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El legado envenenado de Zapatero

Una vez sentado el principio de que el deudor reconoce que no puede afrontar sus pagos, por muy poco que sea, el grifo de los mercados financieros internacionales se cierra.

Jaime de Piniés
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Con los mercados financieros altamente volátiles, indicaba hace unas semanas que no entendía cómo se podía permitir en España que se cuelgue el cartel de cerrado hasta las próximas navidades en el negociado de gobernación. Tras la notificación de que ni AENA ni Loterías del Estado se podrían vender y que las agencias de rating seguían bajando la calificación de nuestro país, dos peldaños en el caso de Moody’s, y con las CCAA en entredicho –actuaciones, por cierto, absolutamente coherentes con la situación económica que atraviesa el país– se empieza a despejar el verdadero coste del rescate europeo para el caso de nuestra economía. Existe el riesgo de que tengamos que aceptar que nos declaremos incapaces de pagar nuestra deuda pública al 100% ya que nuestro Gobierno es incapaz de introducir nuevas reformas a TODAS luces necesarias.

La ministra Salgado sale del paso indicando que no se trata ni del 20%, ni del 5%, sino tan solo de un minúsculo quite del 2% o incluso menos. ¡Ay Sra. Ministra! ¡Da igual el importe! Una vez sentado el principio de que el deudor reconoce que no puede afrontar sus pagos, por muy poco que sea, el grifo de los mercados financieros internacionales se cierra.

¿Cómo hemos llegado a este punto que compromete el futuro económico financiero de nuestro país? Creo que la única posible respuesta arranca de una visión partidista del poder anteponiendo movimientos de partido al interés nacional. Nunca se debió de haber tardado tanto en convocar elecciones adelantadas. Estaba cantado que un Gobierno con todos los cartuchos gastados, actuaría de forma irresponsable y poco le importaba demorar aún más las elecciones. Pero los tiempos y motivos del PSOE en modo alguno ni han sido ni son claros. Respecto a lo que ha supuesto al país España, bien claro está: formaremos parte de la Europa de segunda velocidad; a los países que piden quitas y no pueden pagar su deuda. Digámoslo claro y contundentemente, Rodriguez Zapatero ha logrado que España descienda en el marco de la vieja Europa de formar parte de la Champions League a Segunda B regional. Pas mal. Este es el legado final de nuestro presidente Rodríguez Zapatero.

Ojalá el próximo miércoles en Bruselas se consolide una visión menos traumática para el interés nacional: que la deuda pública en el balance de los bancos refleje su valor del mercado ("mark to market") en vez de vencimiento y no una regla tajante de incapacidad de pago. Las valoraciones de mercado son saludables y si se aplican a todos los países europeos a la vez no supone discriminación alguna. Menos claro queda por qué no se hace lo mismo con el resto de los activos de la banca y en particular la cartera inmobiliaria. Pero dejemos eso para otra columna.

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