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Papandréu tiene "serias dudas" de que Grecia apruebe el plan de ajuste

Un nuevo diputado del Pasok, el partido de Papandréu, amenaza con rechazar el plan de ajuste, sin el cual la UE no rescatará a Atenas.

El margen del primer ministro griego, Yorgos Papandréu, para aprobar en el Parlamento heleno el plan de ajuste que exige la UE y Fondo Monetario Internacional (FMI) corre el riesgo de reducirse a tan sólo tres votos frente a los cuatro del jueves.

Un nuevo diputado del partido gobernante (Pasok) ha anunciado que tiene dudas. Thomas Robopoulos ha asegurado en una entrevista telefónica en Bloomberg que todavía no ha decidido si votará a favor del plan de austeridad.

Así pues, la presión se acentúa. Y es que, Bruselas, con Alemania a la cabeza, ha reiterado una y otra vez en las últimas horas que sin plan de ajuste no habrá rescate y, por tanto, Grecia se vería abocada a la quiebra, una suspensión de pagos pura y dura que, sin ningún apoyo internacional extra, conllevaría muy posiblemente la salida del euro.

Así lo han vuelto a reiterar los jefes de Gobierno durante la cumbre europea que ha concluido este viernes. En su declaración conjunta, los líderes europeos insisten en que cualquier nueva ayuda a Atenas, incluyendo el quinto tramo del primer rescate acordado en 2010 (12.000 millones de euros), dependerá de que el Parlamento heleno dé luz verde a las condiciones exigidas: un plan de austeridad por valor de 78.000 millones de euros hasta 2015, basado en recortes de gasto público, más subidas fiscales y la privatización de activos y empresas públicas.

Bruselas reconoce los "avances significativos" de Grecia y el "fuerte compromiso" mostrado por su Gobierno para impulsar las nuevas medidas de austeridad pero, al mismo tiempo, enfatiza que el "paquete completo de reformas que ha acordado con la Comisión Europea, en cooperación con el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, y la adopción por el Parlamento griego de la estrategia fiscal y el programa de privatizaciones se debe completar con urgencia en los próximos días". Es decir, sin ajuste no hay rescate, tal y como advirtieron Merkel y la UE el jueves.

Así, el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, indicó ayer que "todas las condiciones se deben cumplir. Si Grecia hace lo que tiene que hacer, nosotros haremos lo que tenemos que hacer. Esto no es una amenaza. Es simplemente una confirmación de que continuaermos nuestros esfuerzos".

El problema es que, hasta el momento, y pese a las fuertes presiones internacionales, todos los grupos de la oposición ya han anunciado su rechazo a estas nuevas medidas. El riesgo, sin embargo, estriba en que algunos de los propios miembros del Pasok, partido en el poder, se sumen a esta negativa. El rechazo de Robopoulos reduciría a tan sólo tres votos el margen del Gobierno para aprobar el plan la semana que viene.

En este sentido, aunque Papandréu insiste en público en que Grecia dará su visto bueno, en privado no muestra tanta confianza. Así, la primera ministra de Eslovaquia, Iveta Radicova, indicó que en una conversación privada mantenida el miércoles, éste admitió tener "serias dudas" de lograr la mayoría que precisa para aprobar el plan.

La UE no contempla, al menos en público, esta posibilidad. Se da por hecho que el trámite seguirá adelante, condición previa para poder aplicar el segundo rescate griego. Este crucial debate, no sólo para Grecia sino para la actual eurozona, dará comienzo el lunes y se prevé que finalice el próximo miércoles. Los principales sindicatos del país ya han anunciado una nueva huelga general para esas fechas en contra del ajuste.

Refinanciación

En cualquier caso, si Grecia aprueba el plan, el segundo rescate exigirá la participación de los inversores privados ya que, de una u otra forma, serán obligados a refinanciar a más largo plazo los bonos públicos helenos que venzan hasta 2013. Citi ha elaborado el siguiente cuadro base sobre la posible refinanciación de la deuda helena.

Su volumen ascendería a algo más de 32.000 millones de euros, y afectaría por igual a los acreedores griegos y extranjeros. Sin embargo, el Banco Central Europeo (BCE) no participaría en el plan. El banco estadounidense destaca las dificultades que tendrá esta operación. Además, al tratarse de una mera refinanciación (extensión de los plazos de vencimiento) el problema de Grecia (su insolvencia), simplemente, se aplazaría algo en el tiempo.

Dictamen alemán sobre el rescate

Por último, cabe señalar una cita importante a principios de julio. Morgan Stanley recuerda en una nota que la estrategia de rescates soberanos por parte de la UE se podría complicar en caso de que el Tribunal Constitucional germano indique que estos planes violan la Constitución de Alemania.

La Corte dictaminará el próximo 5 de julio la legalidad o no de la participación de Alemania en el primer rescate de Grecia. El banco espera que el Constitucional se pronuncie a favor, en base a las alegaciones presentadas por el Gobierno de Merkel, centradas en que no se trata de una transferencia directa sino de un "crédito puente" y que los inversores privados participarán de la reestructuración. Aún así, este factor constituye un punto adicional de incertidumbre a la ya compleja situación europea.

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