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China abre su primera fábrica de coches en la UE

Cambio de tendencia. Durante años los europeos han hecho grandes inversiones en China. Ahora son los chinos los que abren fábricas en Europa.

Toni Mascaró
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Great Wall Motor (Gran Muralla) se convirtió la semana pasada en el primer productor chino de automóviles que abre una fábrica en la Unión Europea. El país elegido ha sido Bulgaria, que destaca por tener unos costes laborales e impuestos inferiores a la media del continente, pero cuenta con trabajadores bien capacitados. El primer ministro búlgaro, Boyko Borisov, asistió el pasado martes a la inauguración de la planta de ensamblaje de 500.000 metros cuadrados en la pequeña localidad de Bahovitsa, en la provincia de Lovech, al norte del país.

El fabricante chino compartirá el funcionamiento de la instalación con la empresa búlgara Litex Motors, con quien colabora desde 2008. En diciembre del año pasado, la planta ya recibió el premio de "Fabricante del año", celebrado en la capital Sofía.

Durante años, los fabricantes de automóviles europeos se han embarcado en grandes inversiones en China para poder abrirse paso en ese gran mercado asiático por lo que esta inauguración representa un primer indicio de cambio de tendencia.

El director ejecutivo de la empresa, Wang Fengying, anunció que sus planes incluyen la producción de un línea de modelos completa en Bahovitsa para su venta en Europa. En un primer momento, las ventas se destinarán al mercado interior de Bulgaria y los países próximos como Serbia y Macedonia para, más adelante, llegar a diversos países de la Unión Europea.

El mes de noviembre ya se empezaron a realizar ensamblajes de prueba con los modelos Voleex C10 y la ranchera Wingle/Steed 5. El Voleex C10 será el primer modelo ensamblado en la planta, para ser seguido por el Wingle5, Voleex C20R y Haval H6. En estos momentos, la planta cuenta solamente con 120 trabajadores. Pero el objetivo de la empresa es alcanzar la cifra de 2.000 trabajadores y una producción anual de 50.000 vehículos.

La empresa ya cuanta con instalaciones en diversos países, entre los que destacan Rusia, Ucrania, Egipto e Indonesia. Pero es la primera vez que expande su proceso productivo a la unión Europea. Otros fabricantes chinos del sector han recurrido a otro tipo de estrategias para entrar fabricar en la UE. Así, por ejemplo, en 2010, el fabricante chino Geely compró a la americana Ford la sueca Volvo. Y Chery, junto con la italiana DR Motor, adquirió una plana de Fiat en Sicilia.

Una salida para los euros de China

A Bulgaria, con un paro que ha superado el 10%, le interesa atraer inversión extranjera para capear la dura crisis que está sufriendo. Y si China quiere acercar la producción industrial al mercado de destino europeo, le conviene localizar la producción en una zona de Europa donde los costes sean menores. A medida que los costes salariales han ido aumentando en el país asiático, la opción de producir fuera se ha hecho más interesante.

Pero hay otro factor que contribuye mucho al atractivo de esta operación para China. En los últimos años, China ha logrado un rápido crecimiento económico impulsado por sus exportaciones. A medida que los fabricantes chinos han ido cobrando por las ventas que lograban colocar en el extranjero, han entrado en el país asiático grandes cantidades de dinero extranjero. Como consecuencia, ahora China dispone de unas enormes reservas de divisas. Con esas divisas extranjeras, China, básicamente, puede hacer dos cosas: comprar al extranjero o invertir en el extranjero.

Durante años, la opción China ha consistido en usar buena parte de esas reservas para aumentar sus reservas de oro y para comprar títulos de deuda pública de otros gobiernos, principalmente el norteamericano. Pero dada la actual crisis de la deuda, es razonable que China empiece a abrir otras vías para colocar esas divisas extranjeras.

Es cierto que, de entre las diversas divisas que componen las reservas chinas, el lev búlgaro no destaca. Pero éste mantiene una paridad fija con el euro y la entrada de Bulgaria en la moneda común está prevista para antes de 2015. Así, China puede dar salida a sus reservas de euros, invirtiéndolos en procesos productivos en Europa.

Incentiva las exportaciones

Sin embargo, esto no significa que China vaya a poner el freno a sus exportaciones. El mismo día en que se inauguraba la planta de Bahovitsa, el China Daily informaba que se aumentarán los descuentos fiscales a las exportaciones en respuesta a la reducción de las ventas al exterior que está provocando la crisis de deuda europea.

Se trata del primer incremento de este tipo desde 2009, momento en que pasaron del 9,8% al 13,5%. Fuentes del Ministerio de Comercio reconocieron que la "incertidumbre e inestabilidad en la escena económica mundial están creciendo", pero añadieron que "también hay algunos factores domésticos". Según la Administración General de Aduanas, las exportaciones menguaron un 0,5% interanual en enero, lo que supuso la primera caída en dos años. En concreto, las exportaciones destinadas a Europa cayeron un 3,2%. Sin embargo, las exportaciones chinas a los mercados emergentes, como Brasil, están aumentando.

Otra de las medidas adoptadas por los fabricantes chinos consiste en relocalizar la producción dentro de la propia China desde las zonas costeras del este a regiones donde los costes laborales todavía no han aumentado tanto. Es el caso del fabricante de calzado China Juyi Group, que trasladó su producción de Zhejiang a Anhu.

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