Los españoles pagan un 22% más en impuestos directos que la OCDE

La fiscalidad sobre el trabajo en España es más elevada que la media de los países ricos en todos los tramos de renta.

Cristóbal Montoro | Archivo
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La reciente publicación del informe Taxing Wages vuelve a poner de manifiesto que España mantiene una estructura impositiva especialmente perjudicial para los trabajadores. De acuerdo con el documento, un soltero que gana el sueldo medio entrega al fisco el 40,7% de su salario en concepto de gravámenes directos. Para la OCDE, el esfuerzo fiscal asumido sería del 35,9%.

Evidentemente, el tsunami fiscal que han sufrido los contribuyentes españoles desde 2010 no ayuda a mejorar este panorama. No obstante, ya en 2009 encontrábamos una situación negativa. Por aquel entonces, el trabajador soltero que ganaba el 100% del sueldo medio perdía en impuestos directos el 38,3% de su renta, frente a un 35,1% registrado en la OCDE.

De acuerdo con el estudio, la fiscalidad que soporta un trabajador soltero que gana el sueldo medio es especialmente reducida en Chile, Nueva Zelanda y México, donde alcanza el 7%, el 16,9% y el 19,2%, respectivamente. Otros países que se colocan por debajo del promedio de las economías desarrolladas son Israel (20,7%), Corea (21,4%), Suiza (22%), Irlanda (26,6%), Australia (27,4%), Canadá (31,1%), EEUU (31,3%), Reino Unido (31,5%), Japón (31,6%), Islandia (33,4%) o Polonia (35,6%).

Por encima de la media de la OCDE, pero por debajo de la presión fiscal vigente en España, encontramos a los Países Bajos (36,9%), Luxemburgo (37%), Noruega (37,3%), Dinamarca (38,2%), Turquía (38,6%) y Estonia (39,9%).

Si pensamos en un trabajador soltero con un sueldo más bajo (67% de la remuneración media), el resultado de la comparativa internacional vuelve a ser desolador. En este escenario, el contribuyente español pierde en impuestos directos el 37,2% de su salario bruto. Para la OCDE, la media es del 32,2%. Para este segundo supuesto, la fiscalidad más atractiva la volvemos a encontrar en Chile (7%) y Nueva Zelanda (13,3%).

También en Israel (13,9%), México (13,9%), Corea del Sur (18,3%) o Suiza (19,2%), los niveles impositivos registrados son razonablemente reducidos. Bajo la media de la OCDE se ubican además otros países como Irlanda (21%), Australia (21,9%), Canadá (26,3%), Reino Unido (26,9%), Islandia (28,7%), EEUU (29,3%), Luxemburgo (29,9%), Japón (30,3%) o Países Bajos (32,1%).

El grupo de países que se sitúa por debajo de la fiscalidad vigente en España, pero por encima de la media de la OCDE, incluye a Noruega (34,1%), Polonia (34,7%), Portugal (34,7%), Turquía (36,5%), Dinamarca (36,6%) y Grecia (36,9%).

Asumiendo ahora un tercer ejemplo en el que el trabajador soltero gana el 167% del sueldo medio, de nuevo encontramos que los contribuyentes españoles salen mal parados. En este caso, la presión fiscal directa suma el 44,3%, frente a la media del 40,3% para la OCDE.

Para este mismo ejemplo de un trabajador soltero que gana el 167% del salario medio, el mejor trato tributario vuelve a ser el de Chile (7,8%), con México (22,2%), Nueva Zelanda (22,8%) y Corea del Sur (22,9%) en segundo, tercer y cuarto lugar. A continuación, también por debajo de la media, encontramos a Suiza (26,5%), Israel (29,5%), Canadá (33,1%), Australia (33,1%), Japón (34,5%), EEUU (36,2%), Polonia (36,2%), Islandia (37,8%) o Irlanda (38,5%).

Las familias también sufren el maltrato fiscal

La situación no es mejor si vemos el caso de los trabajadores con hijos. Por ejemplo, para una pareja española que ingresa un sueldo medio y tiene dos hijos, la fiscalidad directa llega al 34,8%. La media de la OCDE en dicho caso es del 26,4%, por lo que nuevamente vemos que los contribuyentes españoles salen muy mal parados.

En el mismo caso (pareja con un sueldo medio y dos hijos), Nueva Zelanda mantiene una fiscalidad directa del 2,4%, mientras que Irlanda aplica tributos equivalentes al 6,8% de la renta bruta. En Chile, el esfuerzo fiscal sería del 7%, mientras que Suiza se quedaría en el 9,5%.

Otros países que se sitúan por debajo de la media incluyen a Luxemburgo (14,3%), Australia (16,9%), Israel (17,4%), Canadá (18,7%), Corea del Sur (19%), Islandia (19,1%), México (19,2%), EEUU (20,3%), República Checa (20,5%), Eslovenia (23,1%) y Japón (26,1%). Entre el 26,4% de la OCDE y el 34,8% español encontramos también a Reino Unido (27%), Dinamarca (27,6%), Eslovaquia (27,6%), Portugal (29,8%), Polonia (29,8%), Noruega (31,2%), Estonia (32,3%), Alemania (33,8%) y Hungría (34,1%).

