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Rajoy proclama que España no será rescatada mientras el FMI reclama más reformas

El presidente coge el toro por los cuernos: "Plantear un rescate no tiene ningún sentido". El FMI apoya sus reformas pero pide más.

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El presidente del Gobierno ahuyentó todos los fantasmas a fin de rebajar, de una vez por todas, la espiral de tensión a la que se enfrenta España en los últimos días. Por primera vez pronunció la palabra prohibida, para solemnizar que el país no será intervenido ni ahora ni nunca. "Plantear un rescate no tiene ningún sentido", aseguró, elevando un llamamiento a no crear "alarmas injustificadas".

Con la declaración de Mariano Rajoy en Varsovia (Polonia), el Ejecutivo espera cerrar una semana aciaga en la que los sobresaltos se han multiplicado. De hecho, la comunicación ha ido modificándose, reformulándose, hasta el punto de que el presidente finalmente sí se refirió a la posibilidad de un "rescate"; extremo que desde hace días sobrevolaba con insistencia en Moncloa pese a quedar taxativamente excluido de los discursos oficiales.

Así las cosas, y tras escuchar una extensa retahíla de elogios por parte de su homólogo polaco, Donald Tusk, el presidente optó por coger el toro de las especulaciones por los cuernos y espantar las "exageraciones" mediante un mensaje muy claro: no habrá intervención. "Nadie ha planteado un rescate de España, nadie lo va a plantear, ni está en la agenda de nadie", afirmó, en un primer estoque. Aún volvería una vez más al asunto, en términos igual de contundentes, mientras los enviados de Bruselas vuelven a revisar nuestras cuentas en Madrid y el FMI pide más y más.

Rajoy enarboló la bandera de la prudencia en momentos de muchas especulaciones, a cual más dañina para el país. "Tenemos que actuar con prudencia, con responsabilidad, con sensatez y con sentido común", recetó. Una petitoria a todos en general, y a los medios de comunicación en particular. Estamos, confesó, ante "una situación difícil" pero "no debemos generar alarma ni exagerar".

Qué duda cabe que desde su propio equipo se escucharon las primeras voces de alerta. Que, incluso, se baraja un plan B en caso de una hipotética intervención, como adelantó Libre Mercado. Pero, pese a todo, Rajoy vendió una imagen de seguridad plena en su proyecto reformista, que en las últimas horas está recibiendo importantes apoyos desde las instituciones comunitarias. Tusk lo definió como un "modélico" proyecto.

Rajoy se mostró cómodo en su primera rueda de prensa en mucho tiempo, aunque el miércoles respondiera brevemente a los periodistas en los pasillos del Congreso. Tenía claro que le iban a preguntar por el tema tabú, y lo aprovechó para incidir en lo mucho que han cambiado las cosas en los cien días de su Ejecutivo, con un plan de choque nunca antes visto en el país. "El Gobierno tiene muy claro lo que va a hacer", dijo, para avanzar más medidas de ajuste -que no recortes, precisó- en las próximas semanas. Este mismo viernes se aprobará, en Consejo de Ministros, una ley contra el fraude. Y precisamente este jueves el FMI, tras elogiar los "notables" esfuerzos de España, reclamaba más medidas.

"España asume su responsabilidad y cumple con sus compromisos", resumió en una exposición inicial, especialmente pedagógica. "No hacemos las cosas porque nos lo exija la Unión Europea, sino porque estamos convencidos de ellas", apuntó, incidiendo en las dos líneas de acción que están caracterizando su quehacer político; el cumplimiento del déficit público para llegar al 3% en 2013, por un lado, y reformas estructurales para el crecimiento económico, la competitividad y la flexibilidad, por otro.

Y todo ello, recalcó, sin pensar únicamente en el corto plazo. "Hay que ser serios. A pesar de las medidas duras e incómodas, es sembrar para hacer el mañana", aseguró el presidente, que incluyó otro elemento más en su intervención: una encendida defensa de Europa. Cuando se escuchan voces sobre una hipotética salida del euro, como última vía de escape, Rajoy pronunció: "Una Europa unida y solidaria. Lo que es bueno para Europa es bueno para España y lo que es bueno para España lo es para Europa", analizó.

Fue, de igual manera, su particular forma de apagar el incendio, que parecía incrementarse, con Italia y Francia, y que le está separando de Mario Monti y Nicolás Sarkozy. "No voy a polemizar", zanjó. El presidente transmitió en su momento sus molestias ante sus aliados europeos, y ya no quiso hacer más sangre en el asunto. En privado, según las fuentes consultadas, todo ha quedado resuelto.

"Yo ya sé que a veces vamos a sufrir", afirmó Rajoy. Pero dejó claro, por si alguien aún lo dudaba, que no cejará en el intento: es "un compromiso con España", solemnizó. Y en ese compromiso rechazó problemas de comunicación, o falta de información. "Iré al Parlamento siempre que se me llame, es una de mis obligaciones", anunció. Ahora bien, insistió en que no le temblará el pulso en la aplicación de las reformas, como igual de firme se mostró en el estoque final, en un último soplo contra los fantasmas: "Plantear un rescate de España no tiene ningún sentido. No va a ser rescatada. No hay intención. No creemos alarmas injustificadas", concluyó.

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