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Demagogia frente a democracia

A decir de Sarkozy, si los accionistas se reparten beneficios, justo es que también los empleados participen en ellos. Un concepto aleatorio de justicia, pues el francés no prevé reducir los salarios en aquellas empresas que estén en pérdidas.

berdonio dijo el día 2 de Mayo de 2011 a las 14:44:

Ralpher:

Como has intervenido tarde, de casualidad he encontrado tu réplica.

Eso que llamas “ley de la selva” es precisamente la ausencia de ley. Tu concepción positivista de la ley es un grave error intelectual que está en la base del totalitarismo. La ley, las normas universales de comportamiento, no es fruto de ningún consenso ni ha sido creada por nadie sino que es el resultado de un proceso espontáneo (Leer a Hayek te ilustrará bastante al respecto). La ley es necesaria y previa a la voluntad humana. Tú mismo lo admites cuando hablas de “leyes menores” sujetas al arbitrio de gobernantes; si la ley no fuera natural y necesaria, el arbitrio no sería una excepción menor.

Otro gran error es creer que un buen gobierno es posible y que el problema son las malas realizaciones. Si la planificación centralizada es un imposible teórico en lo económico, ya me dirás en lo político (Léete a Huerta de Soto, lo explica muy bien).

Los gobiernos han sido necesarios en una fase de la historia humana que estamos en los umbrales de superar. Como ya dije, generan esas aditividades positivas que aludes, pero también castran la libertad. Y en este punto es importante percatarse de la diferencia esencial entre los conceptos de “ley” y “mandato”. La ley se limita a prohibir lo mínimo necesario, mientras que el mandato es una prescripción particular y arbitraria, es un “haz esto porque yo lo digo”. Con independencia de que sea precisa una organización para asegurar el imperio de la ley (metagobierno), habría que diferenciarla esencialmente del gobierno convencional precisamente porque ésa sería su única función: el mantenimiento de la ley mínima, teniendo expresamente proscrita cualquier otra injerencia en la vida de los ciudadanos.

Insisto, no es que hayamos creado un buen sistema y el problema resida en su materialización. Eso mismo podrían aducir los comunistas, por ejemplo. Puede que el sistema haya servido en su momento, pero se ha quedado obsoleto y ha llegado la hora de sustituirlo.

No obstante, te agradezco tus críticas. Casi nadie me rebate, con lo que no puedo entrar más en detalle y aclarar y matizar lo necesario.

Un saludo.

Ralpher dijo el día 25 de Abril de 2011 a las 12:18:

Hola José,

Interesante el debate que se ha levantado con la lectura de tu texto. Por ello, aunque ya han pasado un par de días desde su publicación me voy a animar a entrar en él.

HoPin, me temo que te olvidas de una diferencia fundamental entre una democracia y una dictadura. Observa los países que disfrutan de cada tipo de régimen y dime que pasa con la libertad de expresión. Ese cuarto poder que tantos políticos temen.

Es cierto que en nuestra democracia, como en tantas otras, existe un deseo de colonizar todos los poderes por parte de aquellos políticos que, en su mediocridad, necesitan el control de las fuentes de crítica a su ejercicio del poder. Pero mientras haya un resquicio para la libertad..... Por otro lado, la educación obligatoria es uno de los grandes avances de nuestras sociedades. Todo dictador busca mantener a su pueblo en la ignorancia.

Berdonio, la ley es el resultado del deseo humano de vivir en paz y con un cierto orden en contraste con la previa ley de la selva donde en cualquier momento podías ser comido o aniquilado. La ley es asimismo el fruto del consenso y, cuanto más fundamental es esa ley, más amplio debe ser este consenso. Así sucede en las democracias más establecidas. Es cierto que las leyes menores estan sujetas al arbitrio de los gobernantes de turno y que muchas veces son invasivas sobre las libertades de los pueblos. Sobre todo en su aplicación práctica. Pero esta operativa siempre se puede encontrar con la crítica pública y con leyes de mayor importancia que disminuyan el daño inflijido.

