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Más de dos millones para fundaciones y demás chiringuitos de la casta política

Nuestros partidos políticos van a extender ahora la democracia por el planeta, pero con nuestro dinero, estemos o no afiliados. 

La casta política decide sobre el uso del dinero que previamente extrae de nuestros pobres bolsillos, así que no es de extrañar que uno de los principales destinos, para el que nunca falta dotación presupuestaria, sea la caja de los propios partidos cumpliendo el viejo precepto del refranero español sobre el que "parte y reparte".

Con muy buen criterio, el gobierno ha reducido las posibilidades del trinque restringiendo el universo de beneficiarios a aquellos partidos que han conseguido al menos un escaño en el congreso de los diputados, porque de haber convocado las subvenciones que hoy les explicamos de modo abierto, igual no habría dinero suficiente para que realizaran su programa anual de festejos con la exquisitez a que nos tienen acostumbrados.

Se trata de una convocatoria de subvenciones extraordinariamente sencilla de resolver puesto que, como ha quedado dicho, sólo pueden presentarse a ella las fundaciones y otros chiringuitos dependientes de los partidos políticos con representación parlamentaria. El fin al que van a aplicar el resultado de este latrocinio presupuestario no puede ser más ambicioso si hemos de creer el enunciado de la convocatoria que hoy publica el BOE, que consiste básicamente en financiar (con nuestro dinero, claro) la realización de "actividades de formación, consolidación y difusión del sistema democrático y de todos sus componentes, preferentemente en los países identificados en el Plan Director de la Cooperación Española."

Porque, amigos, se trata de extender y consolidar el sistema democrático en el resto del mundo, de ahí que el dinero salga del presupuesto del ministerio de la Señorita Trini. Esto tiene la ventaja de que los protegidos de nuestros diputados van a poder hacer turismo solidario por los rincones más exóticos del planeta esparciendo las bondades de la democracia parlamentaria.

Gracias a este dineral procedente de los bolsillos de todos y cada uno de los contribuyentes, no va a haber isla paradisiaca que se quede este verano sin conocer las claves del parlamentarismo, explicadas in situ por los gañanes que integran los chiringuitos de nuestros partidos, grandes expertos en la materia como es mundialmente conocido. También habrá seminarios, congresos y otros actos sociales, pero nada tan efectivo como democratizar indígenas sobre el propio terreno.

Ya que van a despilfarrar nuestro dinero y no el de sus afiliados, los partidos políticos deberían constituir este año un consorcio de chiringuitos para realizar en conjunto un monográfico sobre el papel primordial del Tribunal Constitucional como garante de los usos democráticos. Ejemplos recientes en España para ilustrar el estado de la cuestión no les iban a faltar.

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