Se centra en España

Pascual repliega velas en Venezuela

La compañía prioriza la devolución de la deuda corporativa, reestructurada en 2013 y suscrita con once bancos.

A finales de 2012, Pascual certificó su apuesta por el mercado venezolano con la apertura de una nueva planta de fabricación. Las nuevas instalaciones, ubicadas en la ciudad de Valencia, fueron consignadas al desarrollo del yogurt de la larga vida, un producto especialmente atractivo para los consumidores de países en vías de desarrollo.

La entrada del grupo español en Venezuela se desarrolló a través de una alianza con Polar, un histórico conglomerado local que nació hace más de 70 años. Después de la petrolera estatal PDVSA, esta compañía de alimentos y bebidas es la mayor empresa del país gobernado por Nicolás Maduro.

Aunque las cifras de venta del yogurt de larga vida no han ido mal, Pascual decidió en 2014 que había llegado el momento de evaluar si merecía la pena incrementar su inversión en Venezuela. Hasta entonces, el grueso del capital lo había aportado Polar, mientras que la empresa española se había ocupado de llevar el know how.

Fue entonces cuando Pascual decidió evitar nuevos compromisos de inversión en Venezuela. Tal y como explican fuentes de la empresa consultadas con Libre Mercado, "el riesgo país se ha incrementado en los últimos meses, generando una situación de inseguridad social y económica. El país empezó 2015 con una inflación superior al 60% y los mercados perciben el riesgo de que Venezuela no pueda asumir sus compromisos externos".

La salida de Venezuela no será completa, ya que Pascual seguirá jugando un rol limitado en la planta de Valencia, relacionado con la prestación de servicios de asesoría e ingeniería.

Devolver la deuda

La decisión de Pascual también tiene que ver con la necesidad de reorientar su negocio para cumplir con los objetivos marcados en un préstamo sindicado que fue suscrito a mediados de 2013 con once entidades financieras. "La internacionalización sigue siendo un eje estratégico pero estamos centrados en organizar nuestra evolución en el mercado nacional para cumplir con la devolución de la deuda a cinco años. En esta tarea hay que subrayar que estamos cumpliendo escrupulosamente con todos los compromisos adquiridos", explican fuentes de la empresa a Libre Mercado.

La deuda que consiguió refinanciar el grupo Pascual ronda los 300 millones de euros. Estos préstamos aglutinan todo el pasivo corporativo que, hasta 2013, estaba disperso en operaciones bilaterales. El acuerdo engloba a las siguientes entidades financieras: Santander, Caixa Bank, BBVA, Rabobank, Caja 3, Popular, CEISS, Sabadell, Bankia, Liberbank y Banco March.

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