Roberto 'El Vago' y la caída del Estado del Bienestar danés

Escandalosas noticias sobre los elevados subsidios y programas asistenciales vigentes en Dinamarca abren la puerta a un cambio de rumbo.

La primera ministra de Dinamarca, Helle Thorning-Schmidt | Cordon Press
DIEGO SÁNCHEZ DE LA CRUZ

Carina es una mujer danesa de 38 años de edad. Reside en Copenhague, la capital del país nórdico. Su involuntario salto a las páginas de actualidad económica llegó en 2011, cuando un especial de televisión la presentó como ejemplo de los excesos asistenciales del "Estado del Bienestar" nórdico.

Por aquel entonces, diferentes organizaciones sociales llevaban meses alertando de un aumento de la pobreza en Dinamarca. Preocupado, la diputada socialista Azlem Cekic quiso explicar este problema a través de un programa de televisión en el que contó con Carina como invitada.

El experimento arrojó un resultado inesperado cuando se comprobó que la protagonista de este curioso episodio televisivo recibía subsidios por valor de 2.100 euros mensuales. De hecho, Carina explicó ante las cámaras de televisión que había recibido este tipo de fondos públicos desde que tenía 16 años de edad.

Este episodio levantó un notable revuelo en Dinamarca, reabriendo el debate sobre el alcance del "Estado del Bienestar". Ejemplos como el de Carina empezaron a colarse en las páginas de los diarios. El caso más llamativo es, sin duda, el de Roberto El Vago, un hombre de 45 años de edad que, según confesó en televisión, había vivido íntegramente del dinero de los contribuyentes desde el año 2001.

Robert Nielsen confesó sin tapujos que no tenía intención alguna de regresar al mercado laboral. De hecho, afirmó sentirse "orgulloso de vivir en un país en el que el Estado está dispuesto a apoyar mi vida". Sus escandalosas declaraciones han sido un jarro de agua fría para quienes querían evitar futuros debates sobre el paradigma asistencial del "Estado del Bienestar" danés.

¿Cambio de tendencia?

Numerosas figuras públicas han criticado estos excesos desde hace años. Uno de los casos más conocidos es el de Lars Seier Christensen, co-fundador y consejero delegado de Saxo Bank. En un discurso pronunciado en Londres, el banquero danés criticó que "en un país de 5,6 millones de habitantes, más de dos millones de personas viven de subsidios".

Christensen también denunció el enorme tamaño de la burocracia estatal (más de 800.000 personas). Además, el financiero denunció que "apenas tres de los veintitrés Ministros del actual gobierno tienen experiencia en el mercado de trabajo". Esto le llevó a cuestionar el criterio electoral de los votantes daneses, señalando que "eligiendo a este tipo de líderes parece que los daneses no valoran la experiencia en el ámbito profesional y de los negocios".

Otro crítico del asistencialismo estatal danés es el parlamentario Joachim Olsen, que hoy ejerce como diputado por la Alianza Liberal pero en la década pasada cosechó grandes éxitos deportivos como lanzador de peso, medalla olímpica incluida. Olsen ha afirmado que en Dinamarca "no hay verdadera pobreza", y ha pedido una racionalización de los subsidios del "Estado del Bienestar".

Los estudios publicados por la Universidad de Aalborg señalan que este tipo de afirmaciones tienen cada vez más aprobación entre los daneses. No en vano, las encuestas apuntan que el 30% de los ciudadanos está a favor de recortar el llamado "gasto social".

Las encuestas de la Fundación BBVA apuntan a un ligero cambio de tendencia. Cierto es que un 48% se muestra "a favor de que las Administraciones asuman la responsabilidad principal a la hora de asegurar que todos los ciudadanos puedan gozar de un nivel de vida digno". No obstante, la media europea es del 55%, con países como España e Italia en el entorno del 75%.

Por otro lado, cuando se pregunta a los daneses si la economía de mercado es el sistema más conveniente para el país, vemos que el 65% está de acuerdo, frente al 52% registrado en España. Además, cuestionando si la economía de mercado es la causa de las desigualdades sociales, encontramos que un 50% de los daneses está en desacuerdo con dicha afirmación, frente a la media europea del 44% o el 34% registrado en España.

El problema de la deuda privada

El ámbito inmobiliario y el sector financiero concentraron buena parte de las dudas sobre Dinamarca a comienzos de la Gran Recesión. No obstante, el país arrastra un enorme problema de endeudamiento privado, que alcanza más del 300% del ingreso disponible agregado, casi duplicando los niveles registrados en Suecia.

Como ha explicado Andreaas Hakansson, analista de BNP Paribas para la región escandinava, "Dinamarca tiene por delante un importante esfuerzo de desapalancamiento. No hacerlo maximizará la fragilidad económica en un entorno con tipos de interés más elevados".

La Asociación Danesa de Bancos Hipotecarios también ha advertido de los problemas de endeudamiento que enfrenta el país. Según los datos que manejan estas entidades, "más de la mitad de los hogares no alcanza a amortizar los pagos de sus hipotecas". Además, alrededor del 60% de los préstamos concedidos por el sector en 2013 simplemente sirven para cubrir el pago de intereses.

Los datos de productividad también son muy preocupantes. Entre 2000 y 2012, las horas trabajadas cayeron de media un 8%. Las 1.430 horas registradas en 2012 suponen casi un 25% menos que la media de los países de la OCDE. Mientras tanto, y a lo largo del mismo periodo, el coste laboral unitario sube un 30%, triplicando el aumento registrado en las economías de la OCDE.

Tímidas reformas

Recientemente, Dinamarca ha aprobado una rebaja del Impuesto de Sociedades, que pasará del 25% al 22%. También se ha acordado recortar el acceso a subsidios varios, con el ánimo de evitar abusos como los protagonizados por Carina o Roberto El Vago.

Los presupuestos para 2014 generaron importantes diferencias políticas. De hecho, el Ejecutivo socialdemócrata tuvo que apoyarse en las formaciones de centro-derecha para sacar adelante un acuerdo, ya que la coalición de partidos ecologistas y socialistas se ha colocado frontalmente frente a las nuevas medidas del gobierno de la Primera Ministra, Helle Thorning-Schmidt.

Desde el Ministerio de Finanzas se asegura que estas reformas son necesarias. "Ya somos la economía más débil de Escandinavia y no podemos seguir financiando el tipo de subsidios que muchos daneses han recibido desde su juventud. Vivimos en un mundo globalizado, y esto requiere modernizar el Estado del Bienestar si queremos que nos tomen en serio", apuntó Bjarne Corydon el año pasado.

Desde la cartera de Economía se hacen afirmaciones similares. De hecho, este Ministerio ha publicado un informe que intenta determinar cuántos daneses viven como Carina o Roberto El Vago. Según el documento oficial, hablamos de al menos 250.000 personas, cifra que equivale a casi el 15% de la población empleada por el sector privado.

Una economía liberal (pese a todo)

El Índice 2014 de Libertad Económica pone de manifiesto que el país escandinavo es una de las diez economías más capitalistas del mundo. La calificación que brinda el estudio al área fiscal es muy baja, al hilo de aspectos como los mencionados anteriormente. No obstante, los resultados obtenidos en los demás campos evaluados es notable.

Así, Dinamarca recibe una valoración de entre 80 y 90 puntos en áreas como la protección de los derechos de propiedad, la ausencia de corrupción, la libertad empresarial, la flexibilidad laboral, la estabilidad monetaria, la apertura comercial, el marco para la inversión y la regulación financiera.

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