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¿Nueva crisis a la vista?: la burbuja de los países emergentes se desinfla

Las monedas emergentes registran fuertes caídas en los últimos días, desatando el nerviosismo entre los inversores.

Libre Mercado
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Pesos argentinos | Corbis

La histórica devaluación que registró el peso argentino la pasada semana, junto a los graves problemas económicos que padece su aliado venezolano, son fenómenos particulares dentro de un proceso de corrección más amplio en el que se engloban otras economías emergentes.

La reducción de los extraordinarios estímulos monetarios protagonizados por la Reserva Federal de EEUU (FED), la desaceleración de la economía china o el descenso de las materias primas están aflorando los desequilibrios que presentan otras potencias emergentes, lo cual se está reflejando en una caída generalizada de sus monedas entre el creciente nerviosismo de los inversores.

Los mercados emergentes registraron la semana pasada la mayor liquidación de divisas en cinco años. Las monedas de Turquía, Sudáfrica, Brasil o Mexico bajaron a niveles de 2008. Algunos de estos países ya están reaccionando. El Banco Central de Turquía, por ejemplo, celebrará este martes su primera reunión de emergencia en más de dos años para tratar de frenar el desplome de la lira, cuyo valor ha bajado un 25% desde el pasado mayo. Los analistas turcos esperan que suba el tipo de interés desde el 7,75% a un nivel próximo al 9% para estabilizar la divisa.

Este fenómeno no es nuevo. Desde que la FED anunció el pasado mes de mayo la retirada gradual de sus estímulos monetarios (tapering, en inglés), el capital foráneo ha ido saliendo paulatinamente de los emergentes, depreciando sus divisas, lo cual ha obligado a sus bancos centrales a elevar los tipos de interés. En este sentido, la fuerte depreciación de la rupia india acaparó la atención el pasado verano, pero en los últimos meses parecía que las turbulencias se habían atenuado.

Ahora, la depreciación del peso argentino y la lira turca han vuelto a desatar las tensiones monetarias. Según el banco estadounidense Citi, esta reacción muestra que "el mayor experimento monetario de la historia está en proceso de liquidación", en referencia al tapering y sus efectos a nivel global, mientras que otros analistas comparan este fenómeno con la crisis asiática de finales de los años 90.

Divisas emergentes

Tal y como explica el economista Juan Ramón Rallo, el problema de fondo es que los emergentes también participan de los desajustes y perversos efectos que conllevan las políticas monetarias expansivas propias del actual sistema financiero:

Durante las fases expansivas, incentiva que los agentes económicos asuman obligaciones a corto plazo en gigantescas cantidades y, durante las fases recesivas, convierte una crisis de deuda nacional en una crisis monetaria de primer orden [...]

Primero, los países necesitados de financiación externa para incrementar su inversión interna aumentan su apalancamiento a corto plazo y en moneda extranjera, lo que conduce a un recalentamiento económico acompañado por una apreciación de su divisa (lo que intensifica la entrada de capital). Segundo, cuando por cualquier razón los países financiadores optan por reconstruir sus posiciones de liquidez, la acelerada salida de capitales provoca la interrupción de la financiación de numerosos proyectos empresariales y, para más inri, da lugar a una depreciación de la divisa nacional que encarece el saldo real de las deudas denominadas en moneda foránea.

Un dantesco escenario en el que el banco central sólo tiene margen para subir los tipos de interés con la esperanza de que los inversores extranjeros no retiren su dinero y para que los nacionales repatrien sus capitales foráneos pero que igualmente tiende a hundir en una (necesaria) crisis a la economía nacional.

Durante la última década, y, muy especialmente, a partir de 2008, con los estímulos extraordinarios de los bancos centrales del primer mundo, los países emergentes se han sumado a la borrachera de crédito, elevando su deuda externa y cayendo en burbujas de activos que pincharán conforme la salida de capitales se acelere y/o los tipos de interés suban, afrontando así su particular proceso de reajuste. Pese a ello, la resaca tendrá mayor o menor gravedad en función de cada país, en función de su competitividad económica, el nivel de su deuda externa y sus respectivas reservas de divisas para poder afrontarlas.

La desaceleración china

Otro factor a tener en cuenta es la desaceleración de la economía china y la debilidad que siguen presentando los países desarrollados. La producción industrial de China se volvió a debilitar en diciembre, añadiendo señales de la segunda mayor economía del mundo está perdiendo impulso a medida que los analistas pronostican su menor expansión económica en los últimos 24 años.

El frenazo de China y la fragilidad que sigue presentando Occidente afectan de forma directa a unas economías emergentes, cuyas estructuras productivas están muy orientadas a las exportaciones, con especial incidencia en el sector de las materias primas. De ahí que grandes exportadores de este tipo de recursos naturales también hayan experimentado una depreciación de sus monedas en el último año.

Divisas emergentes

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