Por qué y cómo la CNMV no debe regular el trading de alta frecuencia

El supervisor español amenaza con intervenir esta operativa, en contra de la opinión de expertos y las evidencias empíricas.

La CNMV avanza que regulará el treding de alta frecuencia | Corbis

Con permiso de la política monetaria, el trading de alta frecuencia se ha convertido en uno de los temas calientes en todo debate sobre el presente y el futuro de las finanzas. Existe una desconfianza creciente contra estos mecanismos, especialmente tras el flash crash de 2010 o la publicación del nuevo libro del influyente Michael Lewis, centrado exclusivamente en esta cuestión.

El escrutinio del trading de alta frecuencia se explica por la desconfianza que despiertan estas soluciones tecnológicas. Este celo se ha traducido en numerosos pronunciamientos en favor de una mayor regulación. Sin ir más lejos, la vicepresidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Lourdes Centeno Huerta, avanzó el miércoles que la negociación de alta frecuencia -High Frecuency Trading (HFT, siglas en inglés)- es una de las áreas en las que la entidad centrará su actuación supervisora en los próximos meses.

Sin embargo, el Mercatus Center de la George Mason University ha subrayado que las acciones legislativas "deben considerar los beneficios del trading de alta frecuencia y las limitaciones de este tipo de normativas". Según el informe, firmado por Holly A. Bell y Harrison Searles, las respuestas legislativas al trading de alta frecuencia se pueden dividir en dos categorías:

  • Metas compartidas: en este caso, se apuesta por la "integridad del mercado", con objetivos comunes para los traders y los reguladores. El objetivo viene siendo "garantizar mercados seguros en los que se limita la manipulación y se permite un descubrimiento efectivo de los precios".

  • Metas divergentes: en este caso, el regulador entiende que la "justicia" legislativa pasa necesariamente por frenar o eliminar el trading de alta frecuencia, por lo que se recomienda la aplicación de normas y tasas enfocadas a perjudicar estas actividades inversoras.

Las conclusiones del Mercatus Center subrayan que el segundo de estos enfoques se antoja equivocado, debido a que "apenas hay evidencia de que exista un fallo de mercado lo suficientemente grande como para justificar regulaciones agresivas". Además, el informe apunta que "no está garantizado que la intervención de estos mercados conduzca necesariamente hacia las metas perseguidas".

El documento destaca que "la evidencia empírica muestra que el trading de alta frecuencia reduce los costes de la compraventa de acciones, ofrece un mejor desempeño de los mercados de inversión para quienes actúan pensando en el largo plazo, aumenta la liquidez disponible y ofrece una mayor flexibilidad para los pequeños ahorradores".

Analizando el caso de aquellos países en los que se ha regulado el High Frequency Trading, las conclusiones son claras: "La liquidez ha ido a menos y las normas implementadas no diferencian correctamente entre diferentes tecnologías de inversión". A esto se une la deslocalización que pueden alentar las malas decisiones de los legisladores, algo que beneficiaría a mercados como Japón o Singapur, pero perjudicaría a muchos otros países de la OCDE.

Es por eso que el Mercatus Center reivindica la centralidad de las soluciones no regulatorias pactadas con los actores del sector. En este sentido, se propone el establecimiento de "cortafuegos, algoritmos neutralizadores y sistemas de detección de órdenes erróneas".

Ahlstedt y Villysson, en la misma línea

Por su parte, un informe de Jonathan Ahlstedt y Johan Villysson dedicado a estudiar esta cuestión sentencia rotundo que, "aunque mucha gente cree que las prácticas del trading de alta frecuencia no son éticas y deben ser prohibidas, en realidad ignoran que la mayoría de las estrategias canalizadas por esta vía son tan viejas como todo el mercado financiero en su conjunto. Esta nueva tecnología permite un acceso más directo a los mercados y una latencia más baja de las operaciones, pero no estamos más que ante una consecuencia natural del desarrollo de la digitalización de las finanzas".

En este sentido, Ahlstedt y Villysson entienden que "el trading de alta frecuencia no es más que una versión moderna y eficiente del trading diario que conocemos desde hace tanto tiempo". Ambos autores advierten de que las estrategias de manipulación de mercado sí deben ser controladas, si bien advierten que estos casos tan mediáticos no deben definir la percepción general del trading de alta frecuencia.

La distorsión de la política monetaria

Por otro lado, diversas voces favorables al trading de alta frecuencia defienden que su mayor peso no es más que una consecuencia de las políticas monetarias expansivas desarrolladas desde hace años. Según esta visión, la excesiva liquidez introducida en el sistema es el ingrediente perfecto para que el trading de alta frecuencia vaya a más. En este sentido, acabar con la barra libre de dinero barato iría de la mano de un menor atractivo del HFT.

En cualquier caso, los estudios de Jonathan Brogaard han explicado de forma recurrente que el movimiento del trading de alta frecuencia "va de la mano de grandes noticias macroeconómicas y movimientos generalizados de precios", algo que, en última instancia, redunda en que el HFT apenas muestre discrepancias con las tendencias generales del mercado.

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