Otra cuestión es que una democracia representativa pueda convertirse en una dictadura de los mediocres. En nuestro caso, dado el escaso nivel cultural y de interés de la población española por los programas de nuestros políticos, los partidos hacen cada vez menos hincapié en dichos programas -que, por cierto, cada vez se parecen más en sus textos y en sus formas- y más en la cualidad carismática de sus líderes. La baraka de 'Felipe González'. La 'suerte' de ZP. La seriedad de 'Aznar'. En definitiva, las circunstancias que les llevan a captar el interés de la población votante por lo guapos, lo atractivos, lo simpaticos o lo serios que son.

Esta circunstancia ha creado unas piramides de poder dentro de los partidos gobernadas por unos seres mediocres intelectualmente pero 'bendecidos' por la suerte. Y esto se acaba trasladando a la acción política, ejecutiva y legislativa de los sucesivos gobiernos.

Pero la ley y los gobiernos son inherentes al ser humano. Desde el momento que los seres humanos descubrieron los beneficios de vivir juntos, siempre ha habido quien dictara las normas y dirigiera la caza, la recolección, la construcción de diques o la puesta en marcha de empresas comerciales. Los gobiernos existen desde el mismo momento en que no todos los hombres son capaces de dirigir tales empresas o de ponerse al frente de un ejército que defienda sus tierras de las incursiones de los saqueadores.

En la naturaleza humana está tanto el amor y la empatía como la envídia, la arbitrariedad y el rencor, el deseo de paz como de guerra. Sin gobierno que defienda la ley existente y que imponga nuevas normas para defender las libertades individuales frente a los enemigos políticos o a las nuevas formas de abuso de posición dominante que van creándose por parte de los que más recursos tienen, la sociedad devendría en un nuevo tipo de dictadura no siempre política.

El problema es que hemos creado un buen sistema pero no hemos determinado las cualificaciones mínimas que deben poseer los que lo dirigen. Mientras que todos los profesores y los médicos tienen que acreditar unos conocimientos previos importantes y estar demostrando permanentemente su cualificación mediante pruebas de calidad, a los políticos no se les exige ningún tipo de prueba sobre sus conocimientos de economía o del sistema económico que pretenden gobernar cuando sus equivocaciones y errores pueden afectar de forma tan importante el bienestar de tantos millones de personas.

Por último, Berdonio, las divagaciones mentales pueden ser divertidas pero hay que tener cuidado con dejar bien claro lo que son porque si no ponen en evidencia lagunas intelectuales preocupantes.

Pozalmur, la clase política francesa cada vez se parece más a la española. O quizá sea al revés. Francia es el país más intervenido de Europa en cuanto a la proporción que el Estado posee de las grandes empresas. La población vive, en un alto porcentaje y con un grado bastante más alto de riqueza, mucho más diseminada por el agro que en el resto de Europa. La PAC es la política de subvenciones del agro francés. Sin la cual se hundiría económicamente por su falta de competitividad. Y ahí está el dinero y los votos. Lo demás son fantochadas de intelectos mediocres que buscan un voto menor. Y hay que ver de lo que son capaces algunos para mantenerse en el poder!!!!

ralpherns wordpress.com -> La estrategia economica de los estados

pozalmur dijo el día 24 de Abril de 2011 a las 20:49:

Solo es cuestion de tiempo;tras España y Belgica,le tocará el turno a la "France que vote oui!" segun ZP;y sobre la que "curiosamente" nadie habla,nadie dice nada.
Tal vez el silencio atronador,diga ya demasiado ...al verdadero entendedor.

Francia es uno de los paises europeos con mayor intervención del sector publico en la economia ,con un estado del bienestar mas alto y caro de mantener; y, con unos sindicatos muy poderosos , capaces de paralizar el pais cuando les de la gana;como asi lo han demostrado en numerosas ocasiones.
Al amigo Sarkozy,hasta ahora,y a pesar de no ser de izquierdas,no se le ha visto ninguna iniciativa tendente a disminuir el papel del estado y los sindicatos en la economia Gala;en eso se parece a Aznar y seguramente seguira sus pasos.
Veremos cuanto le dura la fiesta,y cuanto tardaran los suburvios Parisinos en volver a "arder".
De momento, los especuladores tienen otras presas más faciles que cazar,pero hace tiempo que a la France,la miran por el rabillo del ojo,mientras piensan que ya le llegara su turno,no hay prisa;más bien al contrario,cuanto mas tiempo pase,más madura estara la fruta,de forma que al final,caera ella sola.
¿Pero ese dia,que pasara con el €?;Sin duda, nada bueno.

