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De la prostitución a Rouco: los 'argumentos' de la izquierda sobre Eurovegas

Buena parte de la izquierda política, sobre todo en Madrid, se posiciona con dureza contra el proyecto de Eurovegas. Analizamos sus razones.

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Argumentos sorprendentes, juicios de intenciones, insultos, afirmaciones muy contundentes y, en general, un posicionamiento extremadamente duro en contra de un proyecto que puede suponer decenas de miles de puestos de trabajo en un país que va camino de los seis millones de parados.

Estas han sido las líneas maestras la respuesta de la izquierda a la posibilidad de que una de las mayores empresas del mundo del turismo de negocios e incentivos, Las Vegas Sands Corporation, invierta una multimillonaria suma (unos 18.000 millones de euros) en España; una inversión que en estos momentos está pendiente de decidirse si se destinará a Madrid o a Barcelona.

Partidos, sindicatos y también los indignados

Desde que el proyecto Eurovegas irrumpiese en la prensa como uno de los grandes temas de la temporada las declaraciones al respecto de los partidos de izquierda han sido continuas, sobre todo en Madrid y Cataluña, las regiones que podían verse "afectadas" por la inversión de la compañía de Sheldon Adelson.

El más activo y el más duro a la hora de descalificar el proyecto ha sido, probablemente, el líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, que no ha dudado en asegurar que el proyecto hará "que la prostitución crezca de una forma desorbitada".

El PSM tiene la ventaja de que al no tener prácticamente ningún ayuntamiento puede mantener una posición unitaria al capricho de su líder. No es el caso del PSC, que se enfrenta al hecho de que sus alcaldes se han mostrado entusiastas del proyecto cuando podía caer cerca de sus ciudades.

Pero aún así, el PSC se ha posicionado claramente en contra, tanto en el ayuntamiento de Barcelona, afirmando que el proyecto es "pan para hoy y hambre para mañana"; como en el conjunto de la comunidad, donde han condicionado su apoyo a "un giro de 180 grados" en el carácter del proyecto.

Ni siquiera el movimiento de los indignados ha sido ajeno a este posicionamiento de la izquierda y, con otros grupos muy radicales como Attac Madrid, distintos colectivos ecologistas, CCOO y asociaciones de ludópatas rehabilitados han creado la plataforma Eurovegas No, que se opone a la instalación del complejo "en Madrid, Cataluña o cualquier otra parte", entre otras razones por "la continuidad en la cesión de derechos sociales y económicos en favor del capital como fórmula neoliberal para salir de la "crisis" (sic)".

Los miembros de la plataforma no sólo se muestran preocupados por el posible incremento de la prostitución, sino que van un paso más allá y apuestan porque habrá tráfico de menores: "El riesgo de apertura a las mafias vinculadas con la trata de mujeres y niñas y a la perversa legitimación de la explotación sexual de las mujeres en nombre del ocio".

Guirigay en la Asamblea de Madrid

La pasada semana los partidos de izquierdas, incluyendo en esta ocasión a UPyD, dieron una nueva muestra de su posicionamiento en contra del proyecto y, sobre todo, de que están dispuestos a recurrir a lo que sea con tal de bombardear el proyecto que sería visto, con toda probabilidad, como un gran éxito político de Esperanza Aguirre.

Así, la cámara regional madrileña debatió sobre Eurovegas durante el pleno del día 19 a petición de los grupos del PSM y de UPyD, que interpelaron al consejero de Economía del Gobierno de Aguirre, Percival Manglano.

Por parte del PSOE intervino el diputado José Quintana, que no tuvo reparo en utilizar "argumentos" que fueron desde un sorprendente posicionamiento moral hasta acusaciones que rozaban el tipo penal de la calumnia.

Entre las primeras, el momento en el que, dirigiéndose a los diputados de la bancada popular, aseguró que "miro a alguno de ustedes que me consta que son serios y tiene convicciones profundas y no me puedo creer que apoyen este proyecto".

Entre las segundas, cuando acusó al proyecto de ser una fuente de "blanqueo de dinero, narcotráfico y criminalidad" o cuando hablaba de un "modelo de desarrollo para tahúres y especuladores".

