Lars Seier Christensen, el banquero más liberal y capitalista de Europa

El co-fundador y consejero delegado de Saxo Bank se declara admirador de la filósofa libertaria Ayn Rand.

Lars Seier Christensen, co-fundador y consejero delegado de Saxo Bank | Archivo
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DIEGO SÁNCHEZ DE LA CRUZ

No son muchos los grandes directivos empresariales que se pronuncian abiertamente a favor del capitalismo de libre mercado. Por eso, el discurso pronunciado recientemente por Lars Seier Christensen, co-fundador y consejero delegado de Saxo Bank, ha tenido una enorme repercusión en los círculos intelectuales y periodísticos de Reino Unido.

Christensen fue invitado a significarse públicamente por el Adam Smith Institute, uno de los think tanks liberales más importantes del país. En su discurso, el alto ejecutivo financiero habló de la importancia de rescatar el pensamiento y la filosofía de Ayn Rand para solucionar las dificultades económicas de la actualidad.

En su intervención, el CEO de Saxo Bank citó unas declaraciones de Barack Obama en las que el Presidente de Estados Unidos señaló que los trabajos de Ayn Rand "pueden resultar atractivos a los jóvenes de 17 y 18 años", pero añadió que "el paso del tiempo revela que la visión individualista es demasiado limitada".

Christensen confesó a continuación que él no leyó a Rand "con 17 ó 18 años, sino con 38. El economista jefe del banco, Steen Jakobsen, volvió de sus vacaciones empeñado en que leyese La Rebelión de Atlas. Por aquel entonces, mis convicciones estaban claras, pero me faltaba encontrar una fundación y una justificación plena para el aprecio innato que ya mostraba entonces hacia el capitalismo".

El directivo explicó que la obra de Rand "va más allá del tradicional argumento utilitario a favor del capitalismo: ella también promueve el entendimiento filosófico de la superioridad del libre mercado y el individualismo. No se trata solamente de que funcione mejor que el colectivismo y el socialismo, se trata de explicar en términos morales por qué este paradigma es mejor".

Christensen, cuya entidad está presente en 25 países, señaló que "hay una gran desconexión entre las esperanzas que se ponen en el socialismo y los reiterados fracasos que cosecha dicho sistema de forma reiterada. Por el contrario, el capitalismo y la libertad económica mejoran las vidas de las personas y crean riqueza y bienestar allí donde se aplican. Pese a todo, se ataca a dicho sistema desde todo tipo de frentes y causas, siempre con el denominador común de la supuesta maldad del libre mercado".

Para el co-fundador de Saxo Bank, "los enemigos del capitalismo siempre se sustentan en una supuesta superioridad moral para justificar sus ansias de controlar la libertad humana. Ante semejante preposición, parece que pocos se atreven a cuestionar por qué deberíamos delegar nuestra libertad en ellos. Hoy, el colapso de la Unión Soviética ha rebajado el efecto de estas críticas, pero seguimos enfrentando muchos retos".

Entre ellos, el dirigente del banco de inversión danés identificó "el extraño híbrido económico de las sociedades occidentales, con un capitalismo limitado que, eso sí, sigue teniendo suficiente margen de actuación como para crear la riqueza que necesitan los anti-capitalistas para financiar sus ambiciones políticas y sociales".

Gestión de inspiración "randiana"

Christensen explicó que, "desde hace años, el equipo directivo de nuestra entidad ha basado la gestión de Saxo Bank en los principios capitalistas que enumeró Ayn Rand. Cuando empezamos a tomar este camino, vimos que BB&T ya lo hacía en EEUU, siguiendo indicaciones de su Consejero Delegado, John Allison. Eso nos dio más confianza y, con el paso del tiempo, hemos asimilado nuestra doctrina de gestión empresarial y de talento con las bases del capitalismo descritas por Rand".

Entre las diferencias que supone este enfoque está la apuesta por el desarrollo individual de los trabajadores y el énfasis en la productividad como referencia para la fijación de remuneraciones. "Muchos de nuestros empleados han leído La Rebelión de Atlas para entender de forma más general los principios de Rand. Además, organizamos numerosas actividades de formación para que todos nuestros empleados conozcan en profundidad las bases teóricas, filosóficas y prácticas de la economía de mercado", señaló Christensen.

Hollande odia a los ricos

El ejecutivo aprovechó su intervención para oponerse a los rescates bancarios y también a otras decisiones de política económica "como los subsidios, las normas de discriminación positiva, la creación artificial de empleo por parte de los gobiernos…". Reivindicó, además, una mayor descentralización europea en materia de política económica y fiscal, ideal que contrastó con "el creciente poder de Bruselas".

Christensen no dejó títere con cabeza a la hora de evaluar el panorama político. "La retórica de los gobiernos de la Eurozona se basa en pedir más y más poder para el gobierno. No hay ni siquiera humildad ni realismo para reconocer que casi todos estos experimentos acaban en fracaso. Manda la arrogancia de presidentes como el de Francia, que admite que odia a los ricos e intenta saltarse la Constitución para imponer una fiscalidad confiscatoria a las rentas altas, a las transacciones financieras… Por suerte, también hay muchos franceses que odian a su presidente y optan por dejar el país para irse a vivir en lugares como Bélgica o Suiza".

Christensen señaló que él mismo emigró a Suiza durante algunos años. Aunque ensalzó el sistema fiscal del país helvético, el CEO de Saxo Bank criticó que algunos suizos hayan intentado introducir un "tope salarial" para rentas altas. "Conozco a muchos empresarios que han preparado planes de contingencia basados en reducir plantillas y deslocalizar directivos. Si se aprueban medidas así, esos son los resultados. Lo triste es que este tipo de propuestas gana espacio en el debate, por lo que se dedica menos tiempo a hablar de crear empleo, crear empresas y crear riqueza", apuntó.

Sus quejas también se dirigieron contra el Gobierno danés ("apenas tres de sus veintitrés Ministros tienen experiencia en el mercado de trabajo") y contra el electorado de su país ("eligiendo a este tipo de líderes parece que los votantes no valoran la experiencia en el ámbito profesional y de los negocios").

Christensen explicó que en Dinamarca "hay 5,6 millones de habitantes. Un millón son menores de 15 años; más de dos millones viven de subsidios, bien porque son pensionistas, bien porque están desempleados; unas 800.000 personas trabajan en el sector público. ¿Y en el ámbito privado? Pues alrededor de 1,8 millones de daneses, si bien parte de ellos reciben subsidios dentro de diferentes programas de gasto. Las rentas superiores a los 150.000 euros no llegan a 28.000 personas".

Por último, Christensen señaló que "no puede ser que el 51% decida por el 49%, las mayorías no deben oprimir a las minorías, y peor aún cuando esas mayorías se benefician del dinero de las minorías, redistribuido por el Estado de unos a otros. Hay que cambiar los valores y la moral de nuestra sociedad, es de justicia y de solidaridad apostar por un paradigma más liberal".

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