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Un producto bancario para cada momento de nuestra vida

Muchos padres preparan cuentas de ahorro con la intención de que el dinero se consolide año tras año para sus hijos.

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Desde nuestra más tierna infancia, los productos de ahorro y financiación están presentes en nuestra vida. Antes incluso de haber nacido, muchos padres ya preparan una cuenta de ahorro con la intención de que el dinero allí depositado se consolide año tras año como los futuros ahorros para los estudios o la entrada del primer coche.

Hagamos un repaso por lo productos bancarios que van marcando las etapas de nuestra vida:

  1. Inculcando ahorro y educación financiera a los más pequeños: queramos o no formar parte de los principios del sistema financiero, lo cierto es que el dinero nos hace falta para vivir, construirnos un futuro y avanzar en nuestras metas y proyectos. La mejor manera de hacerlo es ahorrando, creando un colchón que nos servirá para que alcanzar todos esos objetivos no resulte tan frustrante. Los más pequeños pueden ir construyendo esta cultura con sus pequeños ahorros. En esta etapa, no es tan importante la cantidad, sino la conciencia de la planificación de gastos y el ahorro.
  2. El primer trabajo: ahora que los sueldos son cada vez más precarios, resulta interesante y necesario buscar herramientas que nos permitan hacer valer más nuestros ingresos. Por eso una cuenta nómina es uno de los productos bancarios más recomendados en esta fase. Además, al poder domiciliar nuestros principales recibos, muchas cuentas nos ofrecen la posibilidad de beneficiarnos de un descuento, mejorando nuestro ahorro. Teniendo en cuenta que este tipo de cuentas nos exigen unos ingresos mínimos y una serie de requisitos que puede que no cumplamos (bien porque sea un trabajo de corta duración o porque su retribución no nos permita abrir la cuenta), podemos seguir rentabilizando nuestro capital con otros productos como las cuentas remuneradas. En este caso, no podremos realizar las mismas operaciones que en la cuenta nómina, pero conseguiremos un interés por nuestros ahorros, tarjetas de crédito gratuitas en muchos casos y la disponibilidad inmediata de una parte o el total de nuestro dinero.
  3. La compra de la primera vivienda o la rehabilitación de nuestro hogar: el gasto más importante de nuestra vida no está exento de un producto bancario. En la elección de la vivienda influyen muchos aspectos personales pero, sobre todo, la disponibilidad financiera. Por ello, suele ser habitual pedir una hipoteca al banco. Muchos son los que prefieren formar un plan de ahorro de cara a disminuir el importe del préstamo hipotecario y, además, conseguir beneficios fiscales, como es la cuenta vivienda. Ten en cuenta que muchas entidades te ofrecen condiciones preferentes si contratas el préstamo con la misma entidad, pero de nada servirá si vamos a necesitar más de cuatro años para preparar el capital, tiempo máximo de vigencia de una cuenta vivienda. Si superamos ese límite, tendremos que devolver las ventajas fiscales recibidas junto con una penalización.
  4. El ahorro seguro: cuando contamos con algo de dinero ahorrado, podemos elegir una opción de inversión segura y con buena remuneración. Los depósitos bancarios siguen siendo las fórmulas más elegidas para el ahorro de los inversores más conservadores, ya que siempre contaremos con la tranquilidad de recibir unos intereses en un plazo determinado. Además, en el hipotético caso de la quiebra de la entidad, nuestro dinero estará garantizado hasta los 100.000 euros, gracias al Fondo de Garantía de Depósitos.
  5. Cuando hay necesidades de liquidez: en momentos puntuales de nuestra vida hacemos uso de créditos y préstamos personales que permiten cubrir necesidades de liquidez puntuales y urgentes: la compra de un coche, un viaje, un gasto inesperado,... Es aconsejable contratarlos estudiando nuestra capacidad de ahorro y endeudamiento, valorando el nivel de nuestros ingresos y las condiciones que nos impondrá el banco para devolver la cantidad de dinero solicitada.
  6. Planificar nuestra futura jubilación: pensando en nuestro futuro retiro y la estabilidad económica en los años de jubilación, pensamos en la posibilidad de contar con unos ingresos extra, sólo posibles con el ahorro planificado a lo largo de nuestra vida laboral. Así los planes de pensiones se convierten en los productos bancarios elegidos por todos aquellos ahorradores que se comprometen con el ahorro constante a través de pequeñas aportaciones mensuales, trimestrales o semestrales, y que se convertirán en una futura renta que asegurará una jubilación más segura.

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