Syriza pierde los papeles: carga "contra la austeridad autocrática y humillante"

La oposición está cada vez más fuerte. Dos encuestas certifican el rechazo de los griegos a los planes del Gobierno de Tsipras.

Yanis Varufakis, este sábado, en el Parlamento griego, rodeado de diputados. | Efe

En el Parlamento griego, el debate sobre la propuesta de Tsipras se ha convertido en un auténtico caos. El polémico e inesperado anuncio de un referéndum ha obligado al primer ministro a explicarse, pero su comparecencia en el hemiciclo de Atenas no ha servido más que para empeorar las cosas.

Tsipras ha criticado "el chantaje de los predicadores europeos de la austeridad". En su opinión, "rendirse ante ellos es rendirse ante una filosofía del castigo (...). Nuestro pueblo tiene derecho a elegir qué tipo de gobierno quiere. Hemos negociado con las cartas encima de la mesa".

El encendido discurso de Tsipras solamente ha servido para enrarecer más aún el clima político que se respira en Atenas. El primer ministro ha llegado a afirmar lo siguiente:

Queridos compatriotas griegos, ante este ultimátum y chantaje, os convoco para que decidáis de forma soberana y con orgullo, como dicta la historia de Grecia, sobre la aceptación de esta propuesta de austeridad estricta y humillante, que no ofrece ningún fin a la vista ni opción que nos permita recuperarnos social y económicamente.

Ante esta dura austeridad autocrática, debemos responder con democracia, serenidad y determinación. Grecia, el crisol de la democracia, debe enviar un claro mensaje democrático a Europa y la comunidad internacional.

Fuerte oposición política

Pero de poco ha servido la encendida intervención de Tsipras. Un ejemplo lo tenemos en el líder izquierdista Stavros Theodorakis, quien se ha declarado que se siente traicionado por parte del primer ministro. Durante meses, esta joven formación ha mantenido el apoyo al gobierno de la izquierda radical, a pesar de las dudas que esto generó entre muchos de sus votantes. Ahora, la decisión de Tsipras de romper la baraja y anunciar un referéndum en vez de cerrar el acuerdo con los acreedores puede hacer que Syriza pierda un valioso aliado.


Desde el centro-derecha, el ex primer ministro Andonis Samarás ha acusado al gobierno heleno de poner en peligro "la permanencia en el euro", algo que en Nueva Democracia definen como "el mejor activo" de la economía helena. Al respecto, Samarás ha apuntado que Grecia "se quedará en el euro y en Europa", mostrándose confiado de que la mayoría de ciudadanos "no quiere este suicidio".

También el PASOK ha sido duro con Tsipras. Sin embargo, la derecha nacionalista de ANEL ha mantenido un tono conciliador.

La calle reacciona

Pero el revuelo también está en la calle. Una encuesta de Kappa Research apunta el 47% de los griegos se muestra a favor de un acuerdo con los acreedores, frente al 33% que se opone y el 18% que se muestra indeciso. Por su parte, la consulta que ha conducido Alco refleja un apoyo del 57% a la opción del pacto con la Eurozona, la UE y el FMI, frente a un 29% que aboga por un escenario de ruptura. En ambos casos, la estrategia de Syriza sale claramente castigada y la tesis del entendimiento queda reforzada.
Esta oposición social a los planes de Tsipras explica las colas ante los cajeros bancarios de Atenas y el resto del país. Se habla de retiradas que podrían llegar a 1.000 millones de euros. Incluso los cálculos más conservadores elevan la cifra a 400 millones. En ambos casos, hablamos de una situación límite para la solvencia de las entidades griegas.

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