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La decadencia de la saga Buffett: de abuelo capitalista a nieto antisistema

El padre del inversor Warren Buffett combatió el intervencionismo público; su hijo pide más impuestos para los ricos; y su nieto comulga con los indignados.

Toni Mascaró
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En declaraciones a Bloomberg, Howard G. Buffett, director de Berkshire Hathaway Inc. e hijo del inversor Warren Buffett, presidente de la misma, se mostró comprensivo con las manifestaciones de Occupy Wall Street (OWS), los indignados estadoundienses. En su opinión, las protestas han sido provocadas por los abusos de las empresas en una época en la que aumenta la disparidad entre ricos y pobres: "Pienso que eso es lo que hace falta para que pasen cosas, a veces."

Howard Graham Buffett, el campesino filantrópico

A pesar de ser hijo del tercer hombre más rico del mundo según la revista Forbes, algunos medios de comunicación suelen presentar a Howard Graham Buffett como "campesino, fotógrafo y filántropo".

Los manifestantes del OWS han criticado que el Gobierno de Obama haya concedido apoyo financiero a grandes empresas mientras hay gente que ve cómo su nómina se reduce o se queda en paro. Pero han dirigido sus protestas no a los legisladores y burócratas que lo han hecho posible sino al sector financiero en general.

El filantrópico campesino de Nebraska se ha sumado al descontento contra las grandes entidades capitalistas afirmando que "hemos visto a grandes empresas fastidiando realmente a la gente". Buffett ha usado, concretamente, el verbo "to screw" que, si bien en su acepción más formal podría traducirse como atornillar, apretar, estrujar u oprimir, también es un coloquial eufemismo de un verbo más subido de tono.

Lejos de Wall Street, en Des Moines, la capital de Iowa, Howard Buffett pronunció un discurso en la conferencia del Premio Mundial de Alimentación: "Nunca ha habido una brecha mayor entre los ingresos en este país." A lo que añadió: "Nunca ha habido un momento en mi vida en que el Gobierno haya recortado una cantidad increíble de programas que sostienen a la gente pobre y los alimentan".

Ricos y ejecutivos comprensivos con la "lucha de clases"

No es el único alto ejecutivo norteamericano que ha mostrado comprensión o simpatía por los manifestantes de OWS. "Hemos tenido protestas en nombre del Tea Party por parte de la derecha y ahora tenemos protestas por parte de la izquierda", dijo Laurence D. Fink, el director ejecutivo de BlackRock en una conferencia en Nueva York organizada por el Financial Times. "Tal vez así consegamos algún equilibro, pero creo que no deberíamos darle la espalda a estas protestas".

Jim Chanos, fundador del hedge fund Kynikos Associates, que gestiona 6.000 millones de dólares, dijo que "Nueva York está tan centrada en las finanzas que la gente subestima la reacción en el resto del país". Chanos, oriundo de Milwaukee, añadió que "la gente está enfadada, sienten que el juego está amañado y que no han conseguido su justa parte".

Vikram Pandit, director ejecutivo de Citigroup, se mostró dispuesto a hablar con los manifestantes, cuyas posiciones considera "completamente comprensibles". El pasado 11 de octubre, Bill Gross, que gestiona el mayor fondo de bonos del mundo, justificó en Twitter nada menos que la lucha de clases por parte de OWS, un minúsculo grupo de indignados que dice representar al 99% de la población estadounidense: "¿Lucha de clases por parte del 99%? Claro, están contraatacando después de 30 años en que les han estado disparando", señalaba Gross.

Buffett desvela, a medias, su declaración de la renta

En términos muy parecidos ya se había expresado el padre de Howard, el histórico inversor Warren Buffett, en una entrevista emitida por el canal PBS el pasado 30 de septiembre: "Ha habido una lucha de clases". El inversor afirmó, además, que "sólo mi clase [en referencia a los ricos] está ganando. Y mi clase no se limita a ganar, quiero decir que los estamos matando".

A primera vista, podría parecer que sentimientos tan compasivos explican suficientemente la propuesta de Warren Buffet para que el Gobierno norteamericano suba los impuestos a los que él llama "mega-ricos". Buffett, el tercer hombre más rico del mundo según Forbes, presume de que su propuesta afectaría sólo a los "mega ricos" sin perjudicar para nada a más del 99% de la población. El pequeño detalle que omite es que tampoco le afectaría a él.

En septiembre, el congresista republicano por Kansas, Tim Huelskamp, pidió a Buffett que hiciese públicos sus datos fiscales. Este mes, el congresista ha recibido respuesta del inversor, que no ha consistido en una copia del formulario sino en 5 páginas en las que Buffett defiende su plan.

