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Manuel Fernández Ordóñez

Merkel lo ve claro, yo muy borroso

Se convertirán en uno de los países con más emisiones de efecto invernadero de Europa, con un mayor grado de dependencia exterior y se gastarán miles de millones de los contribuyentes en instalar energías renovables.

Manuel Fernández Ordóñez
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No deja de ser curioso que la primera víctima del accidente de Fukushima haya sido el programa nuclear de Alemania. Cuando no ha habido ni una sola víctima mortal por radiación en Japón (y casi 25.000 por el terremoto y tsunami) es más que sorprendente que un país europeo haya tomado tal decisión. Más aún cuando ni siquiera Japón se plantea cerrar sus centrales nucleares. Pero no se engañen, esta decisión no tiene nada que ver con la seguridad de las centrales nucleares alemanas (bastante más estricta que la de su sistema agrícola, por cierto) sino con los fines electoralistas de la canciller Merkel, vapuleada y humillada en las últimas elecciones germanas.

Alguien le ha puesto las cosas muy claras. Angelita, si quieres ganar las próximas elecciones tienes que hacerle la pelota a la izquierda y cerrar las centrales nucleares. O al menos decir que lo harás: el año 2022 queda muy lejos y probablemente ya no estemos en el Gobierno para entonces. Y en esas estamos. Ahora bien, cuando de energía se trata hay dos tipos de personas: los que han hecho las cuentas y los que no. Es decir, los que hablan con conocimiento de causa y los que hablan a través de la ideología, generalmente dictada por otros.

Así, es posible escuchar voces del ecologismo que piden cambiar las nucleares por centrales de gas, demostrando claramente su posición ideológica, irracional y contradictoria. Piden cerrar unas centrales limpias que no emiten CO2 para abrir otras que contaminan y provocan su tan prostituido "cambio climático". ¿Cuál es entonces el problema fundamental, el cambio climático o las centrales nucleares? Aclárense por favor, porque cada vez que damos una respuesta nos cambian ustedes las preguntas. Luego hay otros que piden, directamente, cambiar las nucleares por renovables. Así, sin más, y tan anchos oiga. Obviamente, éstos últimos no se han hecho una cuenta en la vida. Pero veamos esto con un poco más de detalle.

Tecnología España Alemania
Gas 37,5% 12,8%
Carbón 12,9% 42,4%
Nuclear 17,8% 22,4%
Renovables 24,4% 16,3%
Otros 7,5% 6,1%

En la tabla se muestra el porcentaje de electricidad producido por cada una de las tecnologías en España y Alemania durante el año 2009. Estos datos oficiales muestran las diferencias fundamentales que existen entre nuestro sistema eléctrico y el alemán. Si bien tenemos un porcentaje similar de energía nuclear, existe una gran divergencia en otros sectores. Alemania tiene muy poco gas natural mientras que en España esta tecnología constituye la base de la generación eléctrica junto con las nucleares.

La diferencia fundamental, sin embargo, estriba en el carbón. Mientras en España esta tecnología está en franco declive y paulatina desaparición, Alemania basa su producción eléctrica en esta materia prima caracterizada por ser la que más gases de efecto invernadero emite. Para que nos hagamos una idea, Alemania produce con carbón el equivalente al total de la electricidad que consumimos en España. El sector del carbón tiene mucha fuerza en el país germano, no en vano las subvenciones europeas al carbón vieron la luz ante la necesidad de mantener artificialmente la producción de la cuenca alemana del Ruhr. ¿O es que se pensaban ustedes que en Europa habían decidido subvencionar el nefasto carbón asturiano y leonés por nuestra cara bonita? Si no fuera por Alemania, hace ya años que nuestras minas estarían cerradas. Este invierno hubo un serio amago, pero que se vayan preparando los de las cuencas mineras que viven a costa del dinero de los demás. El chollo se acabará en 2018. Y la culpa no es de los mineros, sino de los apesebrados dirigentes que llevan 25 años viendo cómo las cuencas mineras se desintegran sin hacer absolutamente nada que no sea poner el cazo cuando cae el dinero de Europa. Dense ustedes una vuelta por mi tierra, Asturias, enseguida entenderán de qué les estoy hablando.

Nuevamente la incongruencia política se hace más que palpable en el momento en que uno pone una tabla con cuatro números. Los mismos políticos alemanes que se llenan la boca con la sostenibilidad, basan el sistema eléctrico de su país en el carbón y, mientras pretenden cerrar las limpias centrales nucleares, construyen 8.000 MW más de centrales de carbón. Con el cierre nuclear alemán casi el 75% de su electricidad se obtendrá con combustibles fósiles. No crean ustedes que el cierre de las nucleares se solucionará poniendo molinos eólicos. Las centrales nucleares (si las cierran) se sustituirán con electricidad nuclear comprada a Francia, con carbón comprado a Polonia y, sobre todo y aquí está lo más grave, con gas natural comprado a Rusia.

Todo esto mientras la "verde" izquierda alemana le ríe las gracias a Merkel. Se convertirán en uno de los países con más emisiones de efecto invernadero de Europa, con un mayor grado de dependencia exterior y se gastarán miles de millones de los contribuyentes en instalar energías renovables que ayudarán tibiamente al clima pero que ocasionarán otra miríada de problemas de índole económica. Un enorme paso atrás, pero Merkel está siguiendo a rajatabla a Maquiavelo en el capítulo XVIII de El Príncipe. Nada importa si se ganan las próximas elecciones...

El sr. Fernández Ordóñez es doctor en física nuclear.

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