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Las consecuencias de las decisiones de las agencias de calificación

La rebaja en las notas de la agencias provocan que se incremente el coste, ya muy elevado, de las emisiones de bonos.

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Quizás muchos españoles no especialistas en economía no sepan por qué son tan importantes las decisiones de las agencias de calificación y por qué tienen tanta influencia en los mercados. Puede que también se pregunten si es normal que las autoridades le dan tanta relevancia y que los medios nos demos tanta prisa en llevarla a las portadas.

¿Quiénes son las agencias de calificación?

Existen tres grandes agencias de calificación: Standard&Poors (S&P), Moody’s y Fitch. Aunque en los últimos años han estado en el punto de mira por sus fallos a la hora de predecir la crisis subprime, lo cierto es que los inversores internacionales tienen sus informes muy presentes cuando deciden dónde invertir y qué precio pagar por un activo.

Una de las principales funciones de estas agencias es poner nota a la deuda que se negocia en los mercados. Lo hacen tanto con las emisiones de deuda pública como con las que realizan las empresas privadas.

Por ejemplo, si un inversor español está pensando en comprar bonos de un banco alemán, lo más probable es que busque el informe que haya hecho una agencia de calificación sobre dicho activo y sobre la entidad que lo emite. De esta manera, tendrá más información acerca de la solvencia de ese banco y podrá calibrar si le merece la pena comprar el activo (lo decidirá en función de su riesgo y su rentabilidad).

¿Son fiables?

La realidad es que los mercados hacen bastante caso a las notas de las tres grandes agencias, incluso a pesar de sus errores en los últimos años. Es algo parecido a lo que pasa cuando un gran medio de comunicación (como The Wall Street Journal o The Economist) critica a un gobierno. Lo relevante no es sólo la precisión del análisis, sino quién lo leerá y cómo lo interpretará. En el caso de las agencias como S&P o Fitch, el grado de seguimiento de los mercados a sus informes es bastante alto.

¿Por qué es importante su nota?

En principio, la nota de las agencias de calificación sólo debería importar a aquellos inversores que quieran comprar un determinado activo. ¿Y por qué un inversor iba a tomar en consideración lo que digan Fitch, S&P o Moody’s? En teoría porque se supone que son tres grandes agencias, con excelentes técnicos, que conocen perfectamente los países o empresas a los que califican. De esta manera, si los inversores se fían del criterio de la agencia, su calificación será importante; si no se fían, lo será menos.

Sin embargo, existe una segunda razón por la que es tan importante una rebaja de la nota como la decretada por Fitch este viernes. Según la normativa de la mayoría de los países, para lanzar al mercado un determinado activo es obligatorio que éste haya sido evaluado por alguna de las tres grandes agencias. Además, hay disposiciones que obligan a que los fondos de determinadas instituciones a invertir sólo en activos que superen una determinada nota. Por ejemplo: puede que los planes de pensiones en algún país de la UE sólo puedan invertir su dinero en activos con nota AA+ o superior.

¿Qué consecuencias tiene todo esto?

Como explicábamos en la anterior pregunta, tener una triple A o una doble BB también influye en la posibilidad de comprar (o no hacerlo) un activo. Determinados inversores, tanto públicos como privados, sólo pueden invertir en activos con una nota mínima. Por ejemplo, puede haber fondos de pensiones que tengan en sus estatutos una cláusula para comprar sólo activos calificados con AA+ o superior. En ese caso, la rebaja del viernes de Fitch puede provocar que haya menos inversores que puedan comprar la deuda pública española a largo plazo.

Además, lo que quizás más importante, una nueva rebaja puede obligar a muchos de estos fondos a vender su deuda española (se sale del rango que tienen establecido por ley).

Las consecuencias de todo lo anterior son fáciles de imaginar. Por un lado, los inversores se fían menos de la deuda española porque una marca de relevancia como Fitch, S&P o Moody’s dice que ya no es tan segura. Además, hay menos clientes potenciales para la venta de bonos hispanos (aquellos que deciden no invertir por debajo de una determinada nota). Por lo tanto, al Gobierno le costará mucho más colocar sus próximas emisiones de deuda. Para lograrlo, tendrá que ofrecer un interés superior.

