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La cúpula del gobierno británico teme que la City se vaya… a EEUU

Mark Field y Lord Callanan, dos influyentes figuras del partido de la primera ministra británica, desvelan algunas claves del Brexit.

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City de Londres | Flickr/ Andy Sedg

Libre Mercado se ha reunido con el diputado Mark Field y con Lord Callanan, dos de las figuras más influyentes del Partido Conservador de la premier británica Theresa May. Encima de la mesa, cuestiones como el Brexit, la victoria de Trump o el futuro político de las islas.

- ¿Hay dudas en Downing Street o tiene claro Theresa May lo que quiere hacer con el Brexit?

Mark Field: Theresa May lo tiene claro. Queremos llegar a un acuerdo, pero esperamos que sea un buen acuerdo para Reino Unido y no un castigo por nuestra decisión de dejar la UE, porque de lo contrario nos retiraremos de la UE y nos conformaremos con mantener relaciones comerciales en el marco de la OMC. Buscamos el entendimiento, pero si la negociación se enquista, nos iremos.

- ¿Está en peligro el negocio de la City? Se han escrito ríos de tinta sobre el golpe que puede suponer el Brexit.

Mark Field: Después de la victoria de Trump, creo que el riesgo no es que las empresas financieras de Londres se vayan de Reino Unido a Frankfurt, a París, a Madrid… sino que se vayan a Estados Unidos. Trump está anunciando cambios muy importantes, con una amplia agenda de desregulación financiera que iría de la mano de los planes de desregulación que también se han anunciado para el resto de sectores. Por tanto, creo que tendremos que asegurarnos de que la City sigue siendo la City, pero eso no solo implica mantener ventajas competitivas frente a la UE, sino que también exige estar a la altura ante el reto que suponen las nuevas medidas anunciadas en EEUU.

- Entonces les preocupa más que la City se vaya a EEUU que a otros países europeos.

Mark Field: Sí, creemos que ahora mismo es una amenaza mayor.

- El gobierno no está siendo muy claro en lo tocante al Impuesto de Sociedades. ¿Qué va a pasar finalmente?

Mark Field: Justo después del referéndum, la Administración Cameron puso encima de la mesa la rebaja de Sociedades, pero el cambio en el Ejecutivo, con la dimisión del primer ministro y la llegada de Theresa May, exige un replanteamiento de esa y de cualquier otra medida.

- Pero entonces, ¿van a bajar Sociedades? A veces parece que Reino Unido se guarda ese as bajo la manga para 'presionar' en la negociación con Bruselas…

Mark Field: Llegará un punto en el que probablemente tengamos que hacer algo con el Impuesto de Sociedades. De hecho, también aquí hay que fijarse en lo que está pasando en Estados Unidos. Trump habla de bajar el Impuesto de Sociedades al entorno del 15% y los republicanos quieren permitir que los beneficios obtenidos en el extranjero sean repatriados sin apenas cargas fiscales. Eso supondría un cambio muy importante y obligaría a reaccionar a Reino Unido, pero también a la UE.

Lord Callanan: No creo que debamos negociar con Bruselas basándonos en lo que podemos hacer o no con el Impuesto de Sociedades. No es un 'palo' con el que debemos 'amenazar'. Es un asunto doméstico, que tendremos que plantearnos en el medio plazo. Y, probablemente, habrá que tener en cuenta que cada vez hay más expertos que creen que este impuesto está desfasado y debe ser reconfigurado o incluso eliminado.

- La victoria de Theresa May abrió muchos interrogantes en el plano económico. Nada más llegar al poder, enarboló un discurso contra la desigualdad que recordaba al discurso habitual de la izquierda.

Lord Callanan: Hay que tener en cuenta que el Partido Laborista es hoy más radical que nunca. Su líder, Jeremy Corbyn, es comparable a Pablo Iglesias. Por otro lado, también hay que tener en cuenta que el Partido Conservador arrastraba una cierta imagen de elitismo en los años de Cameron. Frente a eso, May está aprovechando la oportunidad política y está haciendo algunos gestos con los que pretende atraer a los votantes más moderados del Partido Laborista.

- Puede que eso resulte atractivo al electorado de centro-izquierda, ¿pero y los votantes liberal-conservadores?

Lord Callanan: Bueno, es cierto que puede generar dudas, pero también es cierto que muchos de los elementos de aquellos primeros discursos de Theresa May han ido desapareciendo. Por ejemplo, se habló de llevar a los sindicatos a los consejos de las empresas, pero esa propuesta ya no ha vuelto a escucharse.

- De momento, las encuestas son favorables.

Lord Callanan: Sí, May tiene una ventaja de 16 puntos sobre la oposición. Al Partido Conservador le ha sentado muy bien su llegada a Downing Street.

- ¿Y no le preocupan los mensajes antiliberales que formaron parte de la campaña del Brexit? Recuerdo que, paseando por Londres a un mes del referéndum, me encontré con un anuncio que afirmaba que, si el Reino Unido salía de la UE, podría aumentar el 'gasto social'…

Mark Field: Es cierto que hay que tener cuidado con estas cuestiones. Políticamente, no es fácil oponerse a los grandes programas del Estado del Bienestar, como por ejemplo el Sistema Nacional de Salud (NHS).

- ¿Y qué me dice de la inmigración? Fue un tema central en el referéndum…

Mark Field: No creo que baje notablemente el número de inmigrantes que llega, pero sí está claro que queremos controlar con mayor firmeza nuestras fronteras, para gestionarlas de manera más estratégica. Nos gusta que llegue gente preparada, pero hay otra inmigración que no resulta favorable, que aspira a vivir del asistencialismo, que no se quiere integrar, y ahí vamos a ser más duros.

- El Brexit es un ejemplo más del profundo vuelco político que estamos viviendo en Occidente. ¿Qué opinan de todo lo que está ocurriendo?

Lord Callanan: Hay un desencanto generalizado con el establishment. Los partidos tradicionales del Norte y el Sur de Europa están en crisis. Aparecen nuevas formaciones, muchas radicales, que cuestionan la validez de los poderes establecidos y se presentan como alternativa.

Mark Field: En Estados Unidos, el auge de Trump confluye con el Brexit y eso genera un vínculo entre Trump y May. Eso nos favorece, ya que los ocho años de gobierno de Obama han estado marcados por un notable enfriamiento de las relaciones bilaterales. Y, aunque es cierto que a este lado del Atlántico hay muchas críticas a Trump, ya veremos qué dice la izquierda si el nuevo Presidente consigue hacer realidad su promesa de relanzar el crecimiento económico.

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