El caballo de carreras que sacó de la quiebra a su dueño y ya vale 30 millones de dólares

Faraón Americano se ha hecho con la Triple Corona, algo que no ocurría desde 1978. Los hipódromos ofrecen dos millones por contar con él.

Cordon Press
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Faraón Americano se ha convertido en el caballo de carreras más importantes de los últimos 30 años tras alzarse el pasado fin de semana con la Triple Corona. Esta distinción reconoce a quienes se proclaman vencedores en los tres circuitos estadounidenses más importantes: Kentucky, Baltimore y Nueva York.

Estas carreras tan selectas están reservadas para los caballos de edad clásica, por lo que solamente pueden participar animales con tres años de edad. La tradición se remonta a 1875, dos años después de la formación de los Estados Unidos, por lo que hablar de la Triple Corona implica remontarse siglos atrás.

El propietario de Faraón Americano es Ahmed Zayat, empresario del sector de las cervezas de origen egipcio pero con residencia en el país norteamericano. Para asegurarse el triunfo de su caballo estrella, Zayat reclutó al jinete mexicano Víctor Espinoza, quien había logrado la doble corona en 2002 y 2014 a lomos de otros equinos de carreras.

Desde 1978, último año en el que un caballo de carreras venció en Kentucky, Baltimore y Nueva York, la Triple Corona se le ha escapado a una docena de aspirantes. Zayat no va a poder beneficiarse como le hubiera gustado del éxito de
Faraón Americano, pues antes de su gran triunfo ya había vendido sus derechos como semental. Si Zayat se pusiese de acuerdo con el tenedor de estos derechos, ambos podrían vender al caballo por 30 millones de dólares, de acuerdo con las estimaciones difundidas en los últimos días.

En cualquier caso, el empresario se beneficiará de otros posibles ingresos. De entrada, los premios derivados de las carreras en las que participe Faraón Americano pueden generar importantes ingresos a su propietario. Ni siquiera tendrá que ganar en todas sus comparecencias: hipódromos como el de Minnesota han ofrecido dos millones de dólares a cambio de que el equino corra en su circuito.

Por otro lado, el padre de Faraón Americano puede convertirse en otra importante vía de ingresos. Pionero del Nilo impresionó a la crítica en sus mejores años y ahora, con nueve años, cada cubrición podría reportarle a Zayat la friolera de 100.000 dólares.

Toda una mina de oro que, sin lugar a dudas, está llamada a cambiar la suerte del establo de este empresario egipcio que en 2010 declaró en bancarrota su negocio de caballos de carreras. Zayat había conseguido mantenerse a duras penas pero, gracias al buen comportamiento de su nuevo caballo estrella, todo apunta a que el futuro pinta mucho mejor.

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