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La polémica subasta eléctrica anulada por el Gobierno, al descubierto

Ni manipulación ni irregularidades. El Gobierno creó un nuevo lío eléctrico para evitar el desgaste de una nueva subida de la luz.

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El ministro de Industria, José Manuel Soria | Archivo

La factura de la luz cambiará a partir del próximo mes de abril. La subasta eléctrica (Cesur) que, hasta ahora, determinaba cerca del 40% del precio final de la luz será sustituida por un nuevo sistema, en función del consumo diario y la cotización de la energía en el mercado mayorista (pool).

El último -e inesperado- lío eléctrico tiene un origen muy concreto. La 25ª subasta Cesur, celebrada el pasado 19 de diciembre, cuyo resultado fue anulado, posteriormente, por el Gobierno, algo inédito en la historia de este mecanismo, vigente desde mediados 2009.

Entonces, la subasta se saldó con una fuerte subida de casi el 30%, que, trasladada al recibo, se habría materializado en un alza superior al 10% para los consumidores con Tarifa de Último Recurso (TUR) durante el primer trimestre de 2014. En un primer momento, el Gobierno se escudó en que las eléctricas "manipularon" la subasta para elevar el precio de la luz.

¿Realidad o simple huida hacia adelante?; ¿qué pasó en la subasta de diciembre?, ¿hubo manipulación o se trató de una mera cortina de humo lanzada por el Gobierno para no sufrir el castigo electoral que conllevaría una nueva subida de la luz tan drástica en pleno invierno?

¿Cómo funciona la subasta?

Aunque su funcionamiento es complejo para los no iniciados, lo cierto es que sus fundamentos son los mismos que rigen para otro tipo de subastas. Por ejemplo, el método es el de reloj descendente (como en las lonjas de pescado), y luego se van casando oferta y demanda a base de ir bajando los precios. El funcionamiento, a grandes rasgos, es el siguiente:

  • Primero se fija la cantidad de energía que se demandará en el siguiente trimestre.
  • Luego, se abre la subasta con un precio muy elevado y los suministradores ofrecen la cantidad de energía que están dispuestos a aportar. Normalmente, ese primer precio recibe una enorme oferta, ya que todo el mundo está dispuesto a vender a ese nivel.
  • Como la oferta es muy superior a la demanda prevista, se va bajando el precio y, como consecuencia de esa rebaja, también van saliendo de la subasta algunos suministradores de energía -los más caros y menos eficientes-.
  • A partir de aquí, tan sólo queda ir bajando el precio hasta que la oferta que quede (que también irá descendiendo en cada etapa) iguale a la demanda, arrojando como resultado el precio final -punto en que oferta y demanda se cruzan-.

¿Qué pasó en la subasta de diciembre?

La subasta del 19 diciembre serviría como referencia para fijar la parte variable del precio de la luz (40% del recibido final) entre enero y marzo. Aunque se han dado versiones dispares y datos de lo más diverso sobre lo acontecido, existen una serie de puntos clave en los que coinciden los expertos consultados por Libre Mercado. De hecho, incluso son ratificados por el propio regulador público.

Todos afirman que la subida se debió a la coincidencia en el tiempo de ciertos factores: elevada demanda por la ola de frío; precios energéticos más altos por cuestiones puramente metereológicas (escasez de viento y lluvia); menos suministradores participantes en la subasta; o la pronta retirada de oferta en las primeras rondas, adelantando con ello la llegada al punto de equilibrio, en donde se iguala oferta y demanda, dando como resultado un precio más alto.

Éstas son, en resumen, las "circunstancias atípicas" que, según la CNMC, "impidieron que se desarrollara un entorno de suficiente presión competitiva". Básicamente, las quejas de la CNMC apuntan a un volumen inicial ofertado muy bajo y a una salida demasiado temprana de los suministradores -la subasta terminó en la ronda 7 cuando en las anteriores se había llegado, al menos, a la ronda 12-.

Pero el regulador no alude, en ningún caso, a la supuesta manipulación de las eléctricas que, en un principio, denunció el Gobierno. La razón es sencilla: es "imposible" manipular una subasta de estas características, según los analistas consultados.

En primer lugar, porque las eléctricas participan de forma minoritaria -más del 90% de los agentes son financieros, y en la 25ª Cesur acudieron un total de 36 suministradores-. Aunque, a primera vista, podría pensarse que los productores son los más interesados en garantizarse unos precios altos para todo el trimestre, tan sólo representan el 8-10% de la oferta en Cesur y, normalmente, negocian el suministro con el resto de agentes mediante contratos a futuro. Su negocio es industrial y no quieren riesgos que otros sí están dispuestos a asumir.

En segundo término, porque el volumen negociado de energía es demasiado grande para poder alterar artificialmente los precios -a mayor liquidez, menor capacidad para influir en el mercado-. El pasado diciembre, por ejemplo, dicho volumen (41,9 GWh) superó en más de un 93% al negociado en noviembre (21,7 GWh).

Pero es que, además, que la subasta fuera particularmente corta o el precio muy elevado no prueba nada y, aún menos, es un motivo razonable para suspenderla. Siguiendo con la analogía apuntada anteriormente, las lonjas de pescado arrojan precios muy distintos en los días previos a Navidad (cuando todas las tiendas quieren asegurarse el suministro) que las celebradas el 15 de marzo, cuando hay más margen para esperar, y ello no implica que se haya producido una colusión -pacto de precios para perjudicar a un tercero-.

