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Nueve motivos por los que España aún está en riesgo

Pese a que muchos descartan por completo el rescate de España, el riesgo de intervención persiste por diversos motivos.

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Érase una vez... un país rescatado. Continuando con esta serie de tres artículos (véase aquí el primero) sobre el posible rescate de España, hoy veremos las medidas más probables a adoptar, junto con ejemplos prácticos que le permitan al ciudadano visualizarse en medio de las mismas y extraer las consecuencias prácticas que éstas podrían tener sobre su vida.

El conjunto de síntomas que presenta la economía española es claro, entre otros:

  • Mercado laboral extremadamente rígido.
  • Falta de competitividad y productividad.
  • Excesivo endeudamiento privado, endeudamiento público in crescendo.
  • Falta de capacidad de generación de recursos, por una balanza de pagos negativa o plana, cuya situación ha mejorado solo virtualmente debido al desplome de la demanda interna (esto es, mejoramos el saldo porque importamos menos no porque exportemos más).
  • Gasto público desaforado e ineficiente. Duplicidad de administraciones, unidad de mercado rota.
  • Exceso de regulación.
  • Crisis inmobiliaria sideral.
  • Sistema financiero en coma.
  • Tercerización de la economía, falta de tejido industrial, insuficiente tamaño de las empresas y ratio de crecimiento escaso.

Conocemos los síntomas y el paciente se nos está muriendo, pero como dicen los galenos, si bastara con saberse los libros de Medicina todo el mundo sería médico. Es en el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad donde un médico brilla o fracasa. Aquí es donde comienzan los problemas: encontrar soluciones efectivas a estos síntomas no es evidente ni trivial, entre otras cosas, porque son muchos.

Es el gran reto al que se enfrentan los gestores de este macro rescate, aplicar las medidas adecuadas, con la complicación de que los diversos tratamientos no interfieran entre ellos. En un escenario de hipotética intervención conjunta del FMI y la UE, que está por verse, cada uno tiene su propio punto de vista sobre el tratamiento de la situación, junto con una serie de intereses. Esto marca de manera profunda el enfoque de las medidas. De hecho, la primera incógnita a despejar será el conjunto de actores en este rescate.

El FMI ha venido aplicando una serie de "recetas" cuando ha procedido a participar en el rescate de un país. En este caso, su función básica se limita a auditar las cuentas, establecer una reestructuración de las deudas y asegurarse de que los acreedores cobran, aportando para ello instrumentos financieros temporales. Si bien el mejor camino para que un país devuelva sus deudas es el crecimiento y la generación de recursos financieros excedentes, las experiencias del pasado nos enseñan que muchas veces lo que prima es el cortoplacismo y el "tonto el último en cobrar". Los planes del FMI han derivado en numerosas ocasiones en nuevas insolvencias, nuevos préstamos, ruina para el país y esclavitud de la deuda.

Por otra parte, al ser España un miembro de la UE nos garantiza hasta cierto punto el disponer de un apoyo frente a esta alternativa, apoyo que no va a salir gratis. El enfoque de la UE es, de partida, más prudente. El núcleo duro de la Unión tiene un gran dolor de cabeza con los PIIGS y la solución no es transformarlos en un erial económico, puesto que el conjunto de Europa sale perdiendo. Tampoco se puede permitir, dadas las experiencias, extender un cheque en blanco a los primos manirrotos de la Unión.

De modo que el enfoque con el que la UE está abordando el problema es de pura lógica: apoyo financiero para reestructurar las deudas, con la contrapartida de una integración global a nivel económico. Hablando claro, si no te sabes gestionar, y puesto que el dinero lo ponemos nosotros, nos encargamos de la gestión a partir de ahora.

Por lo tanto, la agenda de tareas que se ha venido desarrollando es, de manera resumida, la siguiente:

  • Constitución de un fondo de rescate: el EFSF.
  • Negociación entre los miembros del núcleo de la UE de los mecanismos de rescate y contrapartidas.
  • Ampliación del fondo e inicio de la adopción de medidas en los PIIGS, con el fin de empezar a corregir sus desequilibrios.
  • Transferencia de competencias de los países de la Unión hacia Bruselas.

Una vez preparados los mecanismos se deberá de proceder a intervenir y rescatar a las economías europeas en problemas, auditando las cuentas públicas y estableciendo en cada uno de los casos las reformas necesarias para corregir los desequilibrios. En el caso español, ya se apuntan una serie de medidas, que puntualmente nos transmiten desde los organismos de la UE, aunque en este compás de espera amaguemos con que las tomamos.

Por lo tanto, independientemente del enfoque teórico que adoptemos para reequilibrar nuestra economía, la primera pregunta a contestar debería de ser acerca del tamaño del agujero español, esto es, el volumen de deuda pública y privada que debe ser renegociado.

Determinado dicho agujero, se establecerá por una parte las medidas de reforma, y por la otra, en base a las previsiones macroeconómicas a futuro, el volumen anual que España puede dedicar al servicio de la deuda reestructurada, en principal e intereses, con el fin de determinar los plazos e incluso, la quita de parte de la misma.

En el tercer y último artículo, veremos un esbozo de las medidas más probables y de qué manera van a afectar al ciudadano medio.

Les dejo por hoy con una nueva cita:

Con el dinero sucede lo mismo que con el papel higiénico, cuando se necesita, se necesita urgentemente.

Upton Sinclair

Sean buenos...si pueden.

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