Y de nuevo empieza el círculo vicioso de la deuda: como debes mucho, la gente no se fía; eso hace que menos inversores quieran tus bonos; eso hace que tengas que subir el interés ofrecido; eso hace que tu deuda crezca;... y vuelta a empezar.

¿Tendrá el impacto en el sector privado?

Otra cuestión que se suele olvidar en estos casos es el impacto de estas decisiones sobre el sector privado. Aunque el informe trata de la deuda pública, lo cierto es que también implica un encarecimiento de los créditos para las empresas privadas. En teoría, todas las emisiones de deuda privada en un país tienen como máxima nota la que se aplica a su Tesoro Público -aunque sólo sea porque el Gobierno siempre está a tiempo de nacionalizar las empresas antes de incurrir en un default-. Por eso, cuando se rebaja la nota de la deuda de un gobierno se suele rebajar a continuación la de las empresas privadas de ese Estado.

Además, la rebaja en la nota afectará, y mucho, a los balances bancarios. Todas las entidades financieras tienen que mantener un determinado porcentaje de reservas. Este porcentaje se cuantifica en función de sus activos.

Por poner un ejemplo (con datos ficticios). Supongamos que hace una semana, tener 100 millones de euros en bonos españoles obligaba a una entidad a mantener unas reservas de 2 millones de euros. Ahora, tras bajar la nota de la deuda pública y, por lo tanto, disminuir la "solvencia oficial" del Estado español, la misma entidad tendrá que subir a 4 millones esas reservas. Para conseguirlo tendrá que vender parte de sus activos, quizás con pérdidas.

Evidentemente, las más afectadas por este aumento de las reservas son las entidades españolas, que son las que más deuda del Tesoro Público tienen en sus balances.

¿Es tan relevante pasar a AA-?

En teoría no. Una deuda con una nota de AA- sigue teniendo, supuestamente, muy pocas posibilidades de impago. De hecho, para muchos países o empresas es un logro llegar hasta ese nivel. Sin embargo, vista con un poco de perspectiva, la cosa cambia.

En los últimos años, las agencias de calificación han sido muy moderadas en sus rebajas. En la crisis subprime se les acusa de haber sido demasiado cautas a la hora de disminuir las notas. Sería difícil defender que estas compañías están siendo catastrofistas en esta crisis. Por eso, para muchos, una rebaja como ésta, aunque parezca pequeña, es muy relevante. Además, podría anticipar posteriores caídas.

Y no hay que olvidar que, junto a la calificación de "AA-", los autores del informe apuntaron que la perspectiva es "negativa". Es decir, que no descartan nuevos recortes en el medio plazo.

Notas de Fitch (S&P y Moody’s manejan escalas similares)

  • AAA
  • AA+
  • AA
  • AA-
  • A+
  • A
  • A-
  • BBB+
  • BBB
  • BBB-
  • BB+ (A partir de este escalón están los denominados como bonos basuras)
  • BB
  • BB-
  • B+
  • B
  • B-
  • CCC+
  • CCC
  • CCC-
  • CC+
  • CC-
  • CC
  • C+
  • C
  • C-
  • D
  • NR: No calificada

Ésta es la lista de los países según sus notas en Fitch (completa hasta AA-):

  • AAA: Finlandia, Francia, Alemania, Austria, Canadá, Dinamarca, Holanda, Noruega, Luxemburgo, Suecia, Singapur, Suiza, Estados Unidos, Reino Unido
  • AA+: Bélgica, Australia, Hong Kong, Bermudas
  • AA: Nueva Zelanda, Japón, Kuwait, Eslovenia
  • AA-: España, Arabia Saudí
  • A+: Italia, China, Republica Checa,...
  • A: Israel, San Marino...
  • A-: Polonia, Malasia...
  • BBB+: Irlanda, Sudáfrica...
  • BBB: Brasil, Rusia...
  • BBB-: Portugal, Rumania...
  • BB+: Islandia, Turquía...
  • BB: Egipto, Uruguay...
  • BB-: Serbia, Nigeria...
  • B+: Bolivia, Kenia...
  • B: Ucrania, Argentina...
  • B-: Jamaica, Ecuador...
  • CCC: Grecia

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