia las deudas, éstas crecerán. Proteger a los bancos de los riesgos de su negocio sólo los incentivará para que asuman más riesgos en el futuro. Además, un problema de deuda no se puede resolver indefinidamente con la apelación a un préstamo. Debe llegar un momento en que la deuda sea eliminada de los libros contables y que las cuentas queden saneadas para posibilitar el crecimiento futuro. No queremos que la Eurozona se convierta en otro Japón.

P: ¿Qué opinión le merece la carta que enviaron más de 160 economistas y académicos alemanes a la canciller, Angela Merkel, advirtiendo de los peligros de la unificación bancaria?

R: Es verdad que no debería haber una unión bancaria. No obstante, estoy convencido de que próximamente veremos pasos en esa dirección porque hay temores de una severa crisis bancaria en los países periféricos. Sin embargo, una unión bancaria sería una solución aparente que revelaría la gran cortedad de miras de nuestros actuales gobernantes.

Es necesario ofrecer un análisis más profundo sobre las causas probables de la crisis bancaria. Y éstas subyacen en el actual sistema monetario que permite a los bancos, dicho con cierta simplicidad, crear dinero y crédito a partir de la nada. Ése es el motivo por el que los bancos están sobreendeudados en cualquier momento de su existencia. Cada vez se hace más necesario un retorno a una moneda sana, como contraposición al paradigma del dinero fiduciario en que vivimos.

P: ¿Podría explicar qué estrategia propone para gestionar de modo más adecuado y justo posibles crisis y quiebras bancarias?

R: Debería ser posible que los bancos quiebren, como cualquier otra empresa en cualquier otro ámbito de la economía. Más importante aún es asegurarnos de que no exista ninguna posibilidad de rescates, porque benefician a los acreedores a expensas del dinero de los contribuyentes. En lugar de ello, lo que se necesita es un bail-in de los acreedores: la conversión de una parte de la deuda de los bancos en acciones.

Sin embargo, los ahorros privados no deben estar sujetos a la insolvencia. Ellos deben ser protegidos de dos maneras. Primero, los gobiernos deberían garantizar los préstamos de los bancos insolventes en los casos en que se pueda confirmar que fueron otorgados a empresas no vinculadas al mundo financiero. También deben caer bajo esta esfera los ahorros a plazo fijo, para lo que se deberían reformar las leyes pertinentes, para asegurar que los depósitos de los particulares no fueran afectados por la insolvencia. En segundo lugar, los bancos centrales deberían apoyar las operaciones de pago para que estas entidades no colapsaran. Los bancos centrales tienen la potestad para hacer esto.

P: ¿Podría describir qué es lo que piensa la opinión pública alemana respecto de la gestión que está haciendo el Gobierno germano de la crisis europea?

R: En Alemania, el descontento con las políticas de rescate está creciendo. La ciudadanía está percibiendo cada vez con más sospecha el mantra oficial repetido hasta el cansancio de que Alemania es un "ganador neto" del euro. Se nos dice que el euro no sólo tiene un precio sino también un valor intrínseco. Sin embargo, la gente mira cada vez con más detalle la etiqueta del precio de la moneda común.

P: Poco a poco, toda esta situación parece poner de manifiesto la necesidad de reconsiderar el sentido y funciones del Estado de Bienestar. ¿Qué opinión tiene acerca del rol que podrá tener el Estado de Bienestar europeo en el futuro?

R: Es indudable que la crisis no es sólo una crisis económico-financiera, ni siquiera monetaria. Es preciso repensar profundamente cuál es el rol del estado en la sociedad. El dinero fiduciario ha permitido a los estados gastar dinero en una cantidad apabullante de materias y proyectos, dinero que en muchos casos no tiene.

La parte principal de esos gastos están vinculados al Estado de Bienestar. La simple verdad es que un presupuesto equilibrado sólo se puede obtener si se corta buena parte del gasto vinculado al Estado de Bienestar. Ante esta dramática situación, no resulta sorprendente que la izquierda prefiera el camino fácil, que es pedir que se imprima y se inyecte más dinero en el sistema, sea por la vía que sea.

P: Opiniones autorizadas, como por ejemplo la de Ettore Gotti Tedeschi, presidente del Instituto para las Obras de Religión, han alertado de un grave problema subyacente a la actual coyuntura y que augura un futuro poco alentador para Europa, me refiero a la crisis demográfica que amenaza al continente. ¿Cuál es su opinión?

R: La demografía es, principalmente, un problema si el Estado considera a los ciudadanos como de su propiedad; haciéndoles contribuir impositivamente en sistemas de reparto, como es el caso de la salud, la jubilación y los subsidios de desempleo. El Estado ha creado el problema demográfico. El Estado debería dejar de entrometerse en los asuntos de la gente. Si así fuese, la mayoría de los problemas demográficos desaparecerían.

Nota: entrevista realizada por Mario Silar, miembro de European Business Ethics Network.

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