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Las cuatro grandes mentiras de Podemos sobre el rescate a Grecia

¿Es la "austeridad" un capricho? ¿Fue el "rescate" una ayuda encubierta a la banca? ¿Aplicó Atenas lo pactado? ¿Se chantajeó a Tsipras?

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Alexis Tsipras y Pablo Iglesias, en un acto electoral | Archivo

A lo hora de analizar el programa de "rescate" que ha evitado la quiebra de Grecia, los dirigentes de Podemos acuden de forma recurrente a cuatro argumentos:

  1. Hay alternativa a la "austeridad".
  2. El "rescate" se aprobó para salvar a bancos extranjeros.
  3. Las medidas aplicadas han sido profundas y radicales.
  4. Los socios europeos han chantajeado a Tsipras.

¿Se ajustan estas afirmaciones a la realidad? A continuación revisamos punto por punto estos cuatro argumentos.

Sobre la "austeridad"

Antes de que se aprobase el programa de "rescate", la deuda griega era de 300.000 millones de euros, lo que equivale al 130% del PIB. No obstante, el déficit anual rondaba los 40.000 millones, por lo que el ritmo de crecimiento de la deuda era del todo insostenible. Ante semejante panorama, los mercados de deuda se cerraron por completo para el país heleno y los socios europeos activaron el plan de "rescate" que evitó la quiebra.

Evidentemente, el desaguisado fiscal que presentaba Grecia exigía la aplicación de medidas de "austeridad". Lo mismo puede decirse de otros países del Viejo Continente: si analizamos las crisis de los países bálticos o de economías como Irlanda, Portugal y España, nos encontramos con un abultado diferencial entre los ingresos y los gastos de las Administraciones Públicas.

Como muestran los informes del Fondo Monetario Internacional, las necesidades de financiación bruta que tenía Grecia en el momento de solicitar el "rescate" alcanzaban la friolera del 25% del PIB. Aún olvidándose del pago de la deuda, el déficit primario era tan abultado que se ubicaba por encima del umbral del 10% del Producto Interior Bruto.

Por tanto, la apuesta por la "austeridad" no ha sido un capricho ideológico, sino que obedece a la cruda realidad presupuestaria de un país que solamente evitó la quiebra soberana porque se benefició del programa de "rescate".

Sobre los bancos extranjeros

De entrada, a la hora de analizar el impacto del "rescate" sobre los acreedores privados del Estado heleno, conviene recordar que en 2012 se aprobó una "quita" de 100.000 millones que afectó al 95% de los tenedores de deuda griega. Como consecuencia de este "perdón", bancos, inversores y ahorradores sufrieron pérdidas significativas, equivalentes a un ahorro de 10.000 euros por cada ciudadano del pequeño país mediterráneo.

En segundo lugar, hay que tener en cuenta que un tercio del pasivo estatal griego estaba en manos de los bancos del país. Por tanto, si se hubiesen impuestos pérdidas adicionales a las entidades financieras que manejaban bonos del Tesoro emitidos por Atenas, entonces los ahorradores griegos habrían sufrido importantes pérdidas en sus depósitos bancarios.

En tercer lugar, también es preciso señalar que la reordenación del pasivo estatal heleno, pasando de acreedores privados a organismos públicos, hizo posible la reestructuración de la deuda. Los pagos de intereses en 2014 llegaron a 6.000 millones, frente a los 12.000 que marcaban las cuentas en 2009.

Sobre las medidas aplicadas

Cuando se empezó a negociar el programa de "rescate", se pusieron encima de la mesa medidas como la reforma del sistema tributario, la agilización de los tribunales, el ajuste del modelo de pensiones, la liberalización de los mercados, la aprobación de un plan de privatizaciones...

Cinco años después, la lista de reformas que debe adoptar Grecia se compone de los mismos elementos. El sistema tributario sigue siendo ineficiente y distorsionador, al Justicia civil sigue marcada por la lentitud, el cambio en el modelo de pensiones aún está pendiente de cerrarse, la liberalización de los mercados brilla por su ausencia y del plan de privatizaciones apenas se ha ejecutado el 5% de lo planteado.

El FMI ha explicado que "muchas de las reformas planteadas no se ejecutaron o se ejecutaron a una escala insuficiente". El Fondo destaca que en Grecia hay "una férrea resistencia a la apertura de sectores y campos profesionales cerrados a la competencia". A esto se suma el pobre modelo de supervisión que ha marcado el programa: aunque había doce exámenes previstos, las instituciones solamente completaron cuatro entre 2010 y 2013 y uno entre 2014 y 2015.

La falta de control ha sido tal que el hipotético tercer "rescate" se centra en un refuerzo significativo de las medidas de supervisión. De entrada, los llamados "hombres de negro" volverán a Atenas y revisarán todas las leyes aprobadas por el gobierno de Syriza. A esto se suma la despolitización planteada por los socios europeos como un requisito indispensable a la hora de evaluar la ejecución de las reformas firmadas.

Sobre el "chantaje"

A la hora de evaluar el acuerdo para el tercer "rescate", no faltan quienes denuncian que los socios europeos han "chantajeado" al gobierno de Tsipras, "obligando" a Grecia a asumir compromisos inaceptables.

En realidad, el primer ministro heleno ha sido quien ha solicitado el tercer "rescate", por lo que no hablamos, en ningún caso, de un acuerdo forzado. De entrada, el gobierno heleno solicitó por carta el auxilio de la Troika. A continuación, Syriza envió a Bruselas una lista de reformas que sirvió como base para el acuerdo. Por último, Tsipras firmó la propuesta final y se comprometió a lograr su aprobación en el Parlamento heleno.

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