El alza de precios se explica por motivos ajenos al sector eléctrico. Para empezar, desde el 2 al 19 de diciembre, los precios de la energía en el mercado mayorista diario registraron niveles no vistos desde 2002 (80-90 euros/MWh), con incrementos de hasta el 60-70% respecto a una semana antes.

Y ello, por cuestiones meteorológicas, que nada tienen que ver con la voluntad de los agentes. En las primeras semanas de diciembre hizo mucho frío, lo que disparó la demanda, y, al mismo tiempo, llovió poco y no hubo casi viento, lo que mantuvo paradas las centrales hidroeléctricas y eólicas, que son dos de las energías más baratas del pool. Para cubrir la demanda (hueco térmico) fue necesario acudir a la producción térmica (carbón y ciclos combinados), bastante más cara. (Ver gráfico).

Esta volatilidad, como es lógico, se trasladó de inmediato al mercado de futuros, que es la que sirve de referencia para la subasta. En este sentido, conviene recordar que la Cesur fija la parte variable del precio de la electricidad durante tres meses.

Lo normal, por tanto, es que los suministradores que acuden a la misma (en su gran mayoría agentes financieros) cuenten con un margen extra por correr ese riesgo. Ese colchón se acentúa en momentos de fuerte volatilidad, como los de diciembre. De ahí, que los precios de Cesur se hayan situado, habitualmente, ligeramente por encima de los del pool diario -el Gobierno habla de un 10% de sobreprecio-. (Ver gráfico).

Sin ir más lejos, los agentes que participaron en la subasta previa (24ª) perdieron dinero -precio base superior al subastado, como se ve en el gráfico-. Estas pérdidas, sumadas a las "inciertas" expectativas de beneficios que podrían obtener en la subasta de diciembre, "podría haber afectado tanto al nivel de participación en la 25ª Cesur, como a las mayores retiradas de volumen en dicha subasta", según explica la propia CNMC en su informe. Efectivamente, la oferta inicial fue un 11% inferior al de otras subastas similares.

En cuanto al reducido número de rondas, la clave aquí estriba en el precio de inicio de la subasta. La diferencia entre el precio de apertura y del cierre del mercado de futuros del día anterior fue la menor en la historia de las Cesur. Esto hizo que oferta y demanda casaran a una velocidad inusitada.

La razón de esta proximidad radica en que el precio de apertura -que depende de Industria, no de las eléctricas- fue muy similar al de las subastas previas, mientras que el precio spot partía de un nivel mucho más alto, lo cual aceleró el cierre de la subasta.

Pero la cuestión es que ambas circunstancias (menor oferta y menor diferencia de precios) eran conocidas previamente a la celebración de la subasta y, sin embargo, la autoridades decidieron no anularla.

El resultado ya es conocido: la Cesur arrojó un precio alto, de 61,83 €/Mwh, un 7% más que el valor reflejado por el mercado mayorista un día antes (58 euros).

El principal argumento de la CNMC para cuestionar la subasta fue que esa "concurrencia de circunstancias atípicas" no debía trasladarse al recibo de la luz porque, sencillamente, "el contexto energético descrito anteriormente no tiene por qué mantenerse en 2014". Y ello, básicamente, porque "el primer trimestre suele registrar una producción eólica e hidráulica elevada, por motivos estacionales", según la CNMC.

Y punto. Es decir, no hubo ni manipulación ni irregularidades por parte de los agentes, pero como la subasta se produjo en un contexto particular de escasa oferta (circunstancias meteorológicas) y alta demanda que, en teoría, no tendría por qué prolongarse durante el primer trimestre de 2014, el Gobierno la anuló. Un argumento, cuanto menos curioso.

De hecho, según alega la CNMC en su defensa, la evolución del mercado mayorista los días posteriores a la subasta "ratifica el argumento anterior, al haberse corregido el incremento registrado durante el mes de diciembre, con un descenso del 14,8% respecto al precio de Cesur-25, hasta los 52,65 euros/Mwh del 27 de diciembre, situándose en valores muy inferiores a los obtenidos en el periodo del 2 al 19 de diciembre". Dicho de otro modo, como el precio de la energía bajó tras la subasta, ello demuestra que su anulación fue correcta.

Lo que no dice el Gobierno es que ese descenso se debe también a circunstancias meteorológicas, al igual que la subida previa. Entre el 1 y el 23 de diciembre, la producción eólica fue el 80% de lo normal estacional y las aportaciones hidráulicas el 25% de lo normal, mientras que entre el 24 y el 31 de diciembre, la eólica fue el 150% del normal y las aportaciones hidráulicas el 170%. Esta brusca caída del hueco térmico situó los precios en niveles incluso por debajo de 10 €/Mwh.

Otras dos pruebas adicionales desmontan la tesis del Gobierno:

  • En la subasta de abril, el Cesur dio como resultado una rebaja del recibo de la luz del 9%, frente a la subida del 10% que arrojó la de diciembre, y nadie dijo nada.
  • El precio del mercado mayorista español el día antes de la subasta rondó los 58 euros/Mwh, inferior a la cotización que registró Italia (66 euros) o Reino Unido (64) y similar a Francia (56).

En Libre Mercado

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