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Extremadura, más cerca de Lisboa que de Madrid

La región más pobre de España ocupa a un 27% de sus trabajadores en el sector público mientras se mantiene en la última plaza de los índices de libertad.

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En apenas unas horas comenzará la campaña electoral autonómica más apasionante que se recuerda. Los gobiernos regionales parecen en España propiedad de los partidos que los ocupan. Así, mientras en el Ejecutivo de la nación se han sucedido UCD, PSOE, PP y de nuevo PSOE, en la mayoría de las administraciones autonómicas no ha habido más de uno o dos cambios de ocupante. Sin embargo, la crisis económica puede trastocarlo todo y las encuestas anticipan una posible debacle socialista. Desde hoy y hasta el 22-M, Libre Mercado analizará la situación de cada autonomía con una serie de reportajes sobre su economía, su situación social y sus perspectivas políticas.

Extremadura es la región más pobre de España y cuando se analizan su estructura productiva y su regulación es fácil entender por qué. En el Índice de Libertad Económica que la Fundación Civismo ha presentado este miércoles, esta autonomía ocupa el último lugar. Es decir, que la administración que preside Guillermo Fernández Vara es la más intervencionista de España.

De los doce apartados en los que se divide el trabajo, Extremadura ocupa el último puesto en cuatro de ellos. Sólo en el tema de la regulación medioambiental logra encararse a los primeros puestos de la lista (de hecho, es la región mejor situada en este aspecto). Por eso, no es extraño que la que era la región menos desarrollada de España en 1995 lo siga siendo ahora, ahogándose en un atraso que a veces parece inevitable, aunque otros lugares del mundo han demostrado que no es así, que es posible salir.

Entre Portugal y Eslovenia

El PIB total de Extremadura es de unos 17.608 millones de euros, lo que hace que su millón largo de habitantes tengan una renta per cápita de unos 16.289 euros. Según las cifras del FMI, esta riqueza es ligeramente superior a la portuguesa, aunque inferior a la de otros países de la UE, como Eslovenia, Grecia o Chipre.

La comparación es especialmente dolorosa si se hace con las regiones más ricas de España. Así, Madrid o el País Vasco superan los 30.000 euros por habitante, casi el doble que cacereños y pacenses. En teoría, esto debería traducirse en una ventaja comparativa para la región pobre, que le permitiría atraer empleo debido a sus bajos costes y, así, comenzar a crecer. Sin embargo, no parece que ésta sea la tendencia. Cáceres sigue estando, económicamente hablando, mucho más cerca de Lisboa que de Madrid.

Extremadura, en el Índice de Libertad Económica (Fuente: Civismo)

La maldición: funcionarios, gasto público y subvenciones

Aunque Extremadura aparece mal clasificada en casi todos los epígrafes del estudio de Civismo, donde sobresale (en el sentido negativo) es en los que se refieren al gasto y al peso del sector público en la economía. La Junta es la administración que más peso (26,8%) tiene respecto al PIB autonómico. Esto se traduce en que uno de cada cuatro euros que se gastan la región sale de su presupuesto y un 13% de la fuerza laboral extremeña trabaja para Fernández Vara.

Sin duda, la maldición que atenaza a la economía de la comunidad desde hace décadas es el círculo vicioso de un sector público enorme, que necesita fuertes impuestos para mantenerse vivo y que elimina los incentivos a la innovación. Y como no hay nuevas empresas ni crecimiento, la Administración se legitima para seguir lanzando sus tentáculos sobre la economía regional.

Según los últimos datos de la EPA, un 27% de los trabajadores de la comunidad están empleados por el sector público, ya sea en la administración regional, municipal o nacional. Es la tasa más alta de España, que tiene de media un 17%. Mientras, los asalariados del sector privado sólo suman un 51% del total, frente al 65% de media nacional. Y a todo esto se suma una tasa de paro del 25%, una de las más altas del país, y una tasa de actividad (la suma de ocupados y parados que buscan trabajo) que no llega al 55%.

Esto dibuja un panorama con un fuerte peso de los funcionarios, un desempleo estructural que alcanza casi a uno de cada cinco trabajadores y una gran parte de su población clasificada como no activa (amas de casa, pensionistas y estudiantes en su mayoría).

¿Cambio en Mérida?

Analizando todo lo anterior, no sorprende que las encuestas planteen la posibilidad de que se produzca un cambio en el Conventual Santiaguista de Mérida, sede de Presidencia de la Junta, aunque el PP debería preguntarse qué ha hecho mal para que regiones como Extremadura, Castilla la Mancha o Andalucía sigan en poder socialista tras tres décadas de estancamiento económico.

La mayoría absoluta de Guillermo Fernández Vara está en peligro a manos de la candidatura del popular José Antonio Monago. El PSOE ha mantenido el poder en la región desde 1983, con la aprobación del Estatuto de Autonomía, logrando sucesivas y arrolladoras mayorías absolutas. En estos momentos, el PP maneja encuestas que le dan la victoria, pasando del actual 38-27 de la Asamblea Autonómica a un 32-33 favorable para los populares.

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