En la segunda página Buffett menciona las cifras más relevantes de su declaración de la renta: "Para ser específico, mi renta bruta ajustada (línea 37) fue de 62.855.038 dólares, mi renta imponible (línea 43) fue 39.814.784 dólares y mi impuesto federal sobre la renta (línea 60) fue de 6.923.494 dólares. Además, mis impuestos sobre la nómina fueron de 15.300 dólares".

Acto seguido, en vez de desglosar los cálculos pertinentes, Buffett le dice a Huelskamp: "Hay, al menos, varios contribuyentes en Kansas con rentas superiores a la mía y sería beneficioso para su análisis si pudiese usted obtener de ellos las cifras comparables".

Pero Huelskamp no ha quedado en absoluto satisfecho con la misiva de Buffett: "Lo que él revela puede que sea cierto, pero es incompleto y no explica cómo evita que millones de dólares de renta sean gravados con impuestos. No tiene precedentes que escribamos toda una ley basándonos en las anécdotas de un hombre sin pruebas reales. Eludiendo fiscalmente millones de dólares en renta, probablemente mediante donaciones de caridad, el Sr. Buffett demuestra que él tampoco confía su propio dinero a Washington".

El congresista le recuerda a Buffett que no necesita "esperar a que el Congreso o el presidente cambien el código tributario. Si el Sr. Buffett realmente está preocupado por pagar su justa parte al Estado, puede perfectamente enviar sus contribuciones voluntarias al Presidente Obama y al resto del Gobierno federal. Aparentemente, no lo ha hecho".

Además, Buffett ha criticado duramente a las grandes empresas por correr demasiados riesgos financieros y recurrir a las compensaciones. De hecho, ha llegado a comparar a Wall Street con "una iglesia que organiza rifas el fin de semana". Parecería que estos comportamientos no van con el inversor de Nebraska pero, en realidad, Buffett invirtió 700 millones en 1987 en una de estas empresas -Salomon Inc.-, unos 5.000 millones en Goldman Sachs en 2008 y otros 5.000 millones en Bank of America este mismo año. En octubre del año pasado dijo que Wall Street "hace muchas cosas buenas y después tiene este casino". Curiosamente, Buffett participa activamente en él para sacar beneficio, lo cual no deja de ser una contradicción frente a este tipo de solemnes declaraciones.

Howard H. Buffett, el abuelo de la Vieja Derecha

A pesar de que Warren puso a su hijo el nombre de su propio padre (Howard) y de su mentor en las inversiones (Graham), la actitud de los actuales Buffett contrasta con las del padre de Warren, el congresista Howard Homan Buffett (1903-1964), paradigma de la llamada Vieja Derecha norteamericana, que tanto destacó en criticar al New Deal aplicado por Franklin D. Roosevelt durante la Gran Depresión de los años 30. Howard H. Buffett luchó denodadamente por la eliminación de los controles de precios, contra el servicio militar obligatorio, contra del intervencionismo militar y a favor del regreso a un dólar convertible en oro.

En mayo de 1948, Howard H. Buffet publicó un artículo titulado La libertad humana descansa sobre el dinero convertible en oro, considerado uno de "los argumentos disponibles más convincentes y concisos contra el dinero fiduciario". Iniciaba el artículo refiriéndose a la decisión de Lenin, Mussolini y Hitler de eliminar tal convertibilidad, lo mismo que había hecho Roosevelt en 1933.

Según el congresista, esto es lo que pasaría una vez restablecido el patrón oro: "Si el Congreso fuese receptivo a planes imprudentes de gasto público, pronto serían serias las demandas de oro por parte de los depositantes en todo el país. Esa alarma, a su vez, pronto se reflejaría en las cámaras del Congreso. Los legisladores se enterarían a través de los bancos y de los funcionarios del Tesoro que la confianza en el dólar estaba en peligro".

A mediados de los años cincuenta, en una de las sesiones del seminario de Ludwig von Mises, Buffett entabló amistad con el académico de la Escuela Austríaca Murray Rothbard, con quien mantuvo correspondencia durante años. El economista austriaco consideraba a Buffett como el mejor defensor de los ideales liberales en el Congreso americano y el mejor exponente de la Vieja Derecha.

A diferencia de su hijo y de su nieto, el auténtico referente de la saga Buffett no veía una "lucha de clases" entre grandes corporaciones y proletarios sino que centraba sus preocupaciones en los contribuyentes: "Lejos del Congreso está el verdadero hombre olvidado, el contribuyente que paga la factura. Se encuentra en una situación diferente a la del comedor-de-impuestos o a la de la empresa que gana millones procedentes de planes de gasto [público]". Ante tal evolución ideológica en el seno de la saga Buffett cabría a la perfección citar el famoso dicho de... Quién te ha visto y quién te ve.

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