Percival Manglano: "Derecha e izquierda siempre han sido muy estatalistas en España"

El exconsejero de Economía y Hacienda con Esperanza Aguirre ha lanzado recientemente su primer libro, Pisando charcos.

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DIEGO SÁNCHEZ DE LA CRUZ

Percival Manglano encabezó la Consejería de Economía y Hacienda del último gobierno de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid. De su gestión y de la crisis política y económica que atraviesa España trata su primer libro, Pisando charcos, publicado recientemente por la editorial La Esfera de los Libros.

Manglano se ha sentado con Libre Mercado para hablar de su obra y de la actualidad española. El resultado es una animada conversación en la que el exconsejero madrileño no duda en mojarse y pisar charcos para promover sus ideas

Pregunta: Acaba de salir un estudio de BBVA que deja meridianamente claro que una mayoría de los españoles prefiere un Estado del Bienestar de máximos. Esto choca con las propuestas de liberalización económica contenidas en Pisando Charcos.

Respuesta: El estudio es muy llamativo. En nuestro país, la derecha y la izquierda han sido tradicionalmente muy estatalistas, por eso no me sorprendió del todo ver que muchos españoles parecen haber interiorizado que su bienestar debe ser garantizado por el Estado. Ahora bien, creo sinceramente que esa tradición estatalista va a menos.

No olvidemos lo estatalista que fue el régimen franquista, en el que los liberales eran los enemigos. Se les situaba como parte de esa conspiración judeomasónica… y liberal. Con el tiempo, eso sí, creo que la gente ha ido creyendo más en la libertad individual. El estudio muestra la foto de hoy, hace años me atrevo a pensar que los españoles eran aún más estatalistas. Ojalá en el futuro próximo podamos ver un informe con mejores resultados.

Pisando Charcos menciona a los indignados, con quienes usted señala que comparte la preocupación por la representación democrática… Pero poco más.

Ésa debe ser la única bandera en la que coincido con ellos y entiendo que hace falta un cambio. En Pisando Charcos analizo el libro de Héssel que inspiró al 15-M. La motivación principal de esa obra es el miedo. Su momento histórico de referencia es la Francia de la Segunda Guerra Mundial y sus propuestas tienen a menudo un aroma totalitario.

Hubo una simpatía inicial hacia los indignados, pero en cuanto las manifestaciones se convirtieron en okupaciones y agresiones ya hubo un buen número de españoles que retiró su apoyo. Puede haber alguna coincidencia en el sentimiento de insatisfacción o la necesidad de un cambio, pero dicho esto, la verdad es que nos separa un mundo de los indignados tanto por los métodos que seguimos como por las soluciones que proponemos, que son completamente opuestas a las nuestras y se basan solamente en aumentar el Estado y el gasto público.

¿Qué balance hace de su paso por la Consejería de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid?

En Economía, destacaría la liberalización de los horarios comerciales, la supresión de licencias para apertura de empresas y la atracción del proyecto de Eurovegas. En materia de Hacienda, el presupuesto del que fui responsable es el de 2012. Lo modifiqué a lo largo del año, pero estábamos tan comprometidos con el objetivo de déficit que no había otro camino. Al final, el déficit fue reducido del 2% al 1%. Sobre este punto, también señalaría que estoy orgulloso de no haber subido impuestos para cumplir los objetivos marcados.

¿Hay que mejorar la financiación autonómica que recibe Madrid? La región de la que fue consejero recibe cuatro veces menos que Cataluña en el reparto, pese a que es la Comunidad Autónoma que más aporta.

Seguramente, si hubiese continuado, lo que más me motivaría es participar en la reforma del sistema de financiación autonómica. He dedicado un capítulo del libro a esta cuestión. El mayor problema del actual sistema es que se entiende que la recaudación es una tarta que se puede repartir con criterios dispares y sin preocupación por cómo se ha cocinado la riqueza que ha alimentado esa tarta.

La Comunidad de Madrid sale perjudicada en el actual modelo, pues representa el 20% del PIB, pero apenas recibe el 17% de lo recaudado por IRPF. Este tipo de situaciones muestra que algo no funciona, que el sistema no está bien diseñado. Por otro lado, me preocupa que se permitan diferentes objetivos de déficit. Esto mandaría una señal equivocada, castigando a comunidades como Madrid, que han cumplido sin aumentar la presión fiscal y premiando a otras que ni cumplen ni evitan subir los impuestos.

El apoyo de los madrileños a Eurovegas es mayoritario, pero el proyecto se ha ganado muchas críticas por parte de la izquierda política de la región.

Dentro de la Asamblea de Madrid, UPyD, IU y el PSOE se opusieron al proyecto, pero entre los madrileños no existe este rechazo, ni mucho menos. El PSOE proyectó en su día un casino en los Monegros, también el Ayuntamiento de Parla se interesó por el casino que acabó recalando Aranjuez… Además, los socialistas catalanes pujaron por Eurovegas.

Los argumentos que se han usado son poco serios. Eurovegas no generará un problema de vicio a nadie porque no tiene poder para decidir cómo ninguna persona se gasta su dinero. Por supuesto puede que alguien gaste más dinero de la cuenta en el juego, pero eso ya ocurre hoy, hay 46 casinos en toda España y todo tipo de juego en otros establecimientos. El juego era ilegal en los tiempos de Franco. No olvidemos, en cualquier caso, que Eurovegas se nutrirá principalmente de espectáculos, ocio, ferias, exhibiciones, deporte, etc.

Por otro lado, me hace gracia que se haya criticado que se le den facilidades a quien quiere invertir. Yo lo veo al revés: lo que esto demuestra es que hay demasiados problemas para invertir en España y que hay que facilitar la inversión en todos los sectores de la economía.

Lo que tendría que motivar el caso de Eurovegas es una carrera hacia la eliminación de obstáculos a la inversión. Parece que la izquierda en Madrid quiere convertir esto en una competición para crear más trabas, yo creo que necesitamos todo lo contrario: cuantos menos complicaciones y arbitrariedades, mejor.

¿Hay demasiadas reglas y normas en España? Cada año generamos un millón de páginas de nuevas regulaciones…

El urbanismo es un buen ejemplo de que hay aspectos en los que la regulación es extremadamente compleja y dañina. No es casualidad que este particular ámbito de la economía funcione tan mal. Por norma, ante cualquier propuesta de actividad económica, lo habitual es obtener un "no" de entrada por parte de la Administración que luego se podrá corregir a base de tramitar licencias, permisos, solicitudes… Es evidente que se pierden muchas oportunidades por plantear así las cosas.

¿Se implicaba la presidenta Aguirre en sus retos y desafíos como Consejero de Economía y Hacienda?

Sin duda. En la primavera de 2012, por ejemplo, organizamos una serie de encuentros de trabajo para asegurarnos que el cumplimiento del objetivo de déficit siguiese por el buen camino. Entre los presentes estaba José Barea, que dirigió la Oficina Presupuestaria de la Presidencia de Aznar en su primera legislatura de gobierno.

Aquellas reuniones se dedicaron a analizar los presupuestos, y Esperanza estaba allí presente, como una más, ayudando a revisar los datos y analizando nuevas formas para reducir el gasto y seguir cumpliendo con nuestros compromisos.

Pueden seguir a Percival Manglano en su cuenta de Twitter. Su libro Pisando Charcos, está disponible en este enlace. También pueden seguir a Diego Sánchez de la Cruz en su blog de Libre Mercado, su cuenta de Twitter y su página de Facebook.

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