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Cameron encara la recta final de su Gobierno con medidas liberales

El primer ministro británico anuncia rebajas fiscales y privatizaciones ante la proximidad de las elecciones generales.

DIEGO SÁNCHEZ DE LA CRUZ
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David Cameron ha aprobado reducir el tipo general del Impuesto de Sociedades del 28% al 20%. | Efe

Desde su llegada al poder, David Cameron ha sido asociado por la prensa española como un paladín del liberalismo. Sin embargo, un detallado informe de la Alianza de Contribuyentes desmontó este mito, subrayando que bajo su gobierno se aprobaron hasta 299 revisiones al alza de diferentes tributos.

Por otro lado, Libre Mercado explicó que los datos de gasto público y déficit muestran que el gobierno de Cameron tampoco se ha caracterizado por grandes despliegues de austeridad fiscal. No obstante, la presión social y la proximidad de las siguientes elecciones generales han invitado al gobierno a cambiar de rumbo. Así, David Cameron ha aprobado reducir el tipo general del Impuesto de Sociedades del 28% al 20%.

El departamento de estudios del Ejecutivo alertó al Ministro de Hacienda, George Osborne, de que esta medida "costaría al erario público unos 8.000 millones de libras". Dando por bueno ese cálculo, no hablamos de una cifra muy elevada. Si tenemos en cuenta que el gasto anual medio de las Administraciones Públicas británicas ronda los 700.000 millones de libras, nos encontramos con que esos 8.000 millones de libras apenas suponen el 1,15% del desembolso anual del Estado.

No obstante, el Ejecutivo de Cameron ha querido ir más allá: a saber, ha pedido al servicio de estudios del gobierno que estime los "efectos secundarios" de esta medida en la recaudación. La conclusión arrojada por este nuevo informe revela que "el aumento del crecimiento y el mejor desempeño empresarial permitirá recuperar hasta el 60% de esos ingresos". Esto significa que el impacto de este recorte impositivo en relación con el gasto público no será del 1,15% sino del 0,5%.

Rebajas de impuestos

Otras rebajas fiscales recientes se han centrado en el Impuesto sobre la Renta y las Cotizaciones Sociales. En el primero de estos gravámenes, Cameron acordó reducir el tipo máximo del 50% al 45%. Esta rebaja aumentó la base de contribuyentes con rentas superiores al millón de libras: subió de 6.000 a 10.000 personas.

Cuando Gordon Brown subió el tipo máximo del 40% al 50%, la recaudación fue inferior a lo previsto en 7.000 millones de libras. Sin embargo, el recorte anunciado por Cameron arrojó un "efecto lafferiano" digno de mención: el primer mes de vigencia del nuevo tipo estuvo marcado por un aumento de los ingresos tributarios equivalente a 1.300 millones de libras, un aumento interanual del 10%.

Para las cotizaciones sociales, el gobierno ha acordado deducir automáticamente las primeras £2.000 libras pagadas por las empresas en este concepto. Para las medianas y grandes empresas, el impacto de la reforma es testimonial, pero para 450.000 empresas hablamos de un salvavidas que reducirá significativamente su factura fiscal.

Privatizaciones

Otra medida de Cameron que cabe subrayar es la de la privatización del servicio público de correos. En septiembre de 2013, el diario ABC señalaba que ésta era la cuarta vez que Reino Unido estudiaba esta cuestión y Reuters mostraba su escepticismo sobre la capacidad de sacar adelante dicha operación.

Un trimestre después, el gobierno británico de Cameron puede decir que ha logrado algo que no logró ni la mismísima Thatcher, cuya decidida apuesta por las privatizaciones sigue siendo estudiada hoy en día. En palabras del Primer Ministro, "la operación de Royal Mail ha sido un éxito".

¿Cómo se desarrolló la privatización? El mecanismo escogido fue una salida a bolsa. A raíz de la misma, los trabajadores de Royal Mail son ahora poseedores del 10% del accionariado, a razón de 2.000 libras cada uno. Por otra parte, casi 700.000 inversores han querido comprar acciones, con una suscripción media de 700 libras por persona. Esto muestra la popularidad de esta medida entre los ahorradores y la clase media.

En cuanto a los ingresos fiscales derivados de esta operación, según Expansión, habría generado 2.050 millones de libras. La venta de acciones ha puesto el 52% de la empresa en manos del sector privado. Queda casi un 8% en manos del gobierno, por lo que aún hay margen de desnacionalización.

La de Royal Mail puede ser un anticipo de una operación similar: hablamos de la venta de los paquetes de acciones de los bancos RBS y Lloyds. Estas participaciones públicas se heredaron de los años de gobierno de Gordon Brown y no pocos dirigentes tories quieren que Cameron haga con dichas acciones lo mismo que con las de Royal Mail. Es decir, ponerlas a disposición de empresas y familias, expulsando así al Estado del accionariado de ambas entidades. No obstante, el potencial de privatizaciones en el Reino Unido va mucho más allá de Royal Mail, RBS y Lloyds. Un estudio reciente señaló que el gobierno británico puede ingresar la friolera de 40.000 millones de libras si ejecuta un plan de privatización de activos.

En Libre Mercado

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