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EDITORIAL

Europa vuelve a comprar tiempo

Con este nuevo rescate la Unión Europea espera ganar tiempo para que se aprueben más reformas tanto en Grecia como en los demás países en problemas.

EDITORIAL
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Imagine que está usted pagando una hipoteca y que si suma lo que paga al banco y lo que gasta en comida, ropa, electricidad, gas, etc., la cifra supera sus ingresos mensuales. De modo que pide otro préstamo con el que pagar el primero para que no le embarguen. Sin embargo, como dada su situación no parece usted de mucha confianza, le piden más intereses porque hay más riesgo de que no pague. Y al final se queda usted pagando aún más que antes, pero al menos ha salvado el día.

Algo similar le sucede a Grecia, y como en el ejemplo, sus problemas sólo estarán en vías de solución cuando sus ingresos superen a sus gastos, incluyendo los intereses que debe pagar por su deuda. Los planes que ha ido aprobando buscaban adelgazar el sector público e incrementar la recaudación impositiva. Pero como se han quedado cortos, la Unión Europea ha tenido que acudir al rescate, por primera vez el año pasado y de nuevo este jueves.

Estas ayudas han consistido principalmente en comprar deuda helena a un precio inferior al mercado, de modo que el Estado griego pague menos intereses y así no quiebre al haber reducido sus gastos. Por ahora. Las cuentas siguen desequilibradas y seguirán así mientras. Pero con este nuevo rescate, la Unión Europea espera ganar tiempo para que se aprueben más reformas tanto en Grecia como en los demás países en problemas; con las cuentas más equilibradas, se pedirán menos intereses y se reducirán aún más los gatos, es decir, el círculo vicioso se convertiría en virtuoso.

Bajo esa premisa se aprobó el rescate del año pasado, y la situación tanto de Grecia como de los demás países no ha hecho sino empeorar. Se han ido haciendo reformas, pero demasiado tímidas para suponer una diferencia fundamental. Un ejemplo es la aprobada este mismo jueves en España: aumentar la edad de jubilación a los 67 años no es más que un parche. Imprescindible para mantener con vida unos años más nuestro insostenible sistema público de reparto, pero que no ataca sus problemas de fondo. Y así con todo.

Con este acuerdo, Merkel seguramente haya puesto el último clavo de su tumba política: los trabajadores alemanes no están dispuestos a seguir pagándoles prebendas a los países del sur de Europa, y parece difícil que la situación se revierta para 2013. En cuanto a nuestro país, proporciona un alivio temporal. Las bolsas han subido, la prima de riesgo se ha reducido. También para nosotros se ha comprado tiempo. Pero como Zapatero no hará las reformas que necesita el país, nuestra única esperanza parece residir en que Rajoy sea en el Gobierno mucho más activo de lo que ha sido en la oposición.


 

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