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Hollande lleva la contraria a Pedro Sánchez en política laboral

Sigue el giro de 180 grados de François Hollande, que apuesta por liberalizar el mercado trabajo siguiendo los pasos del vecino teutón.

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François Hollande y Manuel Valls | Archivo

En reiteradas ocasiones, Pedro Sánchez ha defendido la necesidad de tumbar la reforma laboral aprobada por Mariano Rajoy para recuperar mecanismos como la negociación colectiva. Llama la atención que, en paralelo, sus homólogos en Francia estén haciendo todo lo contrario.

Tal y como explica The Economist, lejos de apostar por una mayor rigidez laboral, el país galo se ha embarcado en un programa de reformas que pretende emular los exitosos cambios que introdujo Alemania en su mercado de trabajo allá por 2003.

Por aquel entonces, ambas naciones registraban un paro del 8%. Hoy, en el país teutón el desempleo ha caído al 5% mientras que en Francia supera el 10%. En cuestión de productividad, ambos países están a la par cuando se mide por horas, pero la jornada laboral de 35 horas ha hecho que, en términos absolutos, Francia se quede atrás.

Las cosas no están mejor en cuanto a la preparación de los jóvenes. De acuerdo con la revista británica, el porcentaje de "ni-nis" llega al 19% en Francia frente a los niveles del 8-9% que se dan en Alemania. Ampliando el foco y analizando todos los tramos de edad, la tasa de ocupación registrada en Alemania llega al 74% frente al 64% galo. Si nos fijamos en los trabajadores mayores de 55 años, los teutones llegan al 66% y los franceses se quedan en el 47%.

Según The Economist, "Alemania adelantó a Francia con más facilidades para el contrato a tiempo parcial, menos subsidios por desempleo, más moderación salarial y menos cargas aplicadas a la contratación. En Francia, políticos de izquierdas y de derechas aceptan el desempleo elevado como el precio de una mayor seguridad laboral y unos sueldos más altos. Esto ha acabado generando mercados de trabajo muy desiguales".

Hollande sigue su giro de 180 grados

Aunque François Hollande llegó al poder prometiendo la aplicación de medidas económicas socialistas, su giro de 180 grados a lo largo del año 2014 ha puesto en marcha diferentes medidas de liberalización. Con Manuel Valls como primer ministro y Emmanuel Macron como ministro de Economía, el nuevo Gobierno ha dejado de hablar de "subir el salario mínimo" o "bonificar los nuevos contratos", alejándose así del discurso que aún mantiene el socialismo español.

Valls ha admitido que muchas empresas están "asustadas de contratar" por miedo a las "rigideces del mercado laboral". Hollande ha ido un paso más allá y ha afirmado que los juzgados de lo laboral tendrán que resolver procedimientos en menos de seis meses, frente a la media actual de más de dos años.

Por su parte, Macron se ha centrado en liberalizar los mercados de bienes y servicios, pero también está intentando descentralizar las negociaciones colectivas para que no se aprueben acuerdos sectoriales como los que el PSOE quiere recuperar en España.

Emulando el modelo alemán

En el plano tributario también habrá cambios. Macron quiere reducir la "cuña fiscal" que separa los ingresos brutos de los netos: "Queremos importar al menos el 60% de lo que Schröder hizo en Alemania con su reforma del mercado de trabajo".

Los sindicatos galos no podrán resistirse fácilmente a los cambios. En la actualidad, su principal apoyo es el Partido Comunista, que apenas recoge el 5% de la intención de voto de los franceses. A esto se suma la progresiva caída en las cifras de afiliación.

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