pablocj dijo el día 23 de Abril de 2011 a las 17:00:

el problema es que la mayoría de la gente no piensa así. Y acepta la dictadura de la mayoría, con la esperanza de que sean los de su cuerda los que dicten.
Pero aquí en España se da en todo el espectro político. En general, todo español quiere imponer al resto sus ideas, en vez de simplemente reclamar que se respeten sus derechos.

berdonio dijo el día 23 de Abril de 2011 a las 15:10:

La clave para salir del entuerto es que se nos meta en la cabezota de una vez algo tan simple como que NO EXISTE MÁS BIEN COMÚN QUE LA SUPREMACÍA DE LA LEY, de la ley antigua, de la ley natural, de la ley que prohíbe iniciar la coacción sobre nuestros semejantes.

Creer que es necesario un gobierno que procure el bien común en vez de satisfacer fines particulares es una contradicción en los términos, pues todo gobierno, toda organización humana, tiene una finalidad particular esencial. Las finalidades generales al margen de la ley y el mercado son aporéticas; como pretender un triángulo de cuatro lados. Los fines particulares, los gobiernos, incentivan poderosas aditividades positivas parciales, de ahí su éxito y popularidad, pero siempre se dirigen contra alguien: es disparatado, un absurdo radical, hablar de gobiernos de paz, puesto que la agresión y la guerra (o sus manifestaciones menores, la corrupción y la injusticia) son inherentes a cualquier gobierno.

Si no entendemos que la época de la guerra, de los gobiernos, debe terminar, la humanidad no sobrevivirá.

Todo poder (toda política, toda arbitrariedad humana) debe ser abolido sin contemplaciones para dejar paso al metapoder o imperio de la ley. Ley y libertad, ley y mercado, son los únicos ingredientes. El poder legislativo es superfluo, pues la ley es una y eterna; el poder ejecutivo es criminal, y el judicial debe ser reducido a mero algoritmo, sin margen para voluntarismos.

El mundo no va a cambiar de la noche a la mañana, pero ése es el horizonte, y quien no lo entienda peor para él. Las ideas no nos necesitan, pero nosotros sí a ellas.

HoPin dijo el día 23 de Abril de 2011 a las 10:27:

Fíjese Sr. Raga, que este tema que Ud. propone hoy es para mí el más importante de todos. Primero es necesario acotar qué democracia. Hoy día salvo excepciones, hablamos de democracia representativa. Si en la democracia directa puede haber más debate, en la democracia representativa las cartas están encima de la mesa para quién las quiera ver. Si no existe el derecho a la secesión, la democracia representativa no es más que un sufragio universal en el que la mayoría decide quien dicta. La minoría queda desprotegida, salvo que tenga alguna utilidad -voto, prestigio, dinero- para el gobernante. La mayoría queda desprotegida también, pero el esfuerzo del gobernante es mantener al menos en la mente de su votante la imagen de "mal menor", lo cual consigue a través de la educación obligatoria, leyes invasivas, medios de comunicación, etc. Fijémonos en los casos de Sarkozy y Obama. Sus medidas ganarían de calle en un referéndum, como así atestiguan algunos sondeos. Muchos sabemos, que esas medidas restringen la libertad del ser humano y que a corto, medio y largo plazo empobrecen a toda la población, especialmente la de menor capacidad. Eso es democracia. ¿Qué la diferencia de un régimen totalitario? Depende del régimen, pero en uno que permitiera niveles de semilibertad económica y social similares -que los ha habido y los hay-, hay solo dos diferencias, que vas eligiendo al dictador de turno -muchos con la esperanza de que les toque a ellos- y que ese dictador tiene un espacio de tiempo limitado para aprovechar su cargo, lo cual lo hace especialmente peligroso. Democracia representativa y libertad son incompatibles. Gracias por el artículo, Sr. Raga.

Ferminat dijo el día 23 de Abril de 2011 a las 09:34:

Muy cierto, Sarkozy ha dado repetidas pruebas de confusión socialista-populista. Se repite la máxima de Hayek.