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James A. Dorn

Las ventajas de la libertad

Las políticas poco liberales, altos impuestos, altos gastos gubernamentales, política monetaria errática y controles de precios y de salarios socavan los derechos de propiedad, proyectan señales negativas a los mercados de capital

Durante años, la economía de libre mercado en Hong Kong ha sido una buena guía para el resto del mundo. Ahora, en el “Índice 2005 de Libertad Económica”, la Heritage Foundation y el Wall Street Journal colocan nuevamente a Hong Kong en el primer lugar.
 
Las ventajas del libre mercado incluyen credibilidad, confiabilidad, prudencia, frugalidad, agudeza empresarial, responsabilidad personal, tolerancia y respeto por los demás. Todas esas ventajas son fomentadas por los derechos de propiedad privada, el Estado de derecho, la libertad de contratación, el libre comercio, bajos impuestos y gobiernos limitados. Hong Kong no es perfecto, alcanzando una puntuación de 1,35, cuando la más alta posible es 1. Sin embargo quedó de nuevo en el primer puesto en la escala de libertad económica entre los 155 países examinados.
 
En segundo lugar está Singapur (1,60), seguido por Luxemburgo, Estonia, Irlanda y Nueva Zelanda (empatados en el quinto lugar), el Reino Unido, Dinamarca e Islandia (empatados el octavo lugar), Australia y Chile. Estados Unidos bajó al puesto número 12, con una puntuación de 1,85. Taiwán está en el puesto 27, con una puntuación de 1,85, que lo coloca en la categoría “mayormente libre”. China saltó 16 puestos desde el año pasado al número 112, pero todavía es clasificada como “mayormente controlada”, con una puntuación de 3,46.
 
Estas puntuaciones dependen de cómo cada país se desempeña con respecto a 10 componentes del índice de libertad económica: política comercial, carga impositiva, intervención gubernamental, política monetaria, inversión extranjera, actividad bancaria, salarios y precios, derechos de propiedad, regulaciones y mercado negro. Los países que tienen una moneda sana, políticas comerciales liberales, bajos impuestos, regulaciones prudentes, mercados de capital abiertos, precios y salarios flexibles, respetan los derechos de propiedad y limitan el tamaño y el alcance del gobierno son considerados libres y reciben una puntuación de 1 a 1,99.
 
El “Índice de Libertad Económica” y el “Informe Anual de Libertad Económica en el Mundo”, publicado por Fraser Institute conjuntamente con Cato Institute y otras fundaciones de libre mercado alrededor del mundo, han generado muchas otras investigaciones que muestran que los países con mayor libertad económica tienen niveles de vida más altos que los menos libres. Pero aún más importante es que los países con mayores incrementos de libertad tienden a tener mayores tasas de crecimiento.
 
Los países que no han seguido el ejemplo de Hong Kong, no han logrado obtener los beneficios a largo plazo de la libertad económica. Corea del Norte, Cuba, Sudán, Irak, Haití y Venezuela son ejemplos de tal fracaso. Un país que se destaca por alejarse de las virtudes de Hong Kong es Argentina, que en 1995 fue clasificada como “mayormente libre”, pero hoy ocupa el puesto 114, con una puntuación de 3,49 y en la categoría de “mayormente controlada”. Venezuela y Argentina son los dos países con el peor desempeño desde que se comenzó a publicar el índice de Heritage y Wall Street Journal en el año 1995, retrocediendo la libertad económica de su gente.
 
La lección es que las ventajas del mercado requieren constancia para sobrevivir y prosperar. Las políticas gubernamentales tienen que ser transparentes y amistosas con el mercado. Las políticas poco liberales, altos impuestos, altos gastos gubernamentales, política monetaria errática y controles de precios y de salarios socavan los derechos de propiedad, proyectan señales negativas a los mercados de capital y destruyen la riqueza de las naciones.
 
Que Estados Unidos haya caído del puesto número 5 en 1998 al 12 hoy significa que nuestros gobernantes tienen que ser más cuidadosos en el cumplimiento de los principios del libre mercado. Si el presidente Bush recorta el crecimiento del gasto gubernamental, reforma el sistema impositivo, fomenta la “sociedad de propietarios” permitiendo que los trabajadores coloquen parte de sus impuestos del Seguro Social en cuentas privadas y defiende el libre intercambio comercial, podemos volver a ser uno de los 10 países con más libertad económica.
 
© AIPE
 
James A. Dorn es vicepresidente académico del Cato Institute.

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