Supongamos ahora otro caso: una familia de dos hijos en la que un cónyuge gana el sueldo medio y otro recibe el equivalente al 33% de dicho nivel de ingresos. En este caso, la fiscalidad directa vigente en España es del 36,4%, claramente por encima del 28,3% que registra, de media, la OCDE.

El tratamiento fiscal más atractivo para este ejemplo es el de Chile (4,8%), Nueva Zelanda (10,1%), Suiza (12,6%), Irlanda (13,5%) e Israel (14%). También en este grupo figuran México (16,9%), Luxemburgo (18,8%), Corea del Sur (18,9%), Australia (19,9%), Reino Unido (23,5%), Canadá (24,1%), EEUU (24,9%), Islandia (26,5%) y Japón (27,6%). Por encima de la media de la OCDE (28,3%) pero por debajo del 36,4% español encontramos también a los Países Bajos (28,7%), la República Checa (29,7%), Eslovenia (30,5%), Portugal (30,9%), Polonia (31,3%), Noruega (31,7%), Dinamarca (32,1%), Eslovaquia (33%), Estonia (34,8%), Finlandia (35,6%) y Hungría (36,2%).

Planteemos ahora un tercer ejemplo familiar, esta vez con una pareja que tiene dos hijos e ingresa dos salarios, equivalentes al 100% y al 67% del sueldo medio. Esta vez, el informe apunta que la fiscalidad efectiva vigente en España es del 37,6%, dato que se compara negativamente con el 31,2% que se aplica, de media, en las economías de la OCDE.

El rejonazo fiscal para este supuesto es razonablemente bajo en Chile (6,6%), Israel (14,3%), Suiza (15,7%), Nueva Zelanda (15,8%) y México (17,1%). También Corea del Sur e Irlanda se sitúan bajo el 20%, registrando un 19 y un 19,2%, respectivamente. Otros países que se colocan por debajo de la media de la OCDE son Luxemburgo (24,3%), Australia (25,2%), EEUU (26,7%), Reino Unido (27%), Canadá (27,3%), Japón (28,5%), Países Bajos (30,5%) e Islandia (30,5%).

¿Qué hay de las parejas sin hijos?

El informe estudia el caso de un matrimonio que no ha tenido descendencia y que ingresa dos sueldos, equivalentes al 100% y al 33% del salario medio. Para dicho supuesto, la fiscalidad directa española asciende al 37,5%, por delante del 32,9% de la OCDE. En este caso, la presión impositiva sobre el salario bruto es más baja en Chile (7%), Nueva Zelanda (15,7%), México (16,9%), Israel (17,2%), Suiza (19,8%), Irlanda (20,1%) o Corea del Sur (20,3%).

También por debajo de la media de la OCDE encontramos a Australia (23,2%), Reino Unido (26,9%), Canadá (27,9%), Luxemburgo (28,3%), Islandia (29%), EEUU (29,8%) y Japón (30,8%). Entre el 32,9% de la OCDE y el 37,5% español también figuran los Países Bajos (33,5%), Noruega (34,6%), Polonia (34,7%), Portugal (34,7%) y Dinamarca (36,9%).

Por último, ¿qué situación enfrentan los padres o las madres solteras que tienen dos hijos a su cargo e ingresan el 67% del sueldo medio? En este caso, España registra una fiscalidad directa que llega al 30,3% de la remuneración bruta, frente al 17,2% de la OCDE. Para el ejemplo planteado, varios países registran tasas negativas de tributación, lo que supone que no solamente no se pagan impuestos sino que se reciben ciertas transferencias presupuestarias como medida de apoyo fiscal. Es el caso de Irlanda (-24,9%), Nueva Zelanda (17,1%), Canadá (-6,3%) y Australia (-2,9%).

A continuación, figuran países como Israel (1,4%), Suiza (4,3%), Luxemburgo (4,4%), Chile (6,1%) y Reino Unido (6,3%). Entre el 10% y el 20% encontramos a los Países Bajos (11%), EEUU (11,1%), Dinamarca (11,2%), Eslovenia (13%), México (13,9%), República Checa (14,3%) e Islandia (16,5%).

Superando la media de la OCDE (17,2%), pero con una fiscalidad directa menor a la española (30,3%), encontramos a Corea del Sur (17,4%), Noruega (21,9%), Japón (23,9%), Portugal (24,9%), Hungría (25,2%), Eslovaquia (26,3%), Estonia (26,4%), Finlandia (26,6%), Italia (28,4%), Austria (28,5%) y Polonia (29,6%).

Las comparaciones son odiosas

Para los ocho ejemplos analizados, el diferencial medio entre España y la OCDE alcanza los 6,8 puntos porcentuales, con una fiscalidad del 37,35% en nuestro país y del 30,55% en la comparación internacional. Esto supone que los impuestos que soportan los contribuyentes españoles son un 22% más altos que en las economías desarrolladas que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

Las conclusiones del informe van en línea con otros estudios que Libre Mercado ha detallado con anterioridad:

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