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España vuelve al borde del abismo

El pánico se instala entre los inversores tras los rumores sobre la quiebra de Grecia y la llegada de una nueva recesión.

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España vuelve a estar al borde del abismo. Tras unas pocas semanas de tranquilidad, los mercados de deuda han comenzado el mes de septiembre como lo hicieron en agosto: con fuertes presiones a los países periféricos de la UE de los que se duda que puedan hacer frente a sus obligaciones. A esto se ha sumado la caída en el rendimiento de la deuda alemana, que se ha establecido como un valor seguro en estos tiempos turbulentos. El cóctel ha dado como resultado una prima de riesgo disparada para España e Italia. En el caso hispano, el diferencial ha vuelto a superar los 340 puntos, un nivel desconocido desde la primera semana de agosto. El fantasma de la quiebra (o el rescate) vuelve a sobrevolar Madrid y Roma.

El límite

Cuando la prima de riesgo de España superó los 100 puntos básicos, en 2010, los medios de comunicación y los expertos se llevaron las manos a la cabeza, por la gravedad de la situación. Ahora, vivimos en el entorno de los 300 puntos y nadie parece extrañarse (aunque esto es un síntoma más de la gravedad de la situación). De esta manera, aunque en los últimos meses la deuda española ha superado niveles que se creía imposible de alcanzar, existe un cierto consenso entre los analistas en que si la prima de riesgo se consolidase por encima de los 400 puntos básicos y el rendimiento alrededor del 6,5-7%, sería inevitable un rescate.

Pues bien, este lunes, este índice (es el interés extra que exigen los inversores por comprar bonos nacionales a 10 años en vez de alemanes en el mercado secundario de deuda pública) ha alcanzado poco antes del cierre, los 341 puntos básicos, 29 más que el viernes, con un rendimiento del 5,237%. Los determinantes de esta situación han sido fundamentalmente dos: el primero, los rumores sobre una posible quiebra de Grecia, que no estaría cumpliendo con sus compromisos de reducción del déficit y habría roto negociaciones con la misión del FMI, el BCE y la UE encargada de acordar los términos del segundo rescate. También han influido los cada vez más numerosos rumores acerca de una nueva recesión mundial, que se han multiplicado tras conocerse los datos del paro de EEUU (se publicaron el viernes pasado y fueron peores de lo esperado); y la advertencia de Christine Lagarde de que podemos estar entrando en una nueva fase de recesión a escala mundial.

Toda esta incertidumbre también se ha reflejado en los mercados europeos. De esta manera, el Ibex madrileño se ha desplomado este lunes un 4,69% en su tercera peor jornada del año y cede así la cota psicológica de los 8.100 puntos para situarse en los 8.066,50 enteros con todos sus valores en territorio negativo, en sintonía con las severas pérdidas del resto de las principales plazas del Viejo Continente.

¿El camino de Grecia?

Pero todo esto podría ser sólo el principio de una situación mucho más dramática: la quiebra de España o Italia. Aunque parece imposible que alguna de estas dos grandes economía caiga (y además las consecuencias son muy difíciles de imaginar), lo cierto es que el camino que llevan se parece cada vez más al que siguieron Portugal o Grecia. Como puede verse en el siguiente gráfico, hace no demasiado tiempo estos dos países tenía una prima de riesgo inferior a los 400 puntos y, aunque se sabía que tenían dificultades, nadie hablaba de una posible quiebra. Sin embargo, a partir de la primavera de 2010, todo esto cambió, su deuda pública se disparó y se hizo inevitable el rescate de la UE.

España e Italia caminaban con tranquilidad por debajo de los 200 puntos en su prima de riesgo hasta hace unos pocos meses. Sin embargo, poco después comenzaron a subir en una tendencia que les ha llevado a mantenerse mucho tiempo alrededor de los 300 puntos (incluyendo excursiones por encima de los 400, que se considera el límite por encima del que un país no puede estar mucho tiempo sin necesitar un rescate).

El patrón parece ser siempre el mismo: primero se produce un importante descalabro en el mercado de deuda (como ocurrió en primavera y a principios de agosto). Luego, los gobiernos de la UE trazan un plan que venden como definitivo para sacar a los estados europeos de las garras de los supuestos especuladores, aunque no son más que inversores temerosos de no cobrar lo que se les prometió. Con este anuncio (ya sea de eurobonos o de un nuevo fondo de rescate o de un plan de recortes o de la compra de deuda por parte del BCE) se consigue un período de tregua. Luego, a las pocas semanas, reaparecen las noticias sobre las dificultades de tal o cual Gobierno para cumplir con aquello a lo que se había comprometido. Y, por último, vuelve a desatarse el pánico y la rueda comienza de nuevo.

El problema es que cada vez el nivel del agua sube un poco y amenaza con ahogar al país en problemas. De esta manera, el diferencial español comenzó el verano en los 230-240 puntos aproximadamente y ha ido encadenando un carrusel de subidas y bajadas de forma continua. Pero las subidas siempre son algo más pronunciadas que los descensos. Eso hace que cada nuevo empujón (como el de este lunes), lleve la prima a un nivel más peligroso. Y la pregunta es, ¿hasta cuándo podrá aguantar la economía española?

La sesión

De esta manera, el diferencial español, que abrió la sesión en 310 puntos básicos, se fue incrementando progresivamente a lo largo de la jornada hasta rebasar los 340 puntos básicos minutos antes del cierre del mercado, la mayor cifra desde que el Banco Central Europeo decidió intervenir a principios de agosto en el mercado de deuda para frenar el acoso a las deudas soberanas.

El rendimiento del bono hispano superaba el 5,237% frente al 5,110 % del pasado viernes, mientras que el su homólogo alemán, refugio en estos momentos para los inversores, caía por debajo del 2 % (1,845 %). Por su parte, la prima de riesgo de Italia, que continúa superando a la de España, se incrementó hasta los 371 puntos básicos, la de Irlanda alcanzó los 691 puntos, mientras que la de Portugal y Grecia, se situaron en 888,8 y 1.746 puntos básicos, respectivamente.

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