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Guillermo Dupuy

Montoro y sus tijeras de uñas

La mayoría de medios destacará las 27 sociedades que el gobierno va a "extinguir" con su plan de restructuración del sector público empresarial, en lugar de denunciar el elevadísimo número de sanguijuelas que va a salvar con su ridículo recorte

A pesar de que en este momento existen en España nada menos que 2.381 empresas publicas, 613 fundaciones y 1029 consorcios públicos, que acumulan una deuda cercana a los 60.000 millones de euros –el triple que hace tres años-, estoy seguro de que lo que mañana destacará la práctica totalidad de los medios de comunicación será las 27 sociedades que el gobierno va a "extinguir" con su plan de restructuración del sector público empresarial, en lugar denunciar el elevadísimo número de sanguijuelas que va a salvar con su ridículo recorte.

Se dirá -y se dirá con razón- que, en realidad, este recorte afectará a corto plazo a un total de 49 empresas, ya que además de suprimir 27, se agilizarán procesos de desinversión ya iniciados en 14 sociedades y se venderá la participación del Estado en otras 14 sociedades. Se dirá que las empresas públicas directamente dependientes del Estado Central rondan, en realidad, los dos centenares. Con todo, me parece evidente que lo primordial es destacar la mucha grasa que deja a salvo este insuficiente recorte.

Naturalmente, este recorte, como la ridícula reducción de un 10% de las subvenciones a los sindicatos, es suficiente si no hay objeción a incumplir el ritmo de reducción del déficit al que Rajoy –que no Rubalcaba- se comprometió ante los electores españoles, como a incumplir la promesa de que no se llevaría a cabo mediante subidas de impuestos.

Pero que no nos vengan con monsergas como la de la "soberanía nacional" frente a los intentos de "estrangulamiento de Bruselas". Aquí quien está estrangulando a los españoles es el despilfarro público que las autoridades públicas españolas mantienen sin podar, lo que nos obliga a seguir soportando un déficit excesivo, a la vez que un aumento de la presión fiscal. ¿De qué soberanía se habla, a derecha y a izquierda, cuando se quiere tener una moneda común? ¿De que soberanía se habla cuando lo que pretende nuestro gobierno es seguir pidiendo prestado al extranjero y a nuestro cargo? ¿A qué santo mentir y ocultar que Rajoy, a diferencia de Rubalcaba, hizo suyo el compromiso de cumplir los objetivos de déficit que Zapatero, con el respaldo de Rajoy, hizo en Bruselas?

Son las tijeritas de uñas que se utilizan para recortar el gasto público lo que obliga a echar mano del torniquete de los impuestos y del endeudamiento con los que los gobernantes españoles están estrangulando a sus propios ciudadanos.

En Libre Mercado

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