"La inflación no existe": las perlas del nuevo ministro de Economía chavista

Luis Salas cree, además, que los empresarios "son un tumor económico".

Luis Salas es el nuevo ministro de Economía de Venezuela | EFE

La renovación de caras en el gobierno venezolano no ha traído un cambio a mejor en el plano económico. De hecho, el nuevo titular de esta cartera ejecutiva, Luis Salas, es una de las figuras más radicales de las filas del "chavismo".

Este joven profesor universitario de 39 años de edad publicó el pasado año un panfleto titulado "22 claves para entender la guerra económica" que ha servido como argumentario al régimen de Nicolás Maduro para denunciar que la recesión y la hiperinflación se deben a una estrategia de la oposición política.

En dicho ensayo, Luis Salas deja algunas "perlas" que ya están generando polémica en el país vecino. Así describe, por ejemplo, la "guerra económica" que, en su opinión, se está librando contra el "chavismo":

"La guerra económica es la reacción del sistema capitalista para conjurar el germen socialista que lo amenaza. El fin último de la guerra económica emprendida por la burguesía parásita es la consolidación de las condiciones sociales de reproducción y explotación de los grupos concentrados, transnacionalizados, mafiosos y especulativos sobre la sociedad, lo cual pasa por la derrota del Gobierno, pero también por el aplastamiento de cualquier iniciativa popular y ciudadana de oponérsele".

Más llamativa aún es su visión del grave aumento de precios que está sufriendo Venezuela. Salas niega, de hecho, que la inflación exista:

"La inflación no existe en la vida real, esto es, cuando una persona va a un local y se encuentra con que los precios han aumentado, no está en presencia de una "inflación". En realidad, lo que tiene al frente es justamente eso: un aumento de los precios, problema del cual la inflación en cuanto teoría y sentido común dominante se presenta como la única explicación posible, cuando en verdad es tan solo una y no la mejor. Se presenta como la única posible porque es la explicación del sector dominante de la economía, en razón de la cual se la impone al resto. La inflación es el correlato económico del fascismo político. No tiene mucho sentido seguir hablando de "inflación y escasez" cuando de lo que estamos hablando es de especulación, usura y acaparamiento".

Pero Salas va más allá y niega que la política monetaria, las restricciones comerciales o el control de precios estén relacionados con la hiperinflación que sufre Venezuela:

"En nuestro caso, el mal diagnóstico comienza cuando se habla de "inflación" para referirse al problema de los altos precios de los bienes y servicios, y sigue cuando se afirma que este problema es causado por la intervención del Estado, bien, controlando los precios, bien aumentando unilateralmente los salarios, bien, subsidiando los productos o bien emitiendo dinero para aumentar la demanda "
El nuevo ministro cree, de hecho, que la ley de oferta y demanda no existe:

"Lo que quiero decir es que en una situación de escasez –real o ficticia, accidental o provocada– o donde la demanda de la población está muy por encima de la capacidad de satisfacerla, bien por la producción interna o bien por las importaciones, no supone de suyo que los precios aumenten. Los precios aumentan no por la escasez en sí misma, sino por las relaciones en medio de las cuales se produce, que en el caso de las economías capitalistas están mediadas por el afán de lucro individual a través de la explotación del otro: el egoísmo, tal y como lo llamó bien temprano Adam Smith, o la "maximización de los beneficios", tal y como lo dirían más tarde elegantemente los utilitaristas y neoclásicos".

El nuevo ministro de Economía de Nicolás Maduro también dedica fuertes ataques al sector privado, al que describe como un "tumor económico":

"La clase "empresarial" venezolana es una clase vividora y malcriada que a lo largo del tiempo se convirtió en un tumor económico que vive y subsiste de la renta petrolera y la expoliación del salario de los trabajadores y trabajadoras a través de la especulación".

Salas va más allá y acusa a los empresarios de ser una "burguesía parasitaria" que "empobrece" a los venezolanos:
"El papel histórico de todas estas gremiales de la burguesía parasitaria ha sido precisamente frustrar dicha posibilidad (sembrar el petróleo), acrecentar la dependencia, maximizar el expolio y la desigualdad empobreciendo a las grandes mayorías en provecho de sus agremiados."

Refiriéndose a la "herencia recibida" por Nicolás Maduro, Salas hace una defensa sin ambages de la Era Chávez:

"En la Venezuela que nos legó el comandante Chávez, la precarización laboral ya no existe, así como tampoco el analfabetismo, las privatizaciones fueron revertidas, la pobreza está por debajo del 20% y la extrema en 5%, el desempleo por debajo de 7%, la desigualdad es una de las más bajas del planeta, la tasa de escolaridad una de las más altas y un etcétera aún más largo"

En esta línea, Salas propone seguir "avanzando" hacia un "nuevo modelo productivo" que describe así:

"Sustituir la acumulación individual y la explotación como principio organizador de lo económico y social por un nuevo modelo productivo basado en la lógica de lo común; lo cual por cierto también incluye la creación de un novedoso sistema bancario, financiero y de intermediación distinto al privado, pero también público, que debería erigirse a partir de la experiencia de la banca comunal, con un doble propósito: por una parte, financiar y reproducir el "socialismo productivo"; y por la otra, reducir y –a largo plazo evitar– que la renta petrolera, el presupuesto público en general y los propios recursos "hechos en socialismo" sigan drenando el capital financiero y comercial, aumentando las condiciones de desigualdad, atrofia y concentración que caracterizan nuestra economía y, por tanto, nuestra sociedad".

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