Por supuesto, tampoco pudo faltar una mención a las donaciones políticas que, como millones de ciudadanos y empresas americanas, hace Sheldon Adelson, al que citó como "un personaje que se dedica a financiar campañas electorales de políticos de extrema derecha" en referencia al apoyo del magnate a Newt Gingrich, uno de los candidatos a la nominación presidencial en el Partido Republicano de EEUU.

IU: ¿Libertad? ¿Para qué?

El grupo en la Asamblea de Madrid no perdió la ocasión de fijar su posición en el pleno y lo hizo con la intervención de su diputada Libertad Martínez que, haciendo escaso honor a su nombre, obsequió a los presentes con una intervención que rezumaba estatismo e intervencionismo por los cuatro costados.

Mientras tanto, la comunista no desaprovechó la oportunidad de criticar que Rouco Valera y el obispo de Alcalá no se hayan posicionado en contra del proyecto, "todo les aprovecha para el convento". Del mismo modo, criticó que tanto Madrid como Cataluña hayan entrado en "esta subasta vergonzante" para que el complejo se instale en su territorio.

En cuanto al proyecto en sí, la diputada de IU defendió con un evidente desconocimiento que el de Eurovegas es un tipo de turismo "masificado como el burdel de la Junquera o los estudiantes ebrios en Salou", algo que resulta difícilmente compatible con un proyecto en el que todos los hoteles son de cuatro o cinco estrellas.

Del mismo modo, se mostró preocupada porque se trata de un "modelo productivo que no necesita empleo de alta cualificación", olvidando que en un hotel hay mucho más que camareros y personal de limpieza.

Por supuesto, la diputada comunista no dejó de añadir a su discurso el habitual mensaje ecologista, si bien en esta ocasión lo hizo con un argumento un tanto sorprendente: un complejos como Eurovegas y el modo de construcción en altura en el que suelen desarrollarse "vuelven el paisaje esquizofrénico".

UPyD y las triadas chinas

Probablemente la más decepcionante de las intervenciones contra Eurovegas en el pleno de la Asamblea de Madrid del pasado jueves fue la del portavoz de UPyD, Luis de Velasco, no sólo por la escasa pericia parlamentaria del de Rosa Díez, sino principalmente por la batería de argumentos trasnochados que exhibió y por la escasa preparación sobre el tema que demostró.

Así, De Velasco aseguró conocer Las Vegas pero no tuvo el menor reparo en despreciar a la ciudad americana, "es como las Fallas pero a lo bestia", dijo.

El de UPyD admitía que las razones por las que a su partido no le gusta el juego podía ser tachadas de "puritanas", para hablar poco después de los "costes morales" ligados al juego, que conlleva "una serie de lacras: ludopatía, alcohol y tabaco, prostitución, trata de blancas...".

De hecho, en un momento de su intervención Luis de Velasco tampoco tuvo ningún empacho en relacionar a la empresa de Sheldon Adelson con las tríadas, las mafias chinas, que según el de UPyD operan en Macao, la ciudad asiática en la que Las Vegas Sands ha abierto varios grandes resorts en los últimos años.

"Demasiados episodios de CSI"

El debate se trasladó este miércoles al ayuntamiento de Madrid, donde el vicealcalde Miguel Ángel Villanueva ha defendido el proyecto Eurovegas y acusaba al concejal socialista Gabriel Calles de ver "demasiados episodios de CSI Las Vegas".

Así, tal y como informa Europa Press el popular ha recordado que Las Vegas es la ciudad norteamericana donde más congresos se celebran y que Miguel Sebastián fue "el primer abanderado del proyecto"

En el mismo pleno, la concejala de UPyD, Patricia García, ha realizado una crítica al proyecto muy en la línea de Luis de Velasco, señalando que puede traer a Madrid "ludopatía, drogradicción y prostitución", además de "blanqueo de dinero".

En definitiva, la izquierda se posiciona contra Eurovegas con un llamativo bagaje en el que tienen cabida argumentos teñidos de moralina, acusaciones nada veladas de delitos y la habitual demagogia ecologista, un pastel coronado por la estrafalaria idea de considerar turismo de baja calidad al de empresas o a los visitantes que van a hoteles de cuatro y cinco estrellas y a dejar su dinero en restaurantes de lujo y casinos.

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