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Jay Richards: "La naturaleza del Estado del Bienestar es autodestructiva"

El Profesor estadounidense habla en exclusiva con Libre Mercado sobre la actualidad de su país y la crisis económica.

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A lo largo del presente año, la Fundación Rafael del Pino ha organizado con éxito un ciclo de conferencias dedicado a analizar la relación existente entre el cristianismo y el liberalismo. Después de las charlas de Tom Woods y Gabriel Zanotti, el ciclo concluyó esta semana con un invitado de lujo: el Profesor Jay Richards.

Richards ha publicado numerosos libros, entre los que destacan obras como Indivisible o Dinero, Codicia y Dios: Por qué el Capitalismo es la Solución y no el Problema. Además, ha producido documentales como La llamada del emprendedor o El nacimiento de la libertad. En la actualidad dirige el centro de análisis del Discovery Institute de Washington. Su actividad también ha estado ligada a prestigiosos think tanks como la Fundación Heritage o el Instituto Acton.

Libre Mercado acudió a la Fundación Rafael del Pino para entrevistar al Profesor Richards justo antes de una conferencia titulada Mitos populares sobre economía.

Pregunta (P): ¿Cuál es su opinión de la crisis económica que atraviesa España?

Respuesta (R): Creo que España ha llegado a un punto crítico en el "ciclo de vida" del Estado del Bienestar. Ese punto marca el inicio de una progresiva decadencia, que se da en aquellos países ricos que desarrollan programas de "gasto social" insostenibles a largo plazo. Si seguimos así, en Estados Unidos nos ocurrirá algo igual: por ejemplo, en 2020 gastaremos más en intereses de la deuda federal que en los programas de defensa nacional.

En última instancia, podríamos decir que el Estado del Bienestar nos acaba conduciendo de forma natural hacia un escenario autodestructivo. En esa curva, Estados Unidos no está tan mal como España y España no está tan mal como Grecia, pero los problemas son similares.

P: Es curioso que Estados Unidos haya acabado siguiendo este rumbo. En la mente de muchos europeos su país aún es sinónimo de un modelo político, económico y social diferente al del Viejo Continente.

R: Por desgracia, parece que nos estamos esforzando mucho en parecernos cada vez más a esos enormes Estados del Bienestar que tanto han complicado las cosas a Europa. Tengo la esperanza de que la gravedad de la crisis griega frene esta tendencia y permita asumir de una vez que los programas asistenciales del Estado han crecido de manera demasiado exagerada, casi catastrófica.

P: ¿Deben pagar más los ricos? Ése es el mensaje que transmite de forma recurrente el presidente Obama, y con él numerosos analistas y dirigentes de ambos lados del Atlántico.

R: Lo gracioso es que si instaurásemos un flat tax o impuesto de tasa única, los ricos también pagarían más. El 15% de 100 es diez veces inferior al 15% de 1.000 (15 vs. 150). Si me tocase dirigir mi país, no dudaría en abolir el Impuesto sobre la Renta y sustituir buena parte del código fiscal por un impuesto parecido al IVA.

Creando diferentes tipos para el Impuesto sobre la Renta se genera el caldo de cultivo para un escenario inmoral en el que un político le dice a un determinado grupo de personas que cobrará más impuestos a otro grupo de personas para darle al primer grupo el dinero tomado del segundo. Una práctica así casi parece un robo delegado.

P: ¿Cuál es su opinión de la reforma sanitaria que ha aprobado Barack Obama?

R: El Obamacare, que es como llamamos allí a esta reforma, viene siendo un paquete masivo de gasto y regulación cuyas consecuencias serán tan profundas que ni siquiera podemos medirlas aún de forma clara. La inmensa mayoría de los profesionales de la Sanidad en mi país se oponen a esta reforma, pese a que no son grupos hostiles al Partido Demócrata. Eso debería decirnos mucho sobre este asunto.

P: ¿Qué me dice de la "ayuda al desarrollo"? ¿Debemos dedicar al menos un 0,7% de los presupuestos nacionales a estos proyectos o es equivocado combatir la pobreza de esta forma?

R: Este planteamiento lo explica muy bien Dambisa Moyo, que en su libro Cuando la ayuda es el problema demuestra que buena parte de estos programas fracasan a la hora de cumplir sus objetivos. Llegar a esta conclusión ni siquiera debería resultar muy complicado... España no se hizo rica por la ayuda al desarrollo, tampoco Estados Unidos ni ningún otro país. Hay un camino demostrado a la prosperidad, que pasa por el capitalismo, y no deberíamos imponer otro sendero a los países más pobres.

P: ¿Y qué me dice de la "guerra contra la pobreza" que Estados Unidos libra desde los años 60?

R: Desde que el residente Johnson empezó estos nuevos programas de "gasto social", la tasa de pobreza dejó de descender y se ha mantenido prácticamente igual durante casi medio siglo. ¿La razón? Los subsidios que entrega el gobierno generan incentivos perversos, llegando al punto de fomentar en vez de erradicar el asistencialismo. Cuando son comunidades locales las que trabajan con estas personas, se crean relaciones de confianza y se asegura un seguimiento de los programas de ayuda mucho más cercano, personalizado y comprometido. 

P: ¿Entonces debemos entender esta crisis como una oportunidad para replantear nuestros modelos de protección social? En España, organizaciones como Cáritas llegan allá donde el Estado no lo hace.

R: La crisis es una oportunidad para desarrollar una sociedad civil más fuerte. Hay que entender que no es necesario ni deseable que el Estado se encargue de todas estas cosas. ¿Es normal que nuestra jubilación esté principalmente confiada en manos de políticos? Ésas son las preguntas que debemos hacernos. Es indigno afirmar que solamente el Estado puede proporcionar asistencia social. Una distorsión moral de este calibre es realmente grave.

P: Voy a preguntarle por su Estado natal, Texas. En los últimos días hemos leído que los movimientos secesionistas vuelven a cobrar cierta relevancia en el debate público.

R: Texas podría salirse de la Unión, ya que entró en la misma siendo a su vez una República compuesta por cinco Estados. En cualquier caso, no creo que se dé ese escenario, pero sí es importante entender que estas quejas y reivindicaciones muestran un creciente enfado de la gente de Texas con el continuo aumento de poder por parte del Estado federal.

P: ¿Qué opina de Ocupa Wall Street, los indignados estadounidenses?

R: Se equivocan, por ejemplo, centrando su ira contra "el 1% más rico". ¡En toda sociedad habrá siempre un 1% más rico! Lo importante es la movilidad social, la oportunidad de progresar en base a nuestro esfuerzo y nuestro trabajo. También me sorprende que estos jóvenes tengan tanto tiempo para protestar, se pasan meses en la calle haciendo esto en vez de trabajar.

P: ¿Qué valoración hace de la política monetaria de la Reserva Federal?

R: Pues, ante todo, creo que tener un banco central no es recomendable. Y si tengo que tener un banco central, preferiría que la política monetaria estuviese gobernada no por personas sino por algún tipo de regla matemática como la que propuso Milton Friedman. El dinero fiduciario se basa únicamente en la confianza, no tiene un respaldo mayor que la fe que pongan las personas en esa particular divisa, y un sistema así no puede ser muy bueno.

Sigan leyendo la entrevista pinchando AQUÍ. Para saber más sobre éste y otros temas, pueden seguir a Diego Sánchez de la Cruz, el autor de la entrevista, en Twitter o Facebook.

En Libre Mercado

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