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¿Aumenta la 'desigualdad' en EEUU?

La pobreza acumula una década a la baja en EEUU, con la salvedad de 2009, si se atiende a la capacidad adquisitiva de los consumidores.

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Indigentes en Nueva York | Efe

A menudo se habla de la desigualdad económica atendiendo a indicadores que se centran en medir la evolución de los ingresos y la riqueza. Sin embargo, esta metodología no nos dice nada sobre la capacidad adquisitiva, por lo que hablamos de una foto incompleta y distorsionada.

En realidad, para establecer si existe o no un empobrecimiento absoluto o relativo, es fundamental analizar el nivel de bienes y servicios que están a nuestro alcance. Para hacer este ejercicio, analizaremos el coste de diferentes productos en EEUU, comparando los años 1959 y 2013. Expresaremos su valor en el número de horas de trabajo que necesita el trabajador medio para conseguir los ingresos que le permiten pagar los artículos en cuestión. Así:

  • Una lavadora costaba 100 horas de trabajo en 1959 frente a 23 en la actualidad.
  • Una secadora ha pasado de costar 81 horas de trabajo a 23.
  • Un lavaplatos cuesta hoy 21 horas de trabajo frente a las 91 de antaño.
  • Una nevera ha pasado de costar 167 a 22 horas de trabajo.
  • Una congelador cuesta hoy 17 horas de trabajo frente a las 153 de 1959.
  • Una televisión en color ha visto caer su coste de 128 a 21 horas de trabajo.
  • Una aspiradora ha pasado de costar 46 horas de trabajo a menos de 7.

En 1959, comprar todos los artículos anteriores habría supuesto el desembolso de todos los ingresos conseguidos con 766 horas de trabajo. Hoy esa cifra se vería rebajada a 134, casi seis veces menos. Asumiendo una jornada laboral de 40 horas semanales, la reducción sería tal que el trabajador de hoy generaría ingresos suficientes para comprar todos los artículos en menos de un mes, frente a los casi cinco meses requeridos por aquel entonces.

Incluso tomando otro tipo de bienes, podemos llegar a conclusiones similares. A nadie se le escapa, por ejemplo, que el coste actual de un ordenador es mucho menor al de hace una década. Esto ha permitido que el número de hogares de bajos recursos en los que hay al menos un ordenador haya saltado de 20% en 2001 a 48% en la actualidad.

Salario mínimo y acceso a bienes

El economista Mark J. Perry se ha propuesto confirmar la tendencia apuntada en párrafos anteriores comparando el volumen de bienes al que pueden acceder los trabajadores con un salario mínimo. Planteando la figura hipotética de un joven que percibe ese nivel de ingresos durante una pasantía de tres meses, llegamos al siguiente escenario:

  • Dicho trabajador habría ganado 768 dólares en el verano de 1973, a razón de tres meses empleado con un salario mínimo de $1,6 dólares por hora (equivalentes hoy a $8,43 dólares). Su esfuerzo le habría permitido comprar una máquina de escribir, una calculadora electrónica, una TV en color de 12 pulgadas, una radio y una pequeña nevera.
  • Ese mismo trabajador ingresaría $3.480 dólares en el verano de 2013, a razón de tres meses empleado con un salario mínimo de $7,25 dólares por hora trabajada. Su esfuerzo habría sido suficiente para comprar un ordenador HP, un iPhone 5, un iPad, un GPS, una cámara Canon, una impresora HP, una TV de 32 pulgadas y alta definición, un sistema de blu-ray y "home theater", una pequeña nevera, una PlayStation 3, un Kindle, un cepillo de dientes electrónico, una radio despertadora, una radio digital con recepción móvil, una máquina de café, una calculadora financiera…

El abaratamiento de la comida y la ropa

Podemos ir más allá y adentrarnos en el coste de diferentes bienes y productos que podemos considerar esenciales. De nuevo, tomamos datos de EEUU, centrándonos ahora en el coste de la comida y la ropa. Empecemos por este segundo punto:

  • Entre 1994 y 2014, el IPC del sector textil no solamente no ha crecido sino que se ha reducido un 3,3%. Durante el mismo periodo, el IPC general acumula un alza del 63,5%.
  • Si expresamos esta situación en términos reales y en base 100, esto vendría a decirnos que hoy gastamos $60 dólares para adquirir artículos que valían $100 hace veinte años. Hablamos, pues, de una mejora del 40%.
  • Midiendo el número de horas de trabajo que hacen falta para comprar estos artículos también vemos que la capacidad adquisitiva mejora de forma notable. En 1994, conseguir ingresos de $100 dólares requería, de media, algo más de 9 horas de trabajo. Hoy, llegar a ese nivel de ingresos se traduce en menos de 5 horas de actividad laboral. La reducción que apunta este indicador es de casi el 50%.

Si nos enfocamos en el gasto en alimentación, también hay buenas noticias:

  • En las dos últimas décadas, el IPC de la comida ha estado en niveles inferiores al 4% frente a las ratios de entre el 4% y el 10% apreciadas entre 1975 y 1995.
  • En 1960, cada familia dedicaba entre el 15% y el 20% de sus ingresos a comprar alimentos. Hoy, la ratio ha caído a niveles del 6,6%. Dicho indicador es del 9,1% en Reino Unido, el 10,9% en Alemania o el 14% en España, y si bien estos países registran niveles mayores, la evolución también ha sido a mejor.

La pobreza, medida según capacidad de consumo

El análisis de la capacidad de consumo ha sido aplicado por el economista James Sullivan a la evolución de las ratios de pobreza en EEUU. Según sus estudios, "si nos fijamos en la capacidad de consumo, vemos que la pobreza acumula una década a la baja, con la salvedad del año 2009. Sin embargo, los indicadores basados en los ingresos percibidos muestran lo contrario".

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