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Emilio J. González

Contra la regionalización de la negociación colectiva

La regionalización de la negociación colectiva confiere un poder especial a los agentes sociales vinculados directa o indirectamente con los partidos nacionalistas.

Emilio J. González
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¿Qué diferencia hay entre un convenio colectivo nacional y un convenio colectivo regional o autonómico? A efectos de flexibilidad de las empresas, ninguna. En los dos casos la patronal y los sindicatos de turno negocian a un nivel general que no tiene en cuenta las necesidades y particularidades de cada compañía. Entonces, ¿por qué los partidos nacionalistas apoyan esta reforma de la negociación colectiva? Pues muy sencillo, porque aunque no hay diferencias en cuanto a la economía de la empresa, sí las hay, y muchas, en términos políticos.

De entrada, la negociación colectiva a nivel regional da fuerza a las organizaciones patronales y sindicales autonómicas frente a las nacionales, algo por lo que la patronal catalana Fomento del Trabajo ha venido luchando durante mucho tiempo. Ellos querían descolgarse de los acuerdos nacionales y poder sentarse en la mesa con los sindicatos para hablar única y exclusivamente de convenios colectivos catalanes, algo a lo que siempre se opuso la CEOE, tanto bajo la presidencia de Cuevas como de Ferrer Salat porque rompe la unidad de mercado. Esto supone un doble problema para la economía española. Por un lado, las empresas que tengan vocación nacional se encuentran con un nuevo obstáculo y un nuevo coste para desplegar su actividad y si en muchos casos ya se tienen que enfrentar a diecisiete legislaciones diferentes, ahora también tendrían que hacerlo a diecisiete convenios colectivos distintos, lo cual impide, como es lógico, el despliegue de una actividad productiva eficiente y que promueva las economías de escala. Ante todo ello, lo que puede ocurrir es que las compañías, para evitar todo tipo de problemas, acaben por concentrar su producción en una única región o localidad que es, en última instancia, lo que quieren los nacionalistas que suceda con las empresas catalanas y vascas. Por otro, los sindicatos de cada región pueden entrar en competencia por conseguir las mismas condiciones laborales que aquella autonomía donde los convenios sean más favorables para los trabajadores, sin tener en cuenta para nada la realidad de las empresas, dando lugar a más problemas para las mismas.

Además, la regionalización de la negociación colectiva confiere un poder especial a los agentes sociales vinculados directa o indirectamente con los partidos nacionalistas y proporciona a los respectivos gobiernos autonómicos una capacidad de control sobre patronales y sindicatos de la que carecen si la negociación se desarrolla tanto a nivel nacional como a nivel de empresa. La regionalización, por tanto, es la peor solución en términos económicos y supone un paso más en el proceso de ruptura de las costuras que aún mantienen unido a este país. Pero como Zapatero depende del PNV y CiU para seguir en el poder durante unos meses más, les da y les va a dar todo lo que le pidan aunque sea a costa de sacrificar los restos de este país.

El Sr. González es profesor de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid. Comentarista político en el programa Es la Mañana de Federico, de esRadio